Charles Spurgeon
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El Seguro conocimiento de Job

Fecha: 2010-11-25
Categoría: Bosquejos de Sermones
By: admin

«Yo sé que mi Redentor vive» (Job 19:25).
Las dificultades de traducción de estas palabras son muy grandes. Nosotros preferimos una
lectura sencilla que cualquier superior significado que pudiera darse a esta frase mediante un
fraude piadoso. Parece que Job, llevado por la desesperación, se entrega a la verdad y justicia de
Dios. Nosotros podemos usar estas palabras en el sentido más evangélico y no ser culpables de
extremar su sentido; ciertamente no se le puede dar otro sentido ni otro significado. ¿De qué otra
esperanza podía obtener Job consuelo sino de una vida y gloria futura?

I. JOB TENÍA UN VERDADERO AMIGO, ENTRE SUS AMIGOS CRUELES.
Lo llama su Redentor y mira a El en su tribulación.
1. Su pariente. Tal es el significado de la palabra hebrea (Rut 4:1-6).
El más cercano pariente de todos. Ningún pariente hay tan cercano como Jesús.
Nadie tan unido a nosotros ni tan bueno.
Se hizo pariente nuestro de un modo voluntario. Nadie le forzó a ser nuestro
hermano, lo fue por propia elección; por lo tanto, es más que un hermano. No se
avergüenza de los suyos, «no se avergüenza de llamarlos hermanos» (Heb. 2:11).
Aun cuando éstos le abandonaron les llama «mis hermanos» (Mat. 28:10).
Lo es eternamente. «¿Quién nos separará?» (Rom. 8:35).
2. Su vindicación.
De todos los falsos cargos, abogando por nuestras almas. De todas las burlas y
ofensas, pues el que cree en El nG será avergonzado ni confundido.
De todas nuestras culpas, llevando él mismo nuestro pecado y haciéndonos justos
por su justicia.
De las acusaciones de Satanás. «¡El Señor te reprenda, oh Satanás!» (Zac. 3:2).
«El acusador de nuestros hermanos es echado fuera» (Apoc. 12:10).
3. Su redentor.
De su esclavitud personal.
De los privilegios perdidos. De sus goces y honores, arrebatados por el enemigo.
Es una doble redención, por precio y por poder.

II. JOB TENÍA UNA RIQUEZA REAL EN MEDIO DE LA MÁS ABSOLUTA
POBREZA.
Observad que dice «M Redentor». Es como decir: «Lo he perdido todo, pero mi
Redentor todavía es mío y vive para mí"
Significa:
1. Yo lo he aceptado como tal, entregándome en sus manos.
2. He sentido algo ya de su poder, y estoy confiado de que todo irá bien
desde ahora, puesto que El es mi protector.
3. Me asiré a El para siempre. El será mi única esperanza en la vida y en la
muerte. Puedo perderlo todo, pero nunca perderé la redención de mi Dios.
El parentesco con mi Salvador.

III. JOB TENÍA UN PARIENTE CERCANO VIVO, AUNQUE TODA SU FAMILIA
HABÍA MUERTO. «Mi Redentor vive."
Poseía al gran Señor que siempre vive. No era el Cristo muerto de la superstición.
«Nuestro Redentor vive."
No era el Cristo despojado de divinidad, de los unitarios. Nuestro divino abogado
permanece en el poder de eternidad a eternidad.

IV. JOB TENÍA UNA CERTEZA ABSOLUTA EN MEDIO DE CIRCUNSTANCIAS
MUY INCIERTAS. «YO Sé...»
 No tenía ninguna clase de duda sobre el asunto. Todo lo demás era
dudoso, pero esto era cierto.
 Su fe le da certeza. La fe trae segura evidencia. Hace sustancia lo que
recibe, y nos lo hace conocer.
 Sus pruebas podían hacerle dudar: ¿por qué tenían que ocurrir? Pero éstas
no afectaban a su relación con Dios, al amor de su Redentor ni a la vida de
su vindicador.
 ¿Tienes tú este gran privilegio?
 ¿Obras de acuerdo con esta seguridad?
 ¿No adorarás ahora mismo a tu amante pariente espiritual?
En tiempos de dura prueba los creyentes son: 1) Empujados fuera de sí mismos para mirar a su
Dios y Redentor. 2) ImPulsados a mirar dentro de sí mismos en cuanto a un conocimiento seguro
e indudable: «Yo sé... » 3) Obligados a asirse, por una fe personal, a lo que nos es dado en el
Pacto de la Gracia: «Mi Redentor... » 4) Impulsados a vivir mirando lo invisible, a un Redentor
vivo, y su próximo advenimiento.
Los santos probados dentro de la mayor oscuridad de la prueba han sido llevados a grandes
descubrimientos de verdad confortadora. «La necesidad es la madre del ingenio», se dice. Aquí
Job halló, para su propio consuelo, un argumento en favor de la justicia de Dios. Dios no podía
dejar a su servidor sincero bajo la calumnia; por lo tanto, si moría sin defensa y pasaban los años
y los gusanos consumían su cuerpo, su vindicador se levantaría y el injuriado Job sería
totalmente vindicado.
Así el Espíritu de Dios reveló al afligido patriarca un futuro estado de vida, un parentesco
espiritual glorioso, un juicio futuro, una resurrección y una eterna justificación para los santos.
Una gran luz vino a través de una estrecha ventana, y Job obtuvo una ganancia infinita para sí y
para otros mediante sus pérdidas temporales.
Una débil fe es feliz mirando más allá de todas las dificultades, pues las deja detrás. Cuando
Marta consideraba a Lázaro muerto de cuatro días y putrefacto, su fe empezaba a fallar; era
demasiado tarde para quitar la piedra. Pero la fe, en su fortaleza, después de considerar las
imposibilidades, se lanza a vencerlas. Así como Ellas, en su disputa con los sacerdotes de Baal,
puso todas las desventajas en contra suya, ordenando: «Arrojad agua sobre el sacrificio», e
insistiendo: «Poned más y más agua», la fe sabe que no hay dificultades cuando el fuego baja del
cielo.
Del mismo modo Job dijo: «No importa que me muera y mi cuerpo se corrompa en la tumba, que
el fuego consuma mi cuerpo o sea tragado por las aguas o despedazado por bestias salvajes, a
pesar de todo me será restaurado.» La muerte será praedae suae custos, como el león que mató al
profeta y luego «se puso a su lado y no lo devoró»; la fe de Job se burla de las imposibilidades,
pasa por alto todas las dificultades físicas. Como Abraham, no considera su cuerpo muerto, sino
que cree, por encima y contra toda esperanza; sabiendo que Dios se lo restituiría por la
resurrección. - R. Browning.
La fe es, o debería ser, estar fuertemente persuadido de lo que uno cree. Es una evidencia, no una
conjetura; no una suposición, sino una firme seguridad. Ciertamente, nosotros conocemos lo que
creemos. «Nosotros sabemos que has venido de Dios por Maestro" (Juan 3:2). Nosotros creemos
y estamos seguros de que Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente (Juan 6:69). «Sabemos que
tenemos de Dios un edificio" (2ª Cor. 5:1). «Sabemos que le veremos como El es» (1ª Juan 3:2).
«Estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo
en el Señor no es en vano» (1ª Cor. 15:58).
Los creyentes de antiguos tiempos nos avergüenzan a nosotros que vivimos en la clara luz del
Evangelio. Job vivió mucho antes de que el Evangelio fuera revelado; la redención de las almas
y la resurrección eran en aquel tiempo un gran misterio, revelado raramente a unos pocos.
Solamente uno entre millares podía traer este mensaje a un condenado pecador: que Dios había
hallado un rescate (Job 33:23). - Manton.