Charles Spurgeon
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La palabra de un rey

Fecha: 2011-01-23
Categoría: Bosquejos de Sermones
By: admin

Pues la palabra del rey es con potestad (Eclesiastés 8:4).
Tan sólo Dios es el verdadero soberano sin límites. Es Rey en el sentido más absoluto, y así
debe ser, pues es supremamente bueno, sabio, justo, santo, etc.; como es el Hacedor de todo, su
dominio sobre sus criaturas es de derecho natural.
Tiene infinito poder para cumplir su voluntad real.
Aun en lo más íntimo es Omnipotente; consideremos esto:
I. PARA AUMENTAR NUESTRO RESPETO A EL.
Pensemos cuidadosamente en:
1. Su Palabra creadora, por la cual todas las cosas salieron de la nada.
2. Su Palabra preservadora, por la cual todas las cosas permanecen.
3. Su Palabra destructora, por la cual hace temblar cielos y tierra.
¿Quién puede permanecer ante El sin temblorosa adoración? El poder le pertenece hasta el
más alto grado, pues cada una de sus palabras es palabra de un rey.
II. PARA ASEGURAR NUESTRA OBEDIENCIA.
1. Cada precepto suyo ha de ser obedecido inmediatamente, de todo corazón, plenamente, por
cada uno de nosotros, puesto que el Rey lo manda.
2. Su servicio no tiene que ser esquivado, pues sería rebelarse contra su soberanía. Jonás no
tuvo éxito en esto, pues nadie puede burlarse del Señor, y el que trate de escaparse de EL
encontrará que su brazo es largo.
3. Arrepentirnos de la desobediencia. Si hemos caído en pecado permitamos que la Palabra
del Rey, con su misericordioso poder, nos subyugue y traiga nuestro corazón al
arrepentimiento.
III. PARA INSPIRAR NUESTRA CONFIANZA.
1. En que El es poderoso para dar perdón al penitente, pues El lo ha prometido en su
Palabra.
2. Que dará al creyente poder para renovar su vida: «Envió su Palabra y curólesr; esto es
muy cierto espiritualmente.
3. De que El dará a los que son tentados poder para vencer la tentación. Dios asegura la
victoria del creyente sobre los asaltos de Satanás, mediante su Palabra. Esta es la espada
que Jesús usó en el desierto.
4. Dará al que sufre poder para soportar con paciencia y sacar provecho de la prueba; dará
al moribundo,esperanza, paz, visión beatífica, etc. Una palabra del Señor de la Vida quita
a la muerte su aguijón.
IV. PARA DIRIGIR NUESTRO ESFUERZO CRISTIANO.
1. No debemos mirar a ninguna otra parte. La oración, la oratoria, la música, la riqueza, el
ceremonialismo, son demasiado flacos para depender de ellos.
2. Debemos apoyarnos sobre la Palabra de nuestro Rey siempre que queramos hacer cosas
en su nombre. Predica la Palabra del Señor, pues nada más puede quebrantar los
corazones, consolar a los desalentados, engendrar fe o producir santidad. Ruega con la
Palabra del Señor, pues seguramente el Señor cumplirá sus promesas y empleará su
poder para hacerlas fieles. Practica la Palabra del Señor, pues nadie puede engañar a
quien vive de acuerdo con los preceptos del Señor, ante el cual el hombre y los diablos
tienen que humillarse.
Lee mucho esta Palabra real.
Habla más que nunca de la Palabra del Rey, que es el Evangelio de Paz.
Creed en la Palabra del Rey Jesús y sed valientes para defenderla.
Inclinaos ante ella y sed pacientes y felices.
Ningún lenguaje mueve los sentimientos más profundos de mi naturaleza como la Palabra de
Dios; y ninguna produce tan profunda calma dentro de mi espíritu. Realiza lo que ninguna
otra voz puede hacer: me conmueve hasta hacerme derramar lágrimas; me humilla hasta el
polvo; enciende mi entusiasmo; me llena de felicidad; me eleva a la santidad. Todas las facultades
de mi ser son afectadas por el poder de la Palabra santa. Suaviza mi memoria, alienta mi
esperanza, estimula mi imaginación, dirige mi juicio, ordena mi voluntad y alegra mi corazón.
La palabra de hombre encanta por un tiempo, pero se hace anticuada y pesada, perdiendo su
poder; es, en cambio, al revés con la Palabra del Rey- de reyes, la cual me gobierna
soberanamente, más prácticamente, más habitualmente y más completamente cada día. Su poder
es para todas las ocasiones: para la enfermedad y para la salud, para la soledad y para cuando
estoy en compañía, para sucesos personales y para asambleas públicas. Prefiero ser respaldado
por alguna declaración de la Palabra que por todos los ejércitos y navíos de las grandes potencias,
y aun de todas las fuerzas de la Naturaleza; pues la Palabra de Dios es la fuente de todo el
poder en el Universo, y en ella hay una reserva infinita de poder.