@charles-spurgeon
¿DÓNDE ESTÁ EL DIOS DE ELÍAS?
Y, tomando el manto de Elías que se le había caído, golpeó las aguas y dijo: ¿Dónde está
Jehová, el Dios de Elías... ?» (2º Reyes 2:14).
El gran objeto de nuestros deseos es Dios, Jehová, el Dios de Elías; con Él todo es floreciente. Su
ausencia es desastre y muerte.
Aquellos que entran en alguna obra santa deberían buscar al Dios que estuvo con sus
predecesores. ¡Qué misericordia que el Dios de Elías fue también el Dios de Eliseo!, y también
será con nosotros. «Pues éste es nuestro Dios por siempre y para siempre, él nos capitaneará
hasta la muerte» (Sal. 48:14).
No necesitamos antigüedades para el pasado, ni novedades para el presente, ni maravillas para el
futuro; sólo necesitamos al Dios Trino ---Padre, Hijo y Espíritu Santo--- y veremos entre
nosotros maravillas iguales a las del tiempo del Dios de Elías. «¿Dónde está el Señor de Elías?»
El antiguo manto usado con fe en el mismo Dios partió las aguas, aquí y allá. El poder está
donde acostumbra estar.
I. LA PREGUNTA CONVERTIDA EN ORACIÓN.
En nuestros días nuestra única necesidad es el Dios de Elías.
1. El Dios que le guardó fiel debe mantenernos firmes, aunque fuéramos dejados solos en la
verdad (La Corintios 1: 8).
2. El Dios que levantó a un muerto por medio de él debe hacernos levantar a los hombres
muertos en sus pecados (1.1 Rey. 17:22).
3. El Dios que le dio alimento para un largo camino debe hacernos aptos para el peregrinaje
de la vida y preservarnos hasta el fin (1.1 Rey. 19:8).
4. El Dios que dividió el Jordán para el profeta, no nos faltará cuando nosotros crucemos
nuestro Jordán para entrar en la Canaán celestial (2.1 Rey. 2:8).
II. LA PREGUNTA CONTESTADA.
1. El Dios de Elías no ha muerto, ni duerme, ni está de viaje.
2. Está todavía en el cielo mirando a sus escogidos; puede que éstos tengan que esconderse
en cuevas, pero el Señor sabe que son suyos.
3. Tiene todavía que ser movido mediante la oración para bendecir una tierra sedienta.
4. Es todavía poderoso para guardarnos fieles en medio de la generación infiel, a fin de que
no doblemos nuestras rodillas a Baal.
5. Va a venir con venganza. ¿No oís las ruedas de su carro? El arrebatará a su pueblo.
¡Cuán bueno es tener su presencia y ser ceñidos con su fortaleza!
¡Vivid de tal modo que nunca más tengamos que hacer tal pregunta!
«¡Dios de la reina Clotilda!», gritó el infiel Clovis 1 de Francia cuando se halló en apuros sobre
el campo de batalla: «¡Dios de la reina Clotilda, concédeme la victoria5 ¿Por qué no llamó a su
propio Dios? Se cuenta también de Saunderson, un gran admirador de Sir Isaac Newton, quien le
habla hablado del Evangelio cuando estaba en salud, que se le oyó decir con acento desesperado
en su lecho de muerte: «Dios de Sir Isaac Newton, ten misericordia de mí.» ¿Por qué cambiar de
Dios a la hora de la muerte? - Charlas a los jóvenes, por el Revdo. Daniel Baker.
El Dios de Elías le dio a Eliseo por un poco de tiempo la experiencia de lo dulce que es
depender del Señor y de las misericordias de su bendición (1º Rey. 17:16); pero ¿dónde está el
Dios de Elías en aquel tiempo cuando todo parece haber sido arrebatado y de ningún efecto?
Nuestra mesa está cubierta; sin embargo, nuestras almas están hambrientas. Nuestras bendiciones
se parecen, a veces, a una nube matinal que oscurece la faz de los cielos prometiendo una grande
lluvia, pero pronto se disipa convirtiéndose en una nube tan pequefía como la palma de la mano,
que no vale para nada; sin embargo, esta generación está cegada por los medios que tienen
probabilidades. ¡Ah!, ¿dónde está el Dios de Elías?
El Dios de Elías le dio valentía para hacer frente a la más insolente maldad de la generación en
que vivía, aunque era una de las peores. Esto aparece particularmente en su encuentro con Acab
(1º Rey. 18:1).
¿Dónde está el Dios de Elías ahora, cuando las iniquidades de nuestro tiempo encuentran tan
poca resistencia, y un rostro firme por Dios, una lengua hábil para hablar por El. y un corazón
dispuesto a orar son tan necesarios? Los pecadores mundanos, aunque sostienen una mala causa,
la prosiguen valientementee; pero, ¡ay!, el pueblo de Dios se avergüenza de su nombre por
cobardía y teme comprometerse en ello. Si Dios no nos da otro espíritu más apto para nuestros
días, traicionaremos nuestra confianza y traeremos maldición a la generación que nos sigue.
El Dios de Elías le hizo experimentar el prodigioso hecho de que podía ir tan lejos con una sola
comida (1º Reyes 19:8). ¿Pero dónde puede experimentarse tal cosa en el terreno espiritual si son
tan menguadaas las comidas espirituales que actualmente recibimos? Sin embargo, ¡cómo lo
necesitamos! El Señor parece estar diciendo a su pueblo: «Levántate y come, pues gran camino
te resta»; y ¿quién sabe las dificultades que experimentaremos en tal viaje? Hay algunos
cristianos que puede tengan que pasar literalmente muchos días antes de conseguir otra comida
espiritual. ¡Oh, que haya más poder alimenticio en la doctrina predicada entre nosotros!
El Dios de Elías le quitó W dificultades cuando él mismo no podía hacer nada. El Jordán
dividido. Del mismo modo, Pedro vio la puerta de hierro abierta ante él, por sí sola; pues cuando
el Señor toma la obra en su mano, por desesperada que sea la situación, todo irá bien. - Thomas
Boston.
