Charles Spurgeon
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Mercaderes del cielo

Fecha: 2011-01-06
Categoría: Bosquejos de Sermones
By: admin

«Compra la verdad y no la vendas» (Proverbios 23:23).
Describiendo el paso de los peregrinos por la feria de la vanidad, Juan Bunyan dice:
«Lo que no dejaba de divertir mucho a los mercaderes era que aquellos peregrinos prestaban
poca atención a sus géneros, y ni siquiera trataban de admirarlos; y si eran llamados para
comprar, ponían sus dedos en sus oídos y gritaban: "Aparta mis ojos para que no vean la
vanidad", y miraban arriba, significando que sus intereses estaban en el cielo.
«Alguien, viendo su extraña traza, se atrevió a decirles: ‘¿Qué compráis?", pero ellos,
mirándole seriamente, respondieron: "Nosotros compramos la verdad".»

I. EL GENERO: «La verdad»
1. La verdad doctrinal. El Evangelio. Lastres erres: ruina. redención y regeneración. 0 sea
las doctrinas de la gracia.
Un comprador del Evangelio debe aprender a discernir lo que tiene que rechazar:
Una salvación sin Cristo como Dios.
Un perdón sin sacrificio expiatorio. Una vida eterna sin nuevo nacimiento. Una regeneración
sin fe. Una fe sin obras. Una seguridad sin perseverancia en la santidad.

2. La verdad experimental. E1 nuevo nacimiento y la vida del cielo son verdaderas joyas,
pero hay de ellas muchas imitaciones ruines. Hay que hacer distinción entre la verdadera
religión y la fe sin arrepentimiento.
Hablar sin sentimiento.
Vida sin luchas.
Confianza sin examen.
Perfección sin humildad.

II. LA COMPRA: «Compra la verdad.» Aquí tenemos que:
1. Corregir un error. Hablando estrictamente, la verdad y la gracia no son compradas ni
vendidas. Sin embargo, las Escrituras dicen: «Comprad sin dinero y sin precio vino y
leche.»

2. Explicando la frase, es adecuada. Porque toda alma anhelosa de salvación debería estar
dispuesta a comprar la verdad si pudiera ser vendida.

3. Parafraseando la frase.
Comprad lo que sea verdad verdadera.
Comprad toda la verdad.
Comprad sólo la verdad.
Comprad la verdad a cualquier precio.
Comprad la verdad ahora.

4. Razones para realizar esta compra.
Es ella misma lo más precioso.
La necesitaréis en la vida y en la eternidad.

5. Dirigios al mercado donde la podéis encontrar.
«Comprad de blí», dice la Palabra de Dios.
E1 día del mercado es ahora: «Venid, comprad.»
III. LA PROHIBICIÓN: «Y no la vendas.»

No la vendas o cedas por una buena vida; por respetabilidad humana; por reputación de
ciencia y buen tono; para agradar a un amigo; por el placer de un pecado; por nada más que
mera vanidad. Por el contrario, tienes que retenerla como la misma vida.
Cómprala a cualquier precio y no la vendas a ningún precio.

Estás perdido sin ella. ¡No la vendas!
Es un legado que nuestros padres compraron al precio de su sangre; y esto debería hacernos
sentir que no la podemos vender por nada del mundo, antes tenemos que darlo todo, como el
mercader de la parábola del Evangelio, para adquirirla (Mateo 13:45). Compra esta preciosa
perla que es más valiosa que el cielo y la tierra y que hace vivir al hombre feliz, morir confortablemente
y reinar por la eternidad. Thomas Brooks.

Como he dicho, el camino a la ciudad celestial está al otro lado de la ciudad donde existe la
peligrosa feria, y el que quiere ir a aquélla tiene que pasar por ésta o tendría que salir del mundo.
E1 mismo Príncipe, cuando estuvo aquí, tuvo que pasar por esta ciudad para ir a su propio país, y
también por esta feria.

E1 mismo señor de esta feria, Belcebú, fue quien le invitó a comprar de sus vanidades. En tal
caso le habría hecho señor de la feria si le hubiese reverenciado y honrado como tal señor. Por
esto Belcebú le llevó por las calles de la ciudad y le mostró todos los reinos de este mundo para,
si fuese posible, seducirle y que el bendito Señor comprara alguna de sus vanidades, pero él no
hizo caso de tales mercaderías y, por tanto, abandonó la ciudad sin dar un penique por ellas.

Por
esto podemos decir que esta feria es muy antigua y muy grande. Juan Bunyan.