Luis Gustavo Ramírez M. Renshi
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Miedo a perder

Fecha: 2017-08-21
Categoría: Buscando paz
By: Luis Gustavo Ramírez M.
Miedo a perder

El miedo a perder es inherente al ser humano.
Ninguno de nosotros desea perder salud, dinero, trabajo, pertenencias, negocios o cosas que nos han costado esfuerzo, sacrificio, tiempo...en fin: cosas por las cuales se fabricaron sueños y metas, ilusiones o colchones de seguridad que dan satisfacción a nuestro ser, o a nuestro particular ego.


Con todo y lo anterior, por más que nos afanemos nada nos vamos a llevar cuando nos toqué partir, nada que pueda comprar un lugar privilegiado en la eternidad, nada que nos sirva como escudo para ser intocables, nada que sea tan seguro que nos quite la inseguridad de perder.

Si bien es cierto tenemos que fijarnos metas de superación, cuidar la salud y tener una casa digna, con esto el sustento y abrigo son importantísimos para tener calidad de vida pero con todo no podemos ni debemos aferrarnos a algo que nos quite la paz o que traiga amargura perdurable para nuestra vida.

En el corre corre de cada día vivimos pidiendo prestado (y no solo dinero: también tiempo): gastamos más de lo que ganamos y hacemos planes a futuro, y todo esto amigo amiga nos roba lo más importante: el vivir y disfrutar de lo que tenemos en el presente, así por esperar lo que anhelamos no aprovechamos lo que tenemos, eso es ser malagradecido, distraído, envidioso, ostentoso y descuidado.

En el antiguo Japón la filosofía del samurai estaba basada en la flor del cerezo que daba su belleza mientras vivía y luego moría en corto tiempo, los samurai generalmente morían muy jóvenes en duelo o en guerras: por eso no se aferraban pues su vida era corta pero debía ser bella y disfrutaban cada momento, vivían intensamente el presente.

El Señor Jesús dijo: "Así que, no os acongojéis por lo de mañana; que el mañana traerá su congoja: basta al día su aflicción".

Se agradecido con el Señor: disfrutá tu vida amando, ayudando y llevando alegría, siendo leal, fiel, honrado, trabajá o estudiá sin quejarte, viví de tal forma que cuando no estés te extrañen mucho.

Quizá yo soy quien escribe pero a quien habla el Señor es a vos.

Hacé que cada día cuente: hacé la diferencia.

Un abrazo

Te saluda Luis Gustavo Ramírez M. Renshi