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        <title><![CDATA[@Billy Graham - escritos]]></title>
        <description><![CDATA[Nació el 7 de noviembre de 1918 en Charlotte (Carolina del Norte, EE.UU.). Convertido a los 16 años de edad en una campaña de Mordecai F. Ham (1877-1961).

 

En 1936 comenzó a estudiar en la Universidad Bob Jones de Cleveland (Tennessee) y después marchó al Instituto Bíblico Florida de Tampa (1937. Hoy Tinity College, Clearwater).

 

Asimismo realizó estudios en el Wheaton College, de Wheaton (Illinois, 1940-43). Allí conoció a su futura esposa Ruth Bell, hija de unos misioneros presbiterianos en China. La boda tuvo lugar el 13 de agosto de 1943.

 

En marzo de 1938 decidió delante de Dios convertirse en un embajador de Jesucristo. Aunque de orígenes presbiterianos, fue ordenado al ministerio de los Bautistas del Sur en 1939, con la aprobación de sus padres. En un principio no fue nada elocuente como predicador, sin embargo siempre había algo que a todos dejado impresionados: su sinceridad.

 

Nombrado evangelista de Juventud para Cristo, al terminar la II Guerra Mundial hizo dos visitas a Inglaterra, con el fin de estudiar las posibilidades de realizar allí una obra.

En 1948 asistió al Congreso del Concilio Mundial de Iglesias en Amsterdam (Holanda). También conoció a Dawson Trotman, de los Navegantes, de quien aprendió la importancia del seguimiento de las conversiones habidas en las campañas.

 

De 1947 a 1951 fue el Director del Northwestern Bible College de Minneapolis (Minnesota). Su nombre llegó a conocerse a escala nacional a raíz de su campaña evangelística en Los Angeles (1947). Llegó a aparecer hasta en las primeras páginas de periódicos como el Time Newsweek y Life. En 1950 fundó la Asociación Evangelística Billy Graham y la Hora de la Decisión. También contribuyó a la fundación de la prestigiosa revista Christianity Today.

 

Ha patrocinado Congresos de Evangelismo en Berlín (1966), Lausanne (1974) y de Evangelistas Itinerantes en 1983 y 1986. Ha predicado a más gente que ningún otro en la historia de la Iglesia. Se calcula que cien millones de personas le han escuchado directamente, aparte del incontable número de los que han seguido sus mensajes por radio o televisión. Unos dos millones de personas han respondido a su llamamiento de salir al frente para recibir a Cristo.

 

Ha recorrido todo el mundo predicando sin descanso. Inglaterra ha sido uno de sus países predilectos, donde ha conducido varias misiones con el deseo de iniciar un avivamiento genuino mediante las principales denominaciones.

 

Una de sus grandes contribuciones al cristianismo estadounidense ha sido su genuina defensa de la reconciliación e integración entre blancos y negros, que ha promovido en todos los frentes.
Fue buen amigo de Martin Luther King.

 

Consciente de la importancia de la educación es uno de los evangelistas más cultos y entusiastas de la necesidad de estudiar. Aprender era un deseo insaciable en mí. Ardía por aprender.

 

El Centro Billy Graham provee de una de las mejores bibliotecas para estudiar el movimiento evangélico.

 

Libros escritos por Billy Graham:

Aviso de tormenta
Esperanza para el corazon afligido
El Espiritu Santo (CBP)
El Espiritu Santo (Edicion Flet)
Hasta el armagedon
Manual de Billy Graham para obreros cristianos
El Mundo en llamas
Nacer a una vida nueva
Paz con Dios
Pensamientos y reflexiones sobre los principios de vida de Billy Graham
El Secreto de la paz personal
Tal como soy
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                <title><![CDATA[La Victoria es Nuestra - @billy-graham]]></title>
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                <description><![CDATA[

Cuando Jesús salió de la tumba, todas sus promesas y sus palabras salieron con El y hoy viven con gloriosa vitalidad, poder y autoridad.Share on facebook Share on email Share on twitter Share on print More Sharing Services49 Nuestro mayor enemigo es la muerte. La muerte implica cierto temor. La Biblia dice que "el aguijón de la muerte es el pecado," y desde el día en que la primera pareja puso a su hijo en una tumba, la gente ha temido a la muerte.<br /><br />  Es el gran monstruo misterioso cuyos largos dedos helados hacen que muchos se estremezcan aterrorizados. El testimonio unánime de la historia es que la muerte es inevitable. Las generaciones van y vienen, y cada generación ha puesto sus muertos en la tumba. La Biblia siempre relaciona la muerte con el pecado. La Biblia dice que "como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron." Estamos procurando mejorar la vida mediante fórmulas químicas en los laboratorios científicos de todo el mundo. Pero hasta que la ciencia no pueda encontrar una solución para el problema de la muerte.
Aun si los científicos descubrieran un secreto que prolongara la vida terrenal, al mismo tiempo sólo tendrían éxito en extender nuestro tiempo de tristeza y aflicción.<br />Cientos de filósofos de todas las épocas han procurado escudriñar más allá del velo de la muerte. Sus especulaciones llenan volúmenes con respecto a las posibilidades de vida más allá de la tumba.
La muerte ronda entre los ricos y los pobres, los instruidos y los ignorantes. La muerte no hace distinción de raza, color ni credo. Sus sombras nos acechan día y noche. Nunca sabemos cuándo llegará el momento temido.Procuramos disimular el desastre sacando un seguro de vida, y hemos inventado otros mecanismos para hacer más cómodos nuestros últimos días; pero siempre está presente la dura realidad de la muerte.
Muchos se preguntan: ¿Hay alguna esperanza? ¿Hay alguna puerta de escape? ¿Hay una posibilidad de la inmortalidad?No voy a llevarlo a usted a un laboratorio científico, ni al aula de un filósofo ni a la oficina de un psicólogo. En su lugar, voy a llevarlo a la tumba vacía de José de Arimatea. María, María Magdalena y Salomé habían ido a la tumba para ungir el cuerpo del Cristo crucificado. Ellas se habían sorprendido al ver la tumba vacía. Un ángel se puso a un lado del sepulcro y les dijo: "Buscáis a Jesús nazareno." Luego añadió: "Ha resucitado, no está aquí."
Esa fue la mayor noticia que el mundo haya oído jamás. ¡Jesucristo había resucitado de los muertos, como lo había prometido! La resurrección de Jesucristo es la verdad primordial de la fe cristiana. Ella descansa en la raíz misma del evangelio. Sin una fe en la resurrección no puede haber salvación personal. La Biblia dice: "Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo." Tenemos que creer esto, o nunca podremos ser salvos.
Para muchas personas la resurrección ha llegado a ser poco más que un consolador símbolo de la inmortalidad del alma. Pero la resurrección abarca mucho más que la perpetuidad de la vida. Creer en la inmortalidad por sí misma pudiera ser algo trágico y horrible. La Biblia enseña que esa creencia debe ir acompañada de una segura convicción de que Dios garantiza una existencia eterna en su presencia gloriosa, a través de un conocimiento personal de su Hijo.
Comenzamos con el hecho de que al tercer día Jesucristo había resucitado de los muertos, salió de la tumba y apareció a los desanimados y asombrados discípulos que habían perdido toda esperanza de volver a verlo. Sin nuestra aceptación de la realidad de la resurrección, esa celebración no es más que una ilusión. Como escribió el apóstol Pablo hace ya mucho tiempo: "Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también nuestra fe.”<br />Cuando se contempla la resurrección de Cristo como un hecho histórico, el Domingo de Resurrección se convierte en el día de días y se debe reconocer y celebrar como la mayor victoria de todos los tiempos.
La resurrección fue, en un sentido, una victoria suprema para la raza humana. Fue una victoria sobre la muerte: "Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho." Su resurrección de los muertos es la garantía que también para nosotros la tumba ha sido abierta y que seremos también resucitados: "Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados."
La resurrección fue también una victoria sobre el pecado: "La paga del pecado es muerte." El pecado de Adán en el huerto del Edén tuvo como resultado la culpa, la condenación y la separación de la presencia de Dios. Sin embargo, allí también se dio la gloriosa promesa de que aparecería la simiente de la mujer, y que Dios pondría enemistad entre su simiente (Cristo) y la serpiente (Satanás).
En el conflicto resultante, la simiente de la mujer sería herida en el calcañar, pero a cambio heriría la cabeza de la serpiente, infligiéndole una herida mortal. Esto fue realizado y manifestado abiertamente en la resurrección de Cristo.
La resurrección también no da victoria sobre las dudas. Parece que hay miles de cristianos esclavos de las dudas. No quiero decir que tales persona dudan de la existencia de Dios o de las verdades de la Biblia. Podemos aceptar todo eso mientras seguimos dudando en nuestra relación personal con el Dios en quien profesamos creer. Algunas personas tienen dudas en en cuanto al perdón de sus pecados, otras dudan de su esperanza de ir al cielo, y aun otras desconfían de su propia experiencia interior.
Durante su ministerio terrenal Jesús hizo una serie de asombrosas afirmaciones y promesas a sus seguidores, que deben de haberles parecido increíbles mientras El estaba en la tumba. Jesús le había dicho: "Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia." Y El le declaró a Marta: "Yo soy la resurrección y la vida ... todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente." Pero ahora el que había hecho esas promesas estaba muerto, y la tumba estaba cerrada sobre aquel que había prometido vida eterna a todos los que creyeran en El. Si El no hubiera resucitado, tendríamos suficientes motivos para dudar de la validez de sus promesas.
Pero cuando salió de la tumba, todas sus promesas y sus palabras salieron con El y hoy viven con gloriosa vitalidad, poder y autoridad.La resurrección es también la garantía de la victoria sobre nuestros temores. Los temores son estrechos aliados de las dudas. El presidente de la facultad de historia de una de nuestras grandes universidades una vez me expresó esta opinión: "Nos hemos convertido en una nación de cobardes." No acepté su declaración, pero él arguyó que muchas personas se han mostrado renuentes a seguir sin curso si no se trata de algo popular. Incluso si estamos convencidos de que algo es correcto, procuramos no comprometernos porque tenemos temor. Si nos favorecen las probabilidades, nos ponemos de su parte; pero si implica algún riesgo el defender lo que es correcto, procuramos ponernos a salvo.
Usted que teme a la muerte, a perder la salud o a perder los amigos, examine las palabras de Pablo: "Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio." Dios nos ha dado una esperanza viva mediante la resurrección de Jesucristo de los muertos. Este y otros pasajes similares señalan el hecho de que ningún cristiano tiene razón alguna ante los ojos de la voluntad de Dios: "Si Dios es por nosotros, ¿quien contra nosotros? El poder del Espíritu Santo levantó el cuerpo de Cristo de entre los muertos. Ese mismo Espíritu Santo, ahora obrando en nosotros, puede liberarnos de los poderes de la ansiedad y del temor, y hacer que nos regocijemos en la esperanza segura y gloriosa que El ha preparado para nosotros.
La resurrección garantiza la victoria en nuestra vida diaria.<br /><br /> <br />La victoria que Cristo ganó para nosotros cuando resucitó de la tumba puede verse en nuestra vida cada día. Puede ser manifestado en nosotros y por medio de nosotros en todo lugar y en toda circunstancia su poder resucitador para la gloria de Dios.
Podemos estar conscientes cada día de su victorioso poder obrando en nosotros, por nosotros y por medio de de nosotros para su gloria. Podemos exclamar como el apóstol Pablo: "Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo."
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                <pubDate>Mon, 11 Jun 2012 13:00:43 -0300</pubDate>
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                    <item>
                <title><![CDATA[Dios no ha cambiado - @billy-graham]]></title>
                <link>https://sermonescristianos.net/billy-graham/blog/302/dios-no-ha-cambiado</link>
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                <description><![CDATA[

Crisis es una palabra trillada. Significa cambio, transición. El diccionario dice que significa un cambio decisivo.<br /><br />Pero con todos los cambios que están teniendo lugar en nuestro mundo, algunas cosas no han cambiado. Algunas siguen todavía igual. La Biblia dice: "Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles."<br /><br />Tengo eso en cuenta en cada país que visitamos, y hasta ahora hemos estado en más de ochenta países predicando el evangelio. Cada vez que me levanto a predicar el evangelio, sé que ciertas cosas no han cambiado.<br /><br />En primer lugar, no ha cambiado la naturaleza de Dios. Dios todovía es soberano. El diablo sólo puede hacer lo que Dios le permite. Hay un misterio de desobediencia, un misterio de iniquidad que no comprendemos totalmente y que no entenderemos plenamente hasta que estemos delante de Dios. El dijo: "Porque yo Jehová no cambio." La Biblia dice: "Dios no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que [cambie]." No hay "mudanza, ni sombra de variación" en Dios, dijo Santiago.<br /><br />Dios es inmutable en su santidad y en su exigencia de santidad e integridad en nuestra vida. "Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que es, y el que ha de venir."<br /><br />Dios es inmutable en el juicio. El Señor juzgará toda la tierra. "Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí , hacedores de maldad."<br /><br />Dios lee el corazón. Jesús dijo: "Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablan los hombres de ella darán cuenta en el día del juicio." Considere eso.<br /><br />Dios es inmutable en su amor. "Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros."<br /><br />Piense en eso. Cristo murió por nosotros mientras éramos pecadores: "Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado."<br /><br />Dios es amor; El es inmutable en su amor. Dios dio a su Hijo por nosotros en la cruz y lo resucitó de entre los muertos.<br /><br />En segundo lugar, no sólo no ha cambiado la naturaleza de Dios, sino que no ha cambiado la Palabra de Dios. En los primeros años de mi vida tuve algunas dudas sobre la Palabra, pero una noche de 1949 me arrodillé ante un tocón en los bosques cercanos a Forest Home, California, Estados Unidos. Abrí mi Biblia y dije: Oh Dios, hay muchas cosas en este libro que no entiendo, pero lo acepto mediante la fe como tu Palabra infalible desde Génesis hasta Apocalipsis." Resolví eso, y desde aquel momento en adelante no he tenido nunca ni una sola duda de que esta es la Palabra de Dios. Así que cuando cito la Biblia, cuando la predico, sé qué estoy predicando la verdad de Dios.<br /><br />Eso le da autoridad al ministerio de uno. No está badaso en lo que alguien dice sobre la Biblia. No está basado en alugún libro que yo haya leído. Está basado en la fe en Dios. Nadie puede cambiar eso.<br /><br />En tercer lugar, la naturaleza humana no ha cambiado. Jeremías dijo: "Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?"<br /><br />La gente trata de descubrir qué para con la raza humana. ¿Qué para con las pandillas de algunas de nuestras ciudades? ¿Qué provoca todos los asesinatos, todos los suicidios y todas las demás cosas terribles de las que leemos todos los días en los periódicos?<br /><br />El corazón del hombre es hoy como siempre ha sido. El hombre está en rebelión contra Dios y tiene una enfermedad llamada pecado. El pecado está en todos nosotros.<br /><br />Recuerdo una vez que estaba predicando en Africa a un grupito de una tribu. Se e dijo que esa tribu no había oído mucho del evangelio, y quise presentar un sencillo mensaje evangélico. Así que prediqué sobre Juan 3:16 de la manera más simple que pude. Tratando de explicar Juan 3:16, empleé todas las ilustraciones en las que pude pensar que harían más claro el mensaje. Varias personas manifestaron que querían recibir a Cristo.<br /><br />El domingo siguiente iba a predicar en la iglesia parroquial de Great St. Mary en la Universidad de Cambridge en Inglaterra, y pensé: "Voy a hacer una prueba. Voy a predicar en Cambridge el mismo sermón sencillo que prediqué a la tribu africana." Y así lo hice. Ese domingo muchos de los estudiantes llegaron a conocer a Cristo como Señor y Salvador. Era una simple exposición sobre Juan 3:16. Sí, el corazón humano es igual en todas partes.<br /><br />En cuarto lugar, el método de salvación no ha cambiado. El mismo mensaje que siempre ha transformado vidas transforma las vidas hoy. Leemos en Hechos 4:12: "Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombre, en que podaos ser salvos." No hay otro nombre.<br /><br />"Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí." Ese versículo fue una piedra de tropiezo para mí por mucho tiempo. Pensé que en él alguien estaba diciendo: "Yo soy la personificación de toda verdad: ;a verdad científica, la verdad teológica y la verdad filosófica." Mediante la fe acepté que El es lo que dice ser: el Camino, la Verdad y la Vida. Y nadie puede ir al Padre si no es por medio de Jesucristo.<br /><br />Quizás usted tenga un pecado que necesita confesar. Tal vez necesita recibar a Jesucristo en su corazón como su Señor y Salvador. Pudiera ser que necesite estar dispuesto a renunciar a algo que Dios ha señalado y sobre el que ha dicho: "Si quieres tener plena comunión conmigo, eso tiene que desaparecer."<br /><br />¡Dios no ha cambiado!<br /><br /> <br />    "La voz del cual conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido, diciendo: Aún ina vez, y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cieló.<br />"Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles.<br />"Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia;<br />"porque nuestro Dios es fuego consumidor."<br />¡Dios no ha cambiado!
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                <pubDate>Mon, 25 Jul 2011 11:41:44 -0300</pubDate>
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                    <item>
                <title><![CDATA[La paciencia una cualidad admirable - @billy-graham]]></title>
                <link>https://sermonescristianos.net/billy-graham/blog/262/la-paciencia-una-cualidad-admirable</link>
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                <description><![CDATA[La paciencia es una cualidad admirable en la vida que pocas personas parecen poseer, incluso los cristianos.<br /><br />
  	<br /><br />
<br /><br />
Según la Palabra de Dios, nuestra vida se debe caracterizar por la paciencia, porque es importante para desarrollar el carácter maduro y estable que el Señor desea que se produzca en Su pueblo. “El amor es sufrido, es benigno…no se irrita” (1 Corintios 13:4-5). <br /><br />
<br /><br />
La paciencia es la capacidad de absorber problemas y tensiones sin quejarse, y no verse afectado por los obstáculos, los retrasos y los fracasos. <br /><br />
<br /><br />
Dios permite que tengamos dificultades, inconvenientes e incluso sufrimientos, con un fin específico: nos ayudan a desarrollar la actitud apropiada para crezca nuestra paciencia. <br /><br />
<br /><br />
Cuando el cristiano ve que esas pruebas se resuelven en su provecho, permitiéndole alcanzar resultados convenientes y de refuerzo para su carácter, se prepara el escenario para el desarrollo de un espíritu paciente. <br /><br />
<br /><br />
A continuación, el Espíritu Santo de Dios podrá desarrollar el fruto de la paciencia en su vida. “Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia…” (Gálatas 5:22). <br /><br />
<br /><br />
Sobre la falta de paciencia que caracteriza a nuestra generación, Billy Graham comentó lo que sigue: “Esta es una época altiva, neurótica y llena de impaciencia. <br /><br />
<br /><br />
Nos apresuramos cuando no hay necesidad – sólo por apresurarnos. Esta época acelerada ha producido más problemas y menos moralidad que las generaciones anteriores, y nos ha provocado males nerviosos. <br /><br />
<br /><br />
La impaciencia ha producido una secuela de hogares destruidos, úlceras, etc., y ha preparado la escena para más guerras mundiales”. <br /><br />
<br /><br />
Un poco de introspección y análisis de la impaciencia por nuestra parte puede ser conveniente y útil. ¿Qué me hace ser impaciente? <br /><br />
<br /><br />
¿Soy inmaduro? ¿Soy quisquilloso? <br /><br />
“Pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y el mal” (Hebreos 5:14). <br /><br />
<br /><br />
¿Soy egoísta, legalista o exigente? ¿Soy capaz de dejar margen para las equivocaciones y las imperfecciones de los demás, recordando que Dios está actuando también sobre ellos? <br /><br />
<br /><br />
“…Que seáis pacientes para con todos. Mirad que ninguno pague a otro mal por mal; antes seguid siempre lo bueno unos para con otros, y para con todos” (1 Tesalonicenses 5:14-15). <br /><br />
<br /><br />
¿Me irrito con facilidad “porque alguien se está saliendo con la suya”? <br /><br />
“No te impacientes a causa de los malignos” (Salmo 37:1)<br /><br />
<br /><br />
¿Soy envidioso o celoso? <br /><br />
“Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones. Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis condenados” (Santiago 5:8-9). <br /><br />
<br /><br />
¿Soy materialista? ¿Estoy dominado por el espíritu de este mundo? <br /><br />
“Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba…” (Colosenses 3:1) <br /><br />
<br /><br />
¿He superado realmente la “mentalidad secular”? <br /><br />
“…pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación” (Filipenses 4:11) <br /><br />
<br /><br />
¿Estoy siendo insensible a los esfuerzos de Dios para ocuparse de mí, permitiendo que sufra circunstancias adversas, irritaciones y tensiones, con el fin de que, por medio de Su gracia, aprenda a trascender el yo y a crecer en amor y estatura espiritual? <br /><br />
<br /><br />
<br /><br />
“Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Más tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna” (Santiago 1:2-4). <br /><br />
<br /><br />
Tomado del libro: Manual para obreros cristianos ]]></description>
                <pubDate>Wed, 04 May 2011 12:28:55 -0300</pubDate>
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