@charles-spurgeon
COMUNIÓN DE CORAZÓN
«Y vino a Jerusalén con un séquito muy grande, con camellos cargados de especias y oro en
gran abundancia, y piedras preciosas; y cuando vino a Salomón le propuso todo lo que en
corazón tenía» (1º Reyes 10:2).
No es prudente, por lo general, decir a otros todo lo que tenemos en nuestro corazón. Sansón
llegó al clímax de su necedad cuando hizo esto con Dalila; sin embargo, si podemos encontrar a
un Salomón capaz de solucionar todas nuestras dificultades, puede ser prudente hacer esto.
Nosotros tenemos a uno mayor que Salomón, el Señor Jesucristo, que es la sabiduría encarnada.
La equivocación es que con El somos demasiado callados y con los amigos del mundo
demasiado comunicativos. Este mal debería ser rectificado.
I. DEBEMOS COMUNICAR A DIOS TODO LO QUE ESTÁ EN NUESTRO CORAZÓN.
1. Descuidar la comunión con Jesús es una falta de atención, ya que El mismo nos invita a
hablar con El. ¿Haremos que nuestro esposo celestial se vea privado de la comunión de
aquellas nuestras almas a quienes El ama?
2. Ocultar cualquier cosa de un amigo tan verdadero, descubre el triste hecho de que
tenemos algo malo que ocultarle.
3. La reticencia en cuanto a Jesús es agradada grandemente por nuestra usual disposición a
decir todas nuestras preocupaciones a otras personas. ¿Haremos al hombre nuestro
confidente y ocultaremos el asunto de nuestro Dios?
II. NO NECESITAMOS DETENER NUESTRA COMUNIÓN POR FALTA DE
ASUNTOS.
1. Nuestras tristezas. El conoce lo que somos y nos confortará a pesar de ellas, ayudándonos
a sacar provecho de ellas y quitándolas al tiempo debido.
2. Nuestros gozos. El los hará sobrios sazonándolos. El gozo sin Jesús es sol sin luz, y
perfume sin olor. El gozo sin Jesús sería tan malo como la fiesta del becerro de oro, que
provocó el celo del Señor.
3. Nuestros éxitos y fracasos deberían ser referidos al cuartel general de nuestras
operaciones. Los discípulos de Juan, cuando éste fue martirizado, tomaron el cuerpo y lo
enterraron, y luego fueron a decirlo a Jesús (Mateo 14:12). Los evangelistas de nuestro
Señor, cuando vinieron, le refirieron todo lo que habían hecho (Lucas 9: 10).
4. Nuestros temores. Temores de caída, de necesidad, de desfallecimiento o de muerte.
Mencionar estos temores a Jesús es terminar con ellos.
III. NO DEBERÍAMOS CESAR DE COMUNICAR CON ÉL POR FALTA DE
RAZONES.
1. ¡Cuán noble y elevado es la comunión con el Hijo de Dios!
2. ¡Cuán consolador y alentador es la comunión con Aquel que ha vencido al mundo!
3. ¡Cuán seguro y provechoso es un andar diario con el Hijo del Hombre bendito para
siempre!
4. ¡Cuán propio y natural es para los discípulos hablar con su Maestro y los santos con su
Salvador!
Un obrero en tiempo de necesidad se desprendería de todas las cosas menos de sus herramientas,
pues perder éstas sería perderlo todo. La lectura de la Palabra de Dios y la oración son los
instrumentos del cristiano; sin ellos estamos desahuciados. ¿Cómo es, pues, que cuando el
tiempo apremia los olvidamos o los apartamos? ¿No es esto como vender nuestras herramientas?
Hay algo que tengo que hacer y algo que tengo que dejar de hacer: que sea yo, ante todo,
perfecto en la oración. - Henry Martyn.
La falta de comunión santa es una cosa grave. El verdadero amor es comunicativo; no puede
guardar su secreto al amado ni ser impedido de conversar con él. La fe más fuerte es la que más
necesita decir, y más plenamente dice, lo que hay en su corazón. ¿Hay algo que no podáis decir a
nuestro Señor? Ello demuestra que no hay necesidad o que hay poca fe (Ef. 3:12). «En quien
tenemos confianza.» La palabra traducida «confianza» es, en el original, «decirlo todo». ---
Thomas Boston
