Charles Spurgeon
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Invitacion a una conferencia

Fecha: 2011-02-01
Categoría: Bosquejos de Sermones
By: admin

INVITACION A UNA CONFERENCIA
«Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta; si vuestros Pecados fueron como la grana,
como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos cono el carmesí, vendrán a ser como
blanca lana» (Isaías 1:18).
La condición pecaminosa de los hombres es terrible en extremo; esto se expresa vivamente en
los anteriores versículos de este capítulo. Los hombres están totalmente separados y alejados de
su Dios.
I. INVITACIÓN A UNA CONFERENCIA.
Los hombres pecadores no se preocupan de pensar, considerar y ver las cosas como son; sin
embargo, estos despreocupados son llamados a una conferencia urgente. Si razonan, más bien
razonan contra Dios que con El; pero el propósito aquí no es de discutir, sino de tratar de una
conciliación. Esto es lo que las gentes no piadosas rehúsan hacer:
1. Prefieren asistir a observancias ceremoniales. La asistencia a cultos ritualistas es más fácil,
pues no necesita pensar y razonar.
2. Sin embargo, el asunto es de tal naturaleza que requiere la más seria consideración y la
merece, pues Dios, el alma, el cielo y el infierno están implicados en ello. Nunca fue más
deseable un consejo prudente.
3. Es gran benevolencia por parte del Señor el sugerir una conferencia con los pecadores.
Los reyes no invitan a los criminales a razonar con ellos.
4. La invitación es una promesa de que El desea la paz; que está dispuesto a perdonar y
deseoso de hacernos justos.
II. UN MUESTRA DE LAS RAZONES POR PARTE DE DIOS.
1. La principal dificultad se menciona claramente: «Si vuestros pecados fueren como la
grana...» Dios llama a los más conspicuos pecadores a venir a El, sabiendo lo que
son.
2. Dios mismo quitará tal dificultad: «... serán enblanquecidos como la nieve». El
perdonará y terminará la contienda.
3. El quitará la ofensa de un modo perfecto: «Como la nieve, como la lana.»
Quitará para siempre la culpabilidad del pecado.
Nos librará de la pena del pecado.
Destruirá el dominio del pecado.
Nos guardará de volver al pecado.
III. LA ARGUMENTACIÓN DE TALES RAZONES.
1. Todas las objeciones son respondidas por anticipado.
o La singular grandeza de los pecados: «Rojos como el carmesí.»
o Esto está solucionado por la grandeza de la expiación: «Que limpia de todo
pecado.»
o La larga continuación en el pecado no requiere un largo proceso de purificación.
La ropa que hay que teñir de rojo tiene que estar mucho tiempo en el baño de
tintura, pero la sangre de Jesús limpia en un instante. (Ejemplo: el ladrón en la
cruz.)
3. La luz contra la cual los pecados han sido cometidos aumenta la gravedad de su culpa;
sin embargo, se nos asegura: «Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres.»
4. El desespero que causa el pecado es notorio: «Mi pecado está siempre delante de mí.»
Sin embargo, será lavado con la sangre del Cordero de Dios que quita el pecado del
mundo.
Cierta clase de tintura escarlata es puesta primero en frío r después en caliente. Así ocurre
con el pecado, somos teñidos doblemente como pecadores: En primer lugar por razón de nacimiento,
y en segundo lugar por la práctica. Nuestros pecados son como escarlata, pero por la fe
en Cristo serán blancos como la nieve. Por la expiación de Cristo, aun cuando nuestras ofensas
fueran rojas como el carmesí, serán como blanca lana. Esto significa tan blancos como la lana no
teñida. -Friendly Greetings.
Un pecador es comparado a un negro que no puede cambiar u piel porque forma parte de sí
mismo; sin embargo, el Señor puede quitar el pecado de un modo tan entero que el negro puede
venir a ser como un blanco de raza caucásica. El quita las manchas de los tigres humanos, y no
deja ninguna.
Se nos dice que la escarlata de Tiro era teñida, no superficialmente, sino sumergida una vez
en tintura fuerte. Después puesta a secar y otra vez sumergida y golpeada dentro de la tintura.
Podríamos compararlo al alma acostumbrada al pecado y reincidente en los pecados. El color
carmesí estaba tan bien incorporado en el tejido que todo el mundo sabía que de ninguna manera
podía ser quitado, porque estaba en el corazón de la misma materia de que se componía. Puede
ser comparado al pecador, cuyo pecado está metido dentro de su propio ser; sin embargo, tales
pecados, comparados a la escarlata, son entera y sustancialmente lavados por la sangre de
nuestro Salvador. -TOMÁS FULLER.