@charles-spurgeon
Cosas que no son lo que parecen
«Todos los caminos del hombre son limpios en su propia opinión; pero Jehová pesa los
espíritus» (Proverbios 16:2).
A veces, en tiempos de escasez o de crisis, se descubre que cosas que parecían
comercialmente buenas han sido falsificadas. Todo parece sólido y sustancioso hasta que
viene el inevitable fracaso, y entonces los hombres sienten que no pueden confiar en sus
prójimos.
Fracasos espirituales como éstos ocurren también en la iglesia. Personas de gran reputación
se apartan; altivos profesantes desaparecen. Los hombres se creen fácilmente rectos y justos,
pero cuando viene un tiempo de prueba tales profesiones muestran su falsedad.
I. LOS CAMINOS DEL ABIERTAMENTE MALVADO. Muchos de éstos son limpios a sus
propios ojos».
Para llevar a cabo esta alta deserción: Dan buenos nombres al pecado.
Piensan mal de otros, creyéndoles mucho peores que ellos, y así encuentran excusa para sí
mismos.
II. LOS CWINOS DEL RELIGIONISTA EXTERNO. Este parece limpio en:
Su observancia de las ceremonias. Su asistencia regular al culto.
Su abierta profesión de religión.
Su generosidad a la causa del Señor y su general interés en cosas buenas.
De este modo, hay ministros, diáconos y miembros que pueden vanagloriarse de sus
grandes cosas; sin embargo, el Señor que pesa sus espíritus sabe que son reprobados.
III. LOS CAMINOS DEL PROFESANTE MUNDANO. Este piensa de sí mismo
que es «limpio». Que considere honestamente «si es limpio»:
En su vida privada.
En sus indulgencias privadas y ocultas. En sus placeres y recreos.
En su compañía y conversaciones.
En su lugar secreto de comunión olvidado, en su Biblia olvidada, en su religión tibia, etc.
¡Qué revelaciones saldrán a luz cuando el «Pesador de los espíritus» aparezca!
IV. LOS CAMINOS DEL APÓSTATA SEGURO. E1 se imagina que su camino es «limpio»,
cuando una pequeña observación le mostraría suciedad en muchos lugares:
Disminución de la oración privada (Job 15:4). Pecado que va apoderándose lentamente (Jer.
15:10). Conversaciones raramente espirituales (Ef. 5:4). Poca lectura de las Escrituras (Os.
8:12). Endurecimiento progresivo del corazón (Heb. 3:13).
¡Cuán bellas aparecen todas las cosas cuando la nieve del invierno las ha blanqueado! ¡Qué lecho
real no se ve por encima del corral! ¡Qué lecho real de hermosura puede verse en un rincón de
escombros!; ¡su cubierta es más blanca que cualquier pintor de la tierra lo pudiera pintar! Parece
que un ángel podría ponerse a descansar y levantarse tan puro como cuando se echó sobre él;
pero no es nada más que un montón de suciedad.
Que todos los barcos eran suyos, declaraba en voz alta cierto hombre andando por el puerto.
Se paseó por el muelle con un aire real, hablaba con todos los que se le presentaban respecto a
sus barcos, y se vanagloriaba como si fuera verdad; pero ¿qué era? Escuchad: Era un pobre loco
que se había persuadido a sí mismo de aquella insensatez; pero la verdad es que no tenía donde
caer muerto. ¡Qué absurdas no son muchas personas víctimas de su propio engaño! Son ricos en
su propia opinión, pero en realidad son desnudos pobres miserables.
Este debe ser el camino recto, ya que es tan llano. ¡Cuántos pies le han pisado!» Pero ésta
es, precisamente, la señal de ser el camino ancho, que lleva a destrucción.
Pero ¡ved cuántas vueltas da y qué variedad de direcciones tomar Precisamente esto prueba
ser el camino errado, pues la verdad es una e inmutable.
¡Pero gusta tanto!’ Esto lo hace también sospechoso, pues lo que es tan grato para un
hombre no regenerado es, probablemente, malo. Los corazones van tras lo que se parece a ellos
mismos, y los hombres sin la gracia de Dios aman los caminos ajenos a la gracia.
Pero ¿queréis que vaya yo por el camino estrecho y áspero? Sí; debes hacerlo, pues lleva la
vida; aunque sean pocos los que lo hallan, aquellos que lo hacen declaran que es un camino placentero.
Es mejor seguir la senda áspera que conduce al Cielo que el camino ancho y llano que
lleva al Infierno.
