Luis Gustavo Ramírez M. Renshi
Luis Gustavo Ramírez M. Renshi
@luis-gustavo-ramirez-m-renshi
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Una voz que clama en el desierto

Fecha: 2017-08-22
Categoría: Poniendo la mirada en Cristo
By: Luis Gustavo Ramírez M.

Nos muestra la palabra de Dios que cuando las personas preguntaban a Juan el Bautista quién era él? este contestaba sin titubear "una voz que clama en el desierto"
Este hombre estaba vestido de una terrible piel de pelo de camello (sin curtir); sabe como podría eso irritar la piel y se imagina usted  las  molestias que le podía producir el movimiento?; dice también la escritura: " y tenía un cinto de cuero alrededor de sus lomos; y comía langostas y miel silvestre. Y predicaba, diciendo: Viene tras mí el que es más poderoso que yo, a quien no soy digno de desatar encorvado la correa de su calzado".


Este hombre rompía con todos los esquemas, nunca tomó el lugar inadecuado, nunca tuvo más estima de la que debía tener, cumplió con su propósito y no se vistió con ropajes finos como lo esperaban los judíos mesiánicos. Un hombre santo, obediente a Dios y con un valor extraordinario de decir la verdad: para preparar el camino de quien vendría a salvarnos.


Más adelante el Señor Jesús expresa que no había existido nadie más grande que Juan el Bautista y que el más pequeño en el Reino de los Cielos es mayor que él!

Mi amigo, mi amiga; cuanta humildad nos hace falta a veces cuando esperamos ser adorados y creemos que merecemos pleitecía. Cuantas veces nos enojamos porque nos tocan el orgullo o por simplezas guardamos odio y rencor y vamos acrecentado en nuestro corazón una semilla de resentimiento como si hubiéramos nacido para ser adorados como dioses; o simplemente idolatramos a personas cuando la gloria, el honor, el Reino, la victoria y el poderío son de Dios.

Por eso es necesario que Jesucristo crezca dentro de nosotros y que nosotros disminuyamos pues somos administradores, no propietarios, y si bien es cierto somos hijos de Dios también debemos aprender a que somos además siervos del Rey y nada es nuestro.

Y la verdad, pienso yo, si confiamos nuestra vida en manos de Dios para que nos afanamos con cosas que quizá sean de perdición.

Me acompañas a orar: Oh Dios Todopoderoso danos la mente de Cristo Señor para poder tomar la decisión de seguirte y dejar el orgullo y la prepotencia y ser sencillos, agradecidos y humildes para alcanzar la salvación porque sabemos que la amistad con el mundo es enemistad con Dios. Amén

Dios te bendiga

Escrito por:
Luis Gustavo Ramírez M. Renshi