Charles Spurgeon
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Escape hacia Dios

Fecha: 2010-12-26
Categoría: Bosquejos de Sermones
By: admin

« En ti m e refugio» (Salmo 143:9).
¡Qué bien es para nosotros que David no fue un hombre sin pruebas! Todos hemos sido
enriquecidos por sus penosas experiencias.
«Un hombre tan vagado, que parece ser
No uno, sino el epítome de toda la Humanidad.»
¿No puede ser que resulte una bendición para otros el que nosotros seamos también
probados? Si es así, ¿no debemos sentirnos gozosos de contribuir con nuestra parte al beneficio
de la familia redimida?.

David puede ser un ejemplo para nosotros; volemos hacia Dios como él lo hizo. Tendremos
gran ventaja si imitamos a este prudente guerrero en su modo habitual de escapar de sus
enemigos.

E1 punto principal es, sin embargo, no sólo ver lo que hizo David, sino hacer como él, pronto
y constantemente. Esto es lo esencial para imitar a este gran hombre de Dios.

I. UNA PERCEPCIÓN DEL PELIGRO. Nadie huye si no tiene temor.
Debe haber un conocimiento y aprehensión del peligro, o no habrá escape de ninguna clase.
1. Los hombres perecen en muchos casos porque no tienen sentimiento del peligro.

Respiran aire envenenado sin darse cuenta; tropiezan con el escollo oculto debajo de las
aguas; chocan con el tren que aparece súbitamente sin haber sido visto. La ignorancia del
peligro hace el peligro inevitable. Los hombres mueren sin darse cuenta del peligro del
infierno.

2. Cada hombre está realmente en peligro. E1 pecador es como un marino dormido en la
punta del mástil.

3. Algunos peligros dejan de sentirse poco a poco: son aquellos relacionados con pecados
agradables.

II. UN SENTIDO DE FLAQUEZA. Nadie huye para ocultarse si se siente capaz de luchar.
1. Todos nosotros somos débiles e incapaces de romper con el pecado.
2. Algunos se sienten valientes, pero son los más débiles.
3. Los fallos pasados nos enseñan a no confiar en nuestra propia fuerza.
4. En un profundo sentido de flaqueza, somos hechos fuertes; sintiéndonos
imaginariamente fuertes, somos débiles.

III. UNA PRUDENTE PREVISIÓN. «En ti me refugio.»
1. No quería aventurarse al peligro o esperar hasta que fuese derribado, sino que se
prevenía y huía. A menudo ésta es la más elevada forma del valor.
2. Escapar por miedo es la más admirable prudencia. No es un motivo mezquino: «Por
temor, Noé fue movido a preparar el Arca».
3. Mientras podemos huir debemos hacerlo, pues viene el tiempo cuando no podremos.
David dice: «Me refugios; lo que significa: «Me estoy refugiando siempre en ti, Dios
mío.

El hombre no debe vivir como las bestias que no ven más allá que el prado donde comen.
Debe levantar la cabeza y «prevenir el mal y ocultarse», pues ésta es la mejor prudencia
(Prov. 22:3).

IV. UNA SÓLIDA CONFIANZA. «En ti me refugio. Estaba seguro.
De que había seguridad en Dios.
Que podía acudir a Dios.
Que podía refugiarse en E1 inmediatamente.
V. UNA FE ACTIVA. No solamente lo dijo, sino que se levantó y fue. Esto puede ser visto
Su huida a Dios significaba: Buena dirección, velocidad, ardor.

De algunos pecados no hay salvación sino por la huida. En la antigua leyenda de Calixto
vemos que Mentor decía a su alumno: Huye, Telémaco; no hay otro modo de conquista sino la
huida. «Huye de tus deseos juveniles», repetía el apóstol Pablo a su discípulo Timoteo. No basta
luchar, hay que huir de la tentación.

E1 pueblo de Dios encuentra, sin embargo, que a veces el único lugar posible de protección
es lugar de destrucción. Bien, en tal caso podemos decir que en todos los lugares la ayuda de
Cristo no faltará; así fue con David (Salmo 142:4-5). Cuando perdió su refugio de Siclag su
Salvador no le abandonó, sino que leemos que David se fortaleció en el Señor su Dios (1.° Samuel
30:6). Es un poderoso aliento para los creyentes saber que Cristo es su refugio.

1. El es un lugar de refugio seguro y fuerte (Isaías 33:16).
2. Es un lugar de refugio grande.
3. Es un lugar de refugio tanto para el alma como para el cuerpo.

4. E1 tiene el propósito de ser nuestro refugio; Dios le ha encomendado a todos sus elegidos
para que los protegiera. - Ralph Robinson.
Bajo la influencia de un gran temor las criaturas más tímidas a veces huyen al hombre para
hallar protección. Hemos oído de una paloma que huyó al seno de una señora para escapar de un
buitre que la perseguía; y de una liebre que corrió hacia un cazador para protegerse de una fiera.

En ambos casos hallaron protección. La confianza de los débiles les garantiza el apoyo de los
fuertes que tienen un corazón sensible. Sería brutal rehusar la protección en un caso así. Con
mucha mayor seguridad nosotros encontraremos refugio en el seno de nuestro Dios, y que su
amor y majestad nos acogerá con una sonrisa.