Juan Carlos Hoy
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La paciencia

Fecha: 2018-08-28
Categoría: Vida cristiana
By: Juan Carlos Hoy
La paciencia

                                                     La Paciencia                     28 agosto 2018

                                                     Santiago 5:7-11                 Juan Carlos Hoy

Santiago 5:7-11  Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía. 8  Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca. 9  Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis condenados; he aquí, el juez está delante de la puerta. 10  Hermanos míos, tomad como ejemplo de aflicción y de paciencia a los profetas que hablaron en nombre del Señor. 11  He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo.

Estas breves líneas nos enseñan sobre un asunto esencial en nuestra vida: “la Paciencia” la cual tenemos que cultivar, desarrollar, echar mano de ella, la paciencia es un  tesoro de incalculable valor.

Santiago nos enseña que en diferentes áreas, etapas o circunstancias debemos tener esa paciencia, por ejemplo, no desesperarnos porque Cristo no viene por su iglesia, el nos dice que tengamos paciencia, lo mismo para esperar el fruto,

Esa misma paciencia debemos tenerla a los hermanos en Cristo, a los familiares, a los vecinos, paciencia al vivir la vida como hijos de Dios. Paciencia para los momentos de aflicción, el sufrimiento, la enfermedad, el dolor, la escasez, incluso para la injusticia, paciencia que debemos desarrollar y mostrar diariamente.

Debemos tener paciencia en todo y con todos, menos en las áreas sucias, oscuras o pecaminosas.

Se tiene paciencia en todo menos al pecado, a la solapación de lo incorrecto, porque si somos muy considerados o pacientes en cierto pecado de nuestra vida, este pudiera dejarnos fuera de la presencia de Dios.

La paciencia no es en ninguna manera sinónimo de negligencia, de consecuentar lo incorrecto, de posponer lo importante, de postergar cosas que tenemos que hacer de inmediato, la paciencia es más bien ser tolerante con asuntos que están fuera de nuestro alcance, como por ejemplo en la enfermedad, uno quisiera no sufrir ni un segundo, sin embargo, a veces hay enfermedades muy largas y muy penosas, en lo cual de nada nos sirve el desesperarnos.

La paciencia es una virtud que todos deberíamos cultivar, desafortunadamente en una sociedad tan agitada, que vive tan deprisa, que luego ya las personas corren por correr, por simple inercia, aunque no tengan que hacerlo.

 (79-504)

En esta era de satisfacción instantánea donde en muchos hogares por ejemplo; se han dejado atrás el cocinar los frijolitos de olla, para dar paso a los frijoles enlatados, a la comida chatarra.

Muchas mujercitas ya no se toman la “molestia” de guisar en la cacerola una sabrosa sopita, ahora para ahorrar tiempo comprar sus maruchas las cuales meten al microondas para que en un minuto este lista.

Ahora se deposita dinero en maquinas contadoras automáticas, de “efectivo rápido”.

Ahora se revelan fotos al momento, enviamos en cuestión de segundos mensajes por fax o correo electrónico a cualquier parte del mundo, y nos ponemos impacientes si nuestra computadora no puede procesar un millón de números en diez segundos.

Un creyente un poco impaciente miró hacía el cielo y oró:

“Amado Señor, por favor dame paciencia; y la quiero ahora mismo.

Dios le iba a contestar, pero ni tiempo le dio ya que salió apresuradamente.

Al gran pianista Paderewski le preguntó un admirador:

¿Es verdad qué usted aun practica todos los días?

Si, dijo el pianista, al menos ocho horas diarias.

Usted debe tener un mundo de paciencia añadió su admirador.

Yo no tengo más paciencia que cualquier otro, dijo el pianista: Sólo uso la mía

Alguien una vez explicó que hay tres clases de personas:

Las impacientes. Las pasivamente pacientes y las persistentemente pacientes.

Quien lo decía animó a sus oyentes a estar en la tercera categoría ¡persistentemente pacientes! Y esforzarse en ello.

“Todos los grandes logros requieren tiempo” dijo él.

Todo campesino sabe que no se puede sembrar y cosechar en el mismo día.

Hay un calendario para su cosecha que requiere ambas cosas: trabajar y esperar.

Leí acerca de canto espiritual con el titulo: “Puede ser que el no venga cuando tu quieras, pero llega a tiempo”. Por ejemplo es la historia de lo que Job soportó antes de recibir la recompensa final.

La paciencia es el precio que hay que pagar por lo que se recibirá algún día, Gálatas 6:9 Nos dice: No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.

¿Qué es la paciencia? La paciencia es la capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse, es la facultad de saber esperar cuando algo se desea mucho.

Denota contención, clemencia, un retrasar el castigo, soportar, esta palabra proviene del griego HUPONE (Hupo-bajo) y Meno- permanecer, esto es permanecer bajo.

La paciencia es la cualidad que no se rinde ante las circunstancias, ni sucumbe ante la prueba, la paciencia es lo opuesto a la desesperación, lo opuesto a la desesperanza.

Como individuos necesitamos a como de lugar desarrollar o mostrar esa paciencia en nuestras vidas, ¿por qué? porque nos conviene, ya que una persona impaciente es una persona nerviosa y una persona nerviosa da paso a la angustia, y la angustia da paso a la desesperación, la desesperación puede dar paso a la toma de decisiones o actitudes incorrectas como al enojo, la ira o la violencia. Eclesiastés 7:9  No te apresures en tu espíritu a enojarte; porque el enojo reposa en el seno de los necios.

Eclesiastés 7:8 Mejor es el fin del negocio que su principio; mejor es el sufrido de espíritu que el altivo de espíritu. Otras revisiones lo dicen así: 

(DHH)  Vale más terminar un asunto que comenzarlo. Vale más ser paciente que valiente.

Proverbios 14:29  El que tarda en airarse es grande de entendimiento; Mas el que es impaciente de espíritu enaltece la necedad.

Entonces una persona que es impaciente es una persona necia, y necio viene de la palabra griega “RACA” Que significa vacío literalmente “cabeza hueca”.

Una persona impaciente en asuntos en los cuales se necesita la meditación, el razonar, el pensar, el mirar cuidadosamente, el estudiar, el analizar lo qué se debe de hacer y no lo hace, esa persona tiende al fracaso.

Y todo por no saber esperar, el apresurarse a hacer cosas cuando aun no es tiempo, o cuando no se tiene la certeza o la seguridad que el asunto caminará bien, ese precipitar la compra de un terreno, el cambio de domicilio, el cambio de trabajo, la salida de una escuela, la compra de un auto, el casamiento apresurado, el divorcio en un momento de enojo, puede llevar a la ruina o al fracaso.

La toma de decisiones precipitadas tiende a llevar a la ruina, cuantas personas no hablan precipitadamente, toman decisiones en un momento de euforia, de que están muy contentos y luego al otro día o al mes, ya se están arrepintiendo o desdiciendo.

Desafortunadamente muchos se dejan llevar por el ritmo desenfrenado o frenético que está marcando el mundo,

El mundo no sabe vivir, el mundo va en un ritmo desenfrenado a su destrucción, lamentablemente ese ritmo a seducido aun a nuestra propia familia.

Hoy podemos mirar incluso, poca paciencia de los padres hacía los hijos y de los hijos hacía sus padres en sus diferentes etapas, y eso trae consecuencias terribles, porque el no saber esperar, el apresurarse a hacer cosas que aun no es tiempo, puede llevar al fracaso, a la frustración, incluso  a la rebeldía, a la necedad, a la desobediencia como le sucedió al rey Saúl.

1er Libro de Samuel 10:7-8  Y cuando te hayan sucedido estas señales, haz lo que te viniere a la mano, porque Dios está contigo. 8  Luego bajarás delante de mí a Gilgal; entonces descenderé yo a ti para ofrecer holocaustos y sacrificar ofrendas de paz. Espera siete días, hasta que yo venga a ti y te enseñe lo que has de hacer.

La orden para Saúl estaba dada, espera siete días, hasta que yo venga a ti y te enseñaré lo que has de hacer, aquí miramos dos palabras claves:

Un lapso de tiempo siete días, y la espera del profeta, el cuál había dicho espera hasta que yo venga a ti.

Miremos lo que hizo Saúl y las consecuencias de su impaciencia:

1er. Libro de Samuel 13:7-14  Y algunos de los hebreos pasaron el Jordán a la tierra de Gad y de Galaad; pero Saúl permanecía aún en Gilgal, y todo el pueblo iba tras él temblando. 8  Y él esperó siete días, conforme al plazo que Samuel había dicho; pero Samuel no venía a Gilgal, y el pueblo se le desertaba. 9  Entonces dijo Saúl: Traedme holocausto y ofrendas de paz. Y ofreció el holocausto. 10  Y cuando él acababa de ofrecer el holocausto, he aquí Samuel que venía; y Saúl salió a recibirle, para saludarle. 11  Entonces Samuel dijo: ¿Qué has hecho? Y Saúl respondió: Porque vi que el pueblo se me desertaba, y que tú no venías dentro del plazo señalado, y que los filisteos estaban reunidos en Micmas, 12  me dije: Ahora descenderán los filisteos contra mí a Gilgal, y yo no he implorado el favor de Jehová. Me esforcé, pues, y ofrecí holocausto. 13  Entonces Samuel dijo a Saúl: Locamente has hecho; no guardaste el mandamiento de Jehová tú Dios que él te había ordenado; pues ahora Jehová hubiera confirmado tu reino sobre Israel para siempre. 14  Más ahora tu reino no será duradero. Jehová se ha buscado un varón conforme a su corazón, al cual Jehová ha designado para que sea príncipe sobre su pueblo, por cuanto tú no has guardado lo que Jehová te mandó.

Saúl espero siete días pero no espero a Samuel, y Samuel le dice:

“Locamente has hecho y tu reino no será duradero”.

Miremos lo que dice el Proverbio 21:5 en su segunda parte: Los pensamientos del diligente ciertamente tienden a la abundancia; Más todo el que se apresura alocadamente, de cierto va a la pobreza.

O como lo dicen otras revisiones:

(DHH)  Los planes bien meditados dan buen resultado; los que se hacen a la ligera causan la ruina.

(BAD) Los planes bien pensados: ¡pura ganancia! Los planes apresurados: ¡puro fracaso!

Saúl desoyó el consejo, hizo los planes a su modo, y al hacerlo a su modo por impaciente entró al terreno de la rebeldía y por consecuencia perdió el reino.

Desafortunadamente eso que le sucedió a Saúl, ese apresuramiento alocado lo están repitiendo muchas personas en diferentes áreas de su vida, no quieren tener la paciencia de saber esperar, y al dar rienda suelta a sus impulsos, a su impaciencia muchas veces arruinan su adolescencia, su juventud, su oficio, su carrera, su matrimonio, sus hijos y por consecuencia su propia vida.

Por ejemplo:

A algunos adolescentes les urge tener novio(a) en una edad que no es propia, incluso se quieren casar a los catorce o quince años, y si no se casan, se van de casa, o si no se van de casa andan en fornicación.

Hay adolescentes que les urge trabajar, y dejan los estudios, la casa, ya que cuando el adolescente comienza a recibir dinero por el fruto de su trabajo, pues quiere traer carro, mujer e hijos, cuando todavía no tiene la madurez física, emocional y mucho menos espiritual para entrar a esa etapa que se debe dar en la juventud.

Veintitrés o veinticinco años no a los trece ni a los dieciséis, pero  algunos adolescentes están impacientes por entrar a etapas que todavía no son propias.

El querer tener pareja, un auto, hijos, no es nada malo, porque son bienes preciosos, principalmente la familia, pero esos bienes se adquieren en una etapa madura, en donde se tenga conciencia de lo que implica esa responsabilidad.

Muchos adolescentes quieren los privilegios de los adultos, pero no sus responsabilidades.

No hay que precipitarse en la toma de decisiones importantes o cruciales en cualquier etapa de nuestra vida, pero es que me salió una buenísima oportunidad, pero es que si no me caso con esta ¿entonces con quién?  Pero es que, ¿qué tal si se me va el tren? Pues más vale que se le vaya el tren y no que llegue a una estación equivocada, porque luego ya no hay trenes de regreso. Proverbios 20:21  Los bienes que se adquieren de prisa al principio, No serán al final bendecidos.

Tenemos que poner toda nuestra atención en este pasaje, dice: los bienes, no los males, pero esos bienes si se adquieren precipitadamente no serán al final bendecidos, esto es que al principio se pudiera tener cierto gusto, cierto gozo, satisfacción o incluso placer, pero al final hay una frustración total, es como el que de pronto mira un auto se emociona, se precipita en comprarlo, no quiere desaprovechar la oportunidad y al final como no tiene con que pagar le quitan el auto y otro tanto más, o se deja llevar por la apariencia y resulta que le dieron gato por liebre.

Decía una persona: “Mi padre me enseñó asentarme en un guacal hasta que no tuviera el dinero suficiente para comprar una silla”.

Pero muchos se sientan en la silla prestada y cuando se las quitan se quedan sentados en el aire.

O se toman decisiones precipitadas se involucra a la familia y luego la familia sale perjudicada.

Debemos aprender a salir de las prisas de las precipitaciones y ser muy pacientes en las cosas que debemos esperar. Eclesiastés 3:1  Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Si trastocamos los tiempos de Dios, nos hacemos daño y dañamos a aquellos que queremos precipitar.

 

Por ejemplo: hay niños muy inteligentes que en primero de primaria saben lo que sabe uno de de cuarto, pero no por ello se debe colocar a ese niño en el cuarto grado, porque va a estar con niños más grandes que él y le van a hacer la vida imposible.

¿Cuál es la prisa? ¿Qué nos urge? ¿Tener un cerebrito, un científico o un hijo? Hay que respetar los tiempos de cada hijo, no que a veces a los trece años nos quedamos sin ellos.

 

Hay personas que están impacientes por adquirir más y más riqueza o bienes materiales y en ese apresuramiento pueden lastimar a su familia o su relación con Dios, porque en su apresuramiento o desesperación por tener, no les importa privar a su familia de su presencia, personas que por el afán de tener y tener entran a la avaricia “Oye viejito, cómprame unos zapatos. Y el esposo contesta: ni lo sueñes ¿acaso no te das cuenta que estamos ahorrando? Y además acuérdate que hace cinco años te compre un par de huaraches  ¿apoco ya te los acabaste?  Es que ya tienen un hoyo, pues ponles un pedazo de cartón.

Vamos a salir de vacaciones ¡Uf, ni lo pienses, no tengo tiempo! Además acuérdate que el tiempo es oro, las personas que se precipitan en enriquecerse aun a costa de sus seres queridos, tarde o temprano van a pagar las consecuencias ya que la avaricia hizo presa de su corazón: Proverbios 28:22  Se apresura a ser rico el avaro, Y no sabe que le ha de venir pobreza.

(DHH)  El ambicioso tiene prisa por ser rico, y no sabe que sobre él vendrá la pobreza.

Él es impaciente por la riqueza, sin embargo cuando la familia necesita algo, ahí si pide que le tengan paciencia y aquí no aplica si es que se tienen los recursos, si no se tienen se tiene que ser paciente.

 

En donde debemos ser pacientes, no somos pacientes y en donde no debemos apresurarnos hasta corremos.

Por ejemplo: hay personas que no quieren salir a buscar trabajo y dicen: ¿Cuál es la prisa mujer? Apenas llevo dos años sin trabajo y ya me quieres mandar a trabajar.

¿Sabes? Me detectaron cáncer y urge que me compres este medicamento, pero ¿cuál es tu urgencia? Ni que te vayas a morir

Nuestro hijo anda en malos pasos, urge que veas que está pasando, ¡ay mujer! ¿A poco tú no andabas en malos pasos? Déjalo que disfrute la vida ya recapacitará.

Llévame rápido al hospital ya va a nacer el bebé, ¿Cuál es la prisa? Con calma y nos la amanecemos. Con esa actitud lo mas seguro es que amanezca, pero en el panteón.

 

Pero que al hombre no le duela el dedo gordo del pie derecho, que a gritos pide la ambulancia, y no escatima ni un peso en su medicamento, da unos gritotes, casi se desmaya y quieren que le hablen hasta a los bomberos, háganme lo que sea cueste lo que cueste, pero cuando la mujer ya tiene hasta las tripas de fuera ¡No seas exagerada! Tomate un tecito pero sin azúcar, acuérdate que acaba de subir. Romanos 12:11  En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor;  

De manera que en las cosas qué debemos apresurarnos, las posponemos y las que debemos posponer las apresuramos. ¿Cuántos llevamos prisa por crecer espiritualmente, por crecer en la obra del Señor, por andar en santidad? 2da de Pedro 3:11-12  Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, 12  esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!

¿Para qué necesitamos la paciencia? Lucas 21:19  Con vuestra paciencia ganaréis vuestras almas.

 

Esta bien, soy muy impaciente ¿cómo desarrollo la paciencia? Muy sencillo, pero a algunos no les va a gustar Romanos 5:3-4  Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; 4  y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza;

O como dice otra revisión (paráfrasis) Si vienen aflicciones a nuestra vida podemos regocijarnos también en ellas, porque nos enseñan a tener paciencia y la paciencia engendra en nosotros fortaleza de carácter y nos ayuda a confiar cada vez más en Dios, hasta que nuestra esperanza y nuestra fe sean fuertes y constantes.

 

Dos palabras, que la mayoría rehuimos: Tribulación y prueba, si ni en la escuela nos gustaban las pruebas escritas, mucho menos en la vida cristiana, pero ellas son necesarias para desarrollar la paciencia.

 

Cuando oímos de prueba o tribulación hasta nuestro semblante cambia de manera radical. La sonrisa desaparece para dar paso a un rostro de espanto o de miedo, como si nos hubieran puesto un explosivo debajo nuestro y estamos esperando a que horas explota, o queremos echarnos a correr y darle el explosivo a otro hermano en Cristo,  y gritamos ¡No Señor, no quiero ni prueba ni tribulación! ¡Quítame la tribulación o me paso con los de pare de sufrir!

 

Con esa actitud  no vamos a madurar, todo lo contrario, si nos dicen que vamos entrar en prueba o tribulación, en nuestro semblante debe reflejarse la confianza en Cristo, la alegría y decir: ¡Gracias Señor! Porque sigues trabajando conmigo en el área de la paciencia, de mi carácter ¡Aleluyita!

Santiago 1:2-4 Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, 3  sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. 4  Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.

Dice que nos gocemos o como lo dice otra revisión (paráfrasis) Amados hermanos, ¿están ustedes afrontando muchas dificultades? ¡Alégrense, porque la paciencia crece mejor cuando el camino es escabroso!

De manera que la paciencia nos sirve para ganar nuestras almas, pero también para fortalecer nuestro carácter.

Recordemos:

Los grandes soldados se forman en campos de guerra, no tras un escritorio, y los buenos marinos cuando el barco se haya en medio de la tormenta, de la tempestad no bajo una sombrilla en la playa.

Y el cristiano no es la excepción. El cristiano autentico no se forja en un lecho de algodón, más bien en una cama de clavos.

¿Cuántos queremos ser ejercitados en la paciencia? Habrá prueba y tribulación ¿Quiere? ¿Cómo queremos pasar el examen sin asistir a clases?

La paciencia la necesitamos para enfrentar las diferentes etapas de nuestra vida.

¿Como de qué tipo de paciencia debemos tener?

Como la paciencia que tiene un zancudo sentado en la cama de una persona anémica que espera por una transfusión de sangre.

Necesitamos paciencia para todo, incluso para esperar las promesas de Dios a nuestras vidas.

Hay creyentes muy impacientes, quisieran que lo que le piden a Dios, Dios se los concediera en ese mismo instante y muchas veces no es así.

Dios prometió a Abraham un hijo y Dios le dio a Isaac, nada más que “tardó” veinticinco años en cumplirla. Abraham los espero y los esperó con paciencia.

No que ahora algunos cristianos le piden algo a Dios y como ven que no se les responde inmediatamente se enojan con Dios, dejan de creer en él, piden que cambie a su esposo y como su esposo no cambia ya no vienen a la iglesia, le piden que les arregle la dentadura con dientes de oro y como no les da ni de amalgama dudan de Dios, y si no se enojan con Dios, se enojan con el pastor, que porque el pastor no hace milagros.

 

Esa no es una actitud correcta, ¿quiere qué haya cambios en la familia? Comencemos a trabajar para que los haya.

Cuando uno hace alguna petición a Dios, Dios sabrá si nos la concede o no, pero el quiere que imitemos a las personas pacientes: Hebreos 6:10-15  Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún. 11  Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza, 12  a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas. 13  Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mismo, 14  diciendo: De cierto te bendeciré con abundancia y te multiplicaré grandemente.  15  Y habiendo esperado con paciencia, alcanzó la promesa.

Pero muchos no esperan nada, están como aquel pescador (223-vida) después de estar dos largos minutos pescando, el hombre arrojó repentinamente la caña y gritó: ¡Renuncio!

Pero ¿qué sucede? Le preguntó otro amigo que también estaba pescando. ¡Nada excepto que no me gusta que me hagan esperar!

 

A veces queremos que todo se de en el momento que queremos.

Y no se diga si el novio o la novia quedaron de hablar a las nueve de la mañana y son las dos de la tarde y el teléfono no ha timbrado para nada.

O si se quedó de ver a las seis de la tarde y apenas son la seis y un minuto y ya ni uñas tiene, y no llega y no llega, pasan diez minutos, quince, veinte y comienza la preocupación, que digo preocupación comienza la angustia, camina de aquí para allá, se asoma a la esquina y se vuelve asomar, oye un carro y sale corriendo y nada de nada, comienza a darle giros el estómago vuelcos el corazón hasta taquicardia le da.

Y comienzan los pensamientos: ¿Por qué no viene? ¿Andará con otra? ¿Andará con otro? ¿Y si ya no me quiere? En eso está cuando ve venir a una persona y corre con los brazos abiertos y lágrimas en los ojos para alcanzarle y ¡Zas! No era.

Entonces la angustia da paso al enojo, ¡Ah! ¡Pero ahorita que venga me las va a pagar! ¡Qué se está creyendo! Qué, ¿no se da cuenta que tengo mejores candidatos? ¡Ya lo voy a cortar! Y se va muy enojado o enojada diciendo ¡Pero ni crea que le vaya a buscar! Pero, pasa media hora una hora y está que ni se aguanta ella misma, es tal su desesperación que sale corriendo a buscarle, al trabajo, a la casa de sus tíos, con sus amigos, está habla y habla a todos los teléfonos habidos y por haber, y cuando llega a la casa del novio o de la novia, resulta que esta bien dormido o dormida, porque la cita era para el otro día:

Proverbios 13:12  La esperanza que se demora es tormento del corazón; Pero árbol de vida es el deseo cumplido.

Efesios 4:1-2  Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, 2  con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor,

Tenemos que aprender a tenernos paciencia unos con otros.

452-503

Como lo hizo aquella maestra de escuela primaria que estaba teniendo un día terrible, no le sonó el despertador, se le hizo un poco tarde, se mete a bañar y se le acaba el agua, sale del baño y se da un resbalón, toma su auto y le da al zaguán, metros más adelante se le poncha una llanta, por las prisas se pasa un alto y le quitan su licencia, se arranca y se le acaba la gasolina.

Por si fuera poco todo el día ha estado lloviendo y llega empapada a dar clases, como siguió lloviendo no hubo recreo, y treinta niños quedaron encerrados junto con ella en una pequeña aula.

Los chicos estaban ya todos alborotados, de manera que le resultaba difícil calmarlos y controlarlos, los problemas habían surgido durante todo el día uno tras otro, la pobre maestra era la que más deseaba que sonara la campana a las tres de la tarde,

A las 2:45 de la tarde se asomó por la ventana y vio que todavía llovía así que se dispuso a ayudar a cada niño a ponerse su impermeable y botas para protegerse de la lluvia, ya los tenía a todos listos, excepto a un niño de seis años.

Este niño, tenía un par de botas que resultaba bien difícil ponérselas, no tenían cierre, ni agujetas, ni agarraderas, había que ponérselas jalando todo el tiempo.

En uno de esos jalones la maestra se va para atrás, dándose un buen golpazo despertando con ello la risa de los niños.

Por fin después de mucho esfuerzo logró ponérselas, entonces al niño se le ocurrió decir:

Maestra estás botas no son las mías.

A la maestra casi le da un infarto, quería llorar y gritar, pero no lo hizo, encomendó su alma a Dios con una breve oración, respiró profundamente, se sobó el golpazo, y empezó la tarea de quitarle las botas al niño.

Después de un buen esfuerzo logró quitárselas, en ese momento el niño agregó:

Esas botas son de mi hermana, pero ella me deja usarlas y por eso las traje puestas.

¡Y vuelta a empezar con las botas!

Es evidente que Dios nos da oportunidad a todos cada día de cultivar la paciencia pero ¿aprendemos?

Debemos ser pacientes con nuestra pareja, con los suegros, el patrón, el profesor, el vecino, el hermano en Cristo, hasta con el pastor, como dice al final del verso 14 de 1era. De Tesalonicenses 5…que seáis pacientes para con todos.  

Si en nuestro caminar con Dios llegara la prueba, la tribulación en cualquiera de sus formas, injusticia, desempleo, enfermedad, dolor, tristeza, persecución por ser cristiano, o le llega a fallar el hermano, la pareja, el hijo, no se aleje de Dios, no deje de congregarse mire lo que dice 2da Tesalonicenses 1:3-5  Debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es digno, por cuanto vuestra fe va creciendo, y el amor de todos y cada uno de vosotros abunda para con los demás; 4  tanto, que nosotros mismos nos gloriamos de vosotros en las iglesias de Dios, por vuestra paciencia y fe en todas vuestras persecuciones y tribulaciones que soportáis. 5 Esto es demostración del justo juicio de Dios, para que seáis tenidos por dignos del reino de Dios, por el cual asimismo padecéis.

Ahora miremos Hebreos 12:1-3  Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, 2  puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. 3  Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar.

Recordar lo que dice el pasaje de Santiago 1:2 Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.

 

Pase lo que pase no desesperemos recordemos que una de las virtudes más útiles es la de la paciencia.

(223-vida)

Alguna vez expresó Benjamín Franklin:

Quién sabe tener paciencia, puede tener todo lo que quiera, y nosotros la podemos mostrar porque Dios está con nosotros como dice Colosenses 1:10-11  que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios; 11  fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad;

De manera que Dios nos fortalece para tener paciencia,

No apresurarnos a tomar decisiones que sabemos que tienen que esperar, no adquirir cosas apresuradamente, no compre si no tiene dinero, sigamos sentados en el guacal hasta tener para la silla, no comprometerse de manera insensata, si se comprometió procure cumplir su palabra, esperar, no impacientarnos, recordemos a Saúl, no quiera ganarle el paso al tren, no precipitar a los hijos a otras etapas que no les corresponden.

Tener paciencia no es sinónimo de negligencia.

¿Por qué nos conviene desarrollar la paciencia?

Porque ella puede incluso salvar nuestra vida, término con esto esperando y nos haga reflexionar:

 Aguas refrescantes pág. 203

Había una vez un joven que, con su papá labraba un pedazo de tierra. Varias veces al año cargaban la vieja carreta, e iban a la ciudad más cercana a vender sus productos.

Excepto por el apellido, algún parecido físico y el pedazo de tierra padre e hijo poco tenían en común.

El viejo creía en tomarse las cosas con calma.

El joven impulsivo como era, siempre tenía prisa, era un joven demasiado impaciente.

Una mañana brillante, uncieron temprano el buey a la carreta e iniciaron el largo viaje.

El hijo pensó que si marchaban más rápido y seguían andando todo el día y la noche, llegarían al mercado a primera hora de la mañana siguiente.

Así que estaba todo el tiempo aguijoneando a la pobre bestia, urgiéndole a que fuera más rápido.

Tómalo con calma hijo, dijo su padre, vivirás más.

Pero papá, si llegamos al mercado antes de los demás, tendremos más oportunidad de conseguir mejores precios alegó el hijo.

El viejo no contestó, se caló el sombrero sobre los ojos y se quedó dormido.

Impaciente e irritado, el joven siguió castigando al buey para que se apresurara, pero este se negaba a apurar el paso.

Cuatro horas y cuatro millas después en el camino, llegaron a una casita.

El padre despertó; sonrió y dijo: está es la casa de tu tío, detengámonos a saludarlo.

Pero es que ya hemos perdido más de una hora, se quejó el joven impaciente.

Entonces no importará unos minutos más.

Mi hermano y yo vivimos cerca, pero no nos vemos de tarde en tarde contestó el padre despacio.

El joven se agitaba y echaba humo, mientras los dos viejos se reían y hablaban casi durante una hora.

Otra vez en camino.

Al hombre le tocó su turno de conducir al buey, cuando se acercaban a una bifurcación del camino.

El padre condujo la carreta a la derecha.

El de la izquierda es el camino más corto exclamó enojado el hijo.

Lo sé, replicó el viejo, pero este es mucho más bonito.

¿Para ti el tiempo no significa nada? Preguntó el impaciente joven.

¡Por supuesto que si! Por eso me gusta admirar lo bello y disfrutar cada momento al máximo.

La senda serpenteante conducía a través de praderas elegantes, flores silvestres y un hermoso arroyo. Todo lo cual el joven se perdió mientras se revolvía por dentro, preocupado e hirviendo de ansiedad.

Ni siquiera advirtió la belleza del atardecer de aquel día.

El crepúsculo los encontró en lo que tenía el aspecto de un enorme jardín lleno de color.

El viejo aspiró el aroma, escuchó el arroyo borboteante y detuvo la carreta.

Para enojo del hijo el padre le dijo: durmamos aquí, suspiró.

¡Este es el último viaje que doy contigo! Replicó muy molesto el hijo, ¡Estás más interesado en observar los atardeceres y oler las flores que en hacer dinero!

 

Bueno, eso es lo más agradable que me has dicho en mucho tiempo sonrió el papá, un par de minutos después estaba roncando, en tanto su hijo observaba las estrellas, la noche transcurrió lentamente, mientras el hijo no podía descansar debido a su impaciencia.

Antes del amanecer, el joven se apresuró a sacudir a su padre para despertarlo, uncieron el animal y emprendieron el camino.

Al cabo de un kilómetro se encontraron con otro labriego, un perfecto desconocido, tratando de sacar su carreta de la zanja.

 

Démosle una mano murmuró su padre.

¿Y perder más tiempo? Explotó el hijo.

Cálmate hijo, puede que algún día también tú caigas en una zanja, es preciso ayudar a quienes lo necesiten; no olvides eso.

El muchacho volvió la cabeza con enojo.

Eran casi las ocho de la mañana cuando pudieron sacar la otra carreta del camino.

De pronto ¡Un gran relámpago partió el cielo, le siguió algo que terriblemente sonó como un trueno!

Más allá de las colinas el cielo se oscureció.

Parece que hay una gran tormenta en la ciudad dijo el viejo.

Por tu culpa papá, si nos hubiésemos apresurado casi lo habríamos vendido todo a esta hora, gruñó el hijo.

Tómalo con calma, vivirás más, y disfrutarás la vida mucho más, le aconsejó su paciente y bondadoso padre.

Hacía el final de la tarde, llegaron a la cima de la colina desde donde se divisaba toda la ciudad.

Se detuvieron en seco y miraron hacía abajo durante un largo, largo rato.

Ninguno de los dos dijo palabra

Finalmente el joven le puso la mano en el hombro de su bondadoso padre y le dijo:

Ya veo lo que quieres decir, ahora comprendo todo papá.

Le dieron la vuelta a su carreta y empezaron a rodar lentamente alejándose de lo que en alguna ocasión había sido la ciudad de Hiroshima.

 

Lucas 21:19 con vuestra paciencia ganaréis vuestras almas.                

 

Terminemos leyendo un Salmo que nos alienta a la paciencia: Salmo 40:1-3 Pacientemente esperé a Jehová, Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. 2 Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos. 3 Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, Y confiarán en Jehová.

                                                     

¿Comenzaremos a trabajar en las áreas respectivas para ejercitar la paciencia?