Charles Spurgeon
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Gorriones y Golondrinas

Fecha: 2010-12-12
Categoría: Bosquejos de Sermones
By: admin

«Aun el gorrión halla casa, y la golondrina nido para sí, donde ponga sus polluelos, cerca de tus
altares,oh Jehová de los ejércitos, Rey mío y Dios mío!» (Salmo 84:3).

David, cuando se hallaba desterrado, envidiaba a los pájaros que rodeaban la casa del Señor.
Así el cristiano, cuando está apartado de la asamblea de los santos o en deserción espiritual.
suspirará el estar otra vez en la casa del Señor. Estos pájaros hallaban en el santuario lo que
nosotros hallamos en Dios.

I. HABITACIÓN PARA SÍ.
1. Considerad que eran gorriones.
Criaturas de muy poco valor. Cinco por dos cuartos. Criaturas necesitadas, que
requieren nidos, alimentos y todo lo demás; criaturas muy numerosas pero no
olvidadas.

2. Considerad lo que gozaban.
Seguridad.
Reposo.
Habitación. Placer.
Sociedad.
Proximidad.
(Todo esto en la casa de Dios, cerca de sus altares. Así nosotros los creyentes lo hallamos todo
en Jesucristo.)
Pero no todos los pájaros son así. El águila es demasiado ambiciosa; el buitre, demasiado
sucio; el corbejón, demasiado voraz; el halcón, demasiado agresivo; el avestruz, demasiado
salvaje; la gallina, demasiado dependiente del hombre; la lechuza, demasiado amante de las
tinieblas; pero los gorriones son pequeños y simpáticos.
Todo esto en la casa de Dios, cerca de sus altares. Así nosotros los creyentes lo hallamos
todo en Jesucristo.

II. NIDOS PARA SUS POLLUELOS.
Las niñas deben estar en la casa de Dios; el santuario del Señor debe ser el vivero de los
jóvenes.
1. Allí están a salvo y libres. La golondrina, «el ave de la libertad», está satisfecha de
encontrar nido cerca de los altares de Dios. No teme hallarse restringida en sus atrios;
ni para sí misma ni para su cría.

2. Se encuentran gozosos. Debemos procurar que nuestros niños se sientan felices en
Dios y en su santa adoración.

3. Deben acostumbrarse a volver al nido como hacen los gorriones, o como el salmón
vuelve al riachuelo donde fue criado. Los niños recuerdan mucho sus primeras
impresiones.

4. Los niños verdaderamente traídos a Cristo tienen toda clase de bendiciones en ello.
Son ricos: habitan en el palacio de Dios.
Son educados: habitan en el templo del Señor.
Tienen seguridad para el tiempo y la eternidad.
¿Estáis buscando a Cristo para vosotros mismos y para vuestros hijos?
¿Estáis contentos sin Cristo? En tal caso no lo procuraréis para los
vuestros.

¿Tenéis ya vuestra habitación en Jesús? No os deis descanso hasta que todos los vuestros
estén abrigados en el mismo lugar.

Sir Thomas Moore acostumbraba asistir a la iglesia parroquial de Chelsea, y allí, poniéndose una
toga, cantaba con los coristas. Sucedió un día que el duque de Norfolk vino a Chelsea a comer
con él y lo halló en la iglesia de esta manera. Cuando andaban hacia su casa, cogidos del brazo,
después del culto, el duque exclamó: ¡Mi señor el canciller de Inglaterra cantando en el coro de
una aldea! Usted deshonra al rey y a su cargo.» «No -replicó sonriendo el ministro-, vuestra
excelencia no puede suponer que el rey, nuestro señor, se sentirá ofendido de que yo sirva a su
Señor; ni se sentirá deshonrado por tal motivo.»
Dios no falla -como alguien ha dicho muy bien- en encontrar habitación para sus criaturas de
menos valor y un nido para sus pájaros más inquietos.» ¡Qué confianza debería darnos esto!

¡Cómo deberíamos sentirnos descansados! - Cosas viejas y nuevas.
Como regla general, los hijos de padres piadosos son piadosos. En aquellos casos en que no es
así, debe haber alguna razón. Yo he observado cuidadosamente tales casos y he visto en ellos
ausencia del culto familiar; grave inconsistencia de los mayores; dureza, descuido o falta de
reprensión. Si los hijos son educados según los caminos de Dios, y en tales caminos, no se
apartarán de ellos.