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La Etica Cristiana

Fecha: 2010-08-12
Categoría: Estudio Biblico sobre La Etica
By: admin

¿Pero, es tan asi? ¿Por que es la guerra la que sirve de acicate a multiples descubrimientos cientificos y no el hambre de la humanidad? ¿Por que es que cierta tecnologia se desarrolla vertiginosamente mientras que otras, por carecer de competitividad para el mercado, aunque mas urgentes, se estancan y mueren?

¿No seria mas honesto admitir que la ciencia si esta vinculada a la ambicion de poder politico y de lucro, y que su rumbo no esta dictado simplemente por un dinamismo autonomo?

Por eso es que tambien me intranquiliza cuando oigo hablar de una etica “profesional” como distinta de una etica “personal”. Se piensa, por ejemplo, que la etica biogenetica pertenece a un dominio remoto de nuestra moral cotidiana.

Que sea remota, sin embargo, no la hace autonoma. Tampoco es autonomo el barrilete distante que flamea en el aire, llevado de un lado a otro por rafagas de viento.

Hay un hilo que baja a tierra, hay una mano que sostiene el hilo. Del mismo modo, ni el azar, ni la necesidad, ni las circunstancias, ni los avances imprevisibles del conocimiento tecnico o cientifico pueden por si mismos, imprimir un rumbo sostenido a la ciencia.

Necesitan de la participacion humana. Son las acciones y decisiones personales las que en ultima instancia orientan corporativamente el rumbo de las cosas.
Por cierto que eso no significa que somos omnipotentes, o que, como en la metafora del barrilete, no solo controlamos el hilo sino tambien el viento o los cambios de temperatura.

Significa si, que tenemos la responsabilidad de comprender los efectos del viento y conocer los movimientos del aire siguiendo la metafora para adecuarnos a ellos y saber utilizarlos.

Si no son procesos totalmente controlables, tampoco debemos aceptar que tengan un dinamismo autonomo. Debieran depender de quienes mejor conocen el tema y de su solvencia moral para tomar decisiones.

Se dice que quienes investigaron la fision del atomo hasta hacerlo una realidad pavorosa y destructora, no sabian el riesgo que corrian y, que hoy lo lamentan.

Pero cabe preguntarse: De haber evaluado los beneficios junto a los efectos negativos de largo alcance ¿hubieran considerado prudente lo que hacian? ¿No es mas probable que lo mismo hubieran vendido su alma por un puñado de monedas de prestigio?

Cuando alguien defiende obstinadamente una docena de “avances cientificos” y niega el saldo de consecuencias adversas que traen, tiene “el entendimiento entenebrecido” o es sencillamente “necio”, dos descripciones biblicas de este tipo de conducta humana.
En el Genesis vemos que Dios invito al hombre a ejercer la mayordomia responsable de la tierra.

Y podemos inferir que, por ser semejante a El, el hombre debia ser responsable de que lo que teorizara, fabricara, o impulsara, fuera “bueno” y, en lo posible, “bueno en gran manera”, como reflejo de su Creador. Fue una invitacion a ejercer vocaciones responsables.

Vocaciones basadas en la competencia necesaria para juzgar y actuar. Y hoy, podriamos agregar profesiones donde no se manipulen los hilos del barrilete sino que se los dirija para que las cosas sean buenas.

¿QUE ES LO BUENO?

Asi como intranquiliza la idea de la autonomia de la ciencia, tambien es cuestionable la creciente distincion entre justicia publica y moral privada.

Se entiende la justicia como una virtud social que deriva de la convencion que cada cultura elabora, y la moral personal, como limitada al ambito de la vida privada. Segun esto, cada uno tiene derecho a la moral privada mientras no afecte la justicia publica.

Esta dicotomia resulta profundamente perturbadora. Si la justicia es solo el conjunto de convenciones que ponen limites a la convivencia, y la que regula normas para el ejercicio de la vida publica, bien podria generarse una “justicia” perversa emanada de una mayoria que pensara esa convivencia de forma radicalmente distinta.

Hoy creemos que la justicia de la mafia no es verdadera justicia, y que la lealtad entre ladrones no es verdadera lealtad. Pero si la justicia no deriva su contenido sino de convenciones humanas mayoritarias, bien podria llegar el momento en que el contenido de “lo justo” termine cambiando totalmente en nuestra sociedad.

Sin embargo, y pese al relativismo imperante, el reconocimiento de un orden de justicia universal pareciera ineludible. Si lo pensamos un poco, hasta quien solo respeta el codigo de honor de la mafia tropieza con situaciones que lo superan. Por ejemplo, si esta “bien” matar ¿por que llora (o se venga) el mafioso si alguien mata a su hijo?

Su reaccion parece decir que esta aprobando con su dolor, aquello que antes descartaba con su moral criminal. La verdadera justicia se le hace patente ante ciertas circunstancias en que quisiera que esa ley moral se cumpliera.

Y aunque ayer hacia caso omiso de ella, un golpe de la vida lo sorprende reconociendo “que la ley es buena”. Esta admitiendo, como decia Pablo en su carta a los Romanos, que lo que el no hace es, sin embargo, lo que deberia hacerse.

LA ETICA CRISTIANA

Pero la etica cristiana es mas que un corolario logico que nos advierte que la justicia debe ser universal y necesaria para ser “justa”. El cristiano sabe que hay algo mas que lo hace actuar moralmente, y es que reconoce el origen de lo justo en la esencia misma del caracter de Dios.

El bien y la justicia estan en el. El es lo justo y lo bueno, y por eso amamos ambas cosas al amarlo a el. La obediencia a las normas se transforma en adhesion a su persona. Llenar de contenido esas palabras significa para nosotros al menos dos cosas.

En primer lugar que debemos observar a Jesus, ya que solo el pudo decir “el que me ha visto ha visto al Padre”. Preguntarnos ¿cuales fueron sus prioridades? ¿como era su manera de tratar a las personas? ¿que hizo para cumplir la ley?

Por cierto que no se dedico a modificar las instituciones de manera tradicional ni utilizando la violencia. Pero su compasion, su indignacion, su autoridad moral, y todo lo que dijo sobre lo justo y lo injusto, terminaron cambiando las decisiones personales y comunitarias de quienes se hicieron sus discipulos, hasta conmover los cimientos de la cultura pagana del primer siglo.

En segundo lugar, Jesus es el ejemplo de que la conducta y la moral personal tienen peso social. Si vivo verdaderamente mi fe, entonces mi docencia, mis investigaciones, mis transacciones comerciales, mis proyectos y mi participacion social, tendran “algo” diferente, que quizas no lo note yo mismo, pero si los demas.

Quizas no logremos ser totalmente coherentes, y mas de una vez caigamos en claudicaciones, pero si nuestra meta es la obediencia y nuestra intencion es honrarlo, “todo nuestro cuerpo tendra luz”: nuestra vida ira en la direccion correcta.

Quizas nuestra trayectoria por este mundo solo represente un milesimo mas de sal o un destello fugaz de luz con el que Dios mantiene viva su presencia en medio de la corrupcion.

ETICA PERSONAL PERO NO PRIVADA

Ser sal y luz: Esto podra ser asi si recordamos que la etica cristiana es personal pero nunca privada. Es personal porque depende de nuestras decisiones; porque depende mas de nosotros, que del entorno; porque hemos elegido vivir por el ejemplo de Cristo aun en contra de las costumbres que prevalecen en la sociedad.

Pero eso no significa que la consideremos solo privada: es publica tambien. A veces se dice que “la moral privada es cosa de cada uno, siempre que no moleste a los demas”.

En ese sentido, la etica cristiana podria considerarse como una opcion mas entre otras, una etica que se prefiere, por ejemplo, a la musulmana. Podriamos guardar celosamente nuestras convicciones como un derecho de conciencia. La esencia del individualismo liberal es precisamente eso: “la inviolabilidad de la conducta privada”.

Dice Milan Kundera en El arte de la novela: “…la cultura europea se ve hoy bajo ataque en lo que tiene de mas precioso: su respeto por el individuo, por su pensamiento original, y por su derecho a una inviolabilidad de la vida privada”.2 Pero la etica cristiana, aunque personal, nunca fue pensada para ser privada, sino publica. Es una etica testimonial que llevo a muchos al martirio.

Si la etica depende del caracter de Dios, entonces no puede ser una de muchas opciones eticas sino la base moral universalmente verdadera para todo individuo, en toda cultura, y en todos los tiempos.

¿Cuando surge esta idea del caracter “privado” de la etica individual? El proceso es largo y complejo. Segun muchos analistas, con el surgimiento de las ciudades renacentistas, cuando los hombres experimentaron la posibilidad, negada durante la epoca feudal, de orientar su propia vida. Como consecuencia, tambien fue desapareciendo la fe en “la Providencia” (con la que se habian justificado lamentablemente muchas injusticias).

Segun este analisis, lo que sucedio fue que la disolucion de la idea de una “voluntad divina” comenzo a reflejarse en el hecho de que una pregunta como “¿para que he sido creado?”, dejara de ser una pregunta viva. En lugar de esa preocupacion, surgio “el sentimiento de que el hombre es el hacedor de su propio mundo…[y que] configurar el destino propio significa vivir y actuar con los demas, pero libremente: La medida del exito y del fracaso esta en algun modo en consonancia con las demandas de la sociedad y las posibilidades que brindan los demas.

En lugar de la voluntad del señor feudal, o de voluntad divina, la convivencia social se convirtio en la unica medida del sistema de valores del individuo”.3
Pero el concepto de la moral cristiana no surge del contexto de relaciones entre hombre y hombre, sino en las relaciones del hombre con Dios. Obrar bien es obedecer a Dios porque amamos su persona, su caracter. De alli derivamos la naturaleza normativa de nuestra conducta hacia los demas. Obrar mal es alejarnos del caracter de Dios; es pecar, o no dar en el blanco.

De alli entonces, que la etica no pueda dejar de ser, como dijimos, personal y social a la vez: puesto que Dios nos pide compartir su preocupacion por los hombres, nuestra etica es social. Y jamas podra ser privada y no publica, porque Dios nos pide, por amor al mundo, hacer que nuestra publica obediencia a el sea su forma de alcanzarlo.

La etica personal, vivida con integridad y por amor a Dios, es por lo tanto, inescapablemente social y publica.