<?xml version="1.0"?><rss version="2.0" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom">
    <channel>
        <title><![CDATA[@Charles Stanley - escritos]]></title>
        <description><![CDATA[ATLANTA, GEORGIA – El Dr. Charles F. Stanley, pastor de la Primera Iglesia Bautista de Atlanta y fundador de Ministerios En Contacto, demuestra un agudo conocimiento de las necesidades de las personas, al darles verdades prácticas para su vida diaria. Con un ministerio fundamentado en el mensaje del apóstol Pablo a los Efesios, el Dr. Stanley cree que:

"... La vida carecería de valor si no la empleara para terminar con gozo la tarea que me señaló el Señor Jesús: pregonar las buenas noticias acerca del inmenso amor de Dios"
(Hechos 20:24, La Biblia al Día).

Los más tempranos recuerdos de la niñez del Dr. Stanley, son los de la ayuda que Dios le dio durante las difíciles circunstancias que siguieron a la muerte de su padre. A través del consejo y del ejemplo de su piadosa madre y de su abuelo, aprendió a confiar en la Palabra de Dios y a obedecerla. A la edad de 14 años, el Dr. Stanley recibió un claro llamado al ministerio, que más tarde lo condujo a obtener una Licenciatura en Humanidades de la Universidad de Richmond, en Richmond, Virginia, y una Licenciatura en Teología del Seminario Teológico Bautista Southwestern, de Fort Worth, Texas. Luego obtuvo Maestría en Teología y Doctorado en Teología del Seminario Luther Rice, de Atlanta. Siempre práctico, el Dr. Stanley dice con frecuencia: "Siento que, honestamente, no puedo decirle a usted que crea las verdades de la Biblia, y que las ponga en acción en su vida, hasta que yo primero le haya permitido a Dios que Él las ponga en acción en la mía".

En 1971, el Dr. Stanley fue ordenado como pastor de la Primera Iglesia Bautista de Atlanta, Georgia y en 1972, lanzó un programa de media hora en una estación de TV del área de Atlanta. En su interés por tener un programa práctico de enseñanza bíblica, la Christian Broadcasting Network (Red de Radio y TV Cristiana) contactó en 1978 al Dr. Stanley para pedirle la inclusión de su programa en su nueva operación, una red de distribución por satélite a sistemas de clave. Sin ningún costo para la Primera Iglesia Bautista de Atlanta, el programa creció en una semana de 16.000 televidentes locales en Atlanta, a un auditorio de alcance nacional. En 1982, In Touch Ministries se constituyó en sociedad anónima y comenzó a distribuir sus programas entre emisoras de radio en todo el país. El programa In Touch penetró casi todos los grandes mercados de los Estados Unidos durante la década de los años 80, llegando a más de un millón de hogares con el mensaje de la suficiencia de Cristo para las necesidades de la vida.

Hoy en día, el programa  In Touch  puede oírse en todas las naciones de la tierra a través de la radio local, por onda corta, o por televisión. En Estados Unidos, el programa de televisión es visto en 204 estaciones y en 7 redes de satélites. El programa de radio se oye en 458 estaciones locales y por onda corta. El ministerio produce materiales en Discos Compactos, DVDs, folletos, libros y la revista In Touch la cual ha sido ampliamente reconocida, por sus devocionales para cada día del mes.

Los mensajes del Dr. Stanley abordan temas tales como la crianza de los hijos, las finanzas, las crisis personales, las emociones y las relaciones interpersonales. La enseñanza dirigida al crecimiento espiritual se concentra en la oración, en el carácter de Dios, en la comunión a través del Espíritu Santo y en la Persona de Jesucristo. El Dr. Stanley cree fervientemente que la Biblia es la Palabra de Dios inerrante, una creencia que se refleja firmemente en su enseñanza.

Organizaciones y publicadoras importantes han honrado al Dr. Stanley. En 1988, fue incorporado al Salón de la Fama de National Religious Broadcasters (NBR) [Asociación Nacional Cristiana de Radio y Televisión] por la invariable excelencia de sus programas y su liderazgo en el campo de la radio y la televisión cristianas. Religious Heritage of America [Herencia Religiosa de los Estados Unidos de América] lo nombró el Clérigo del Año en 1989, un premio que reconoce a los pastores que se esfuerzan por hacer de los principios judeocristianos parte de la vida cotidiana de los Estados Unidos. En 1993, NRB honró a In Touch con el premio Televisión Producer of the Year [Productor de Televisión del Año]; y en 1999, con el premio de Programa de Radio del Año. Y más recientemente, Thomas Nelson Publishing reconoció al Dr. Stanley por vender más de 3.500.000 de ejemplares de sus libros.

Entre otras cosas, El Dr. Stanley ha sido dos veces Presidente de la Convención Bautista Sureña. Es autor de más de 45 libros, entre ellos: La fuente de mi fortaleza, Cómo vivir una vida extraordinaria, Las bendiciones del quebrantamiento, El éxito a la manera de Dios, La paz del perdón, Cómo escuchar la voz de Dios, El poder de la cruz y muchos más.

Un tema común que se encuentra en la voluminosa correspondencia de oyentes de En Contacto, es la manera como Dios ha cambiado sus vidas por medio de la enseñanza del Dr. Stanley. Sin embargo, cualquier éxito logrado por En Contacto o por el Dr. Stanley es atribuido directamente a la mano de Dios. El Dr. Stanley dice: "Es la Palabra de Dios, y la obra de Dios, lo que cambia las vidas de las personas".

La declaración de misión de En Contacto, es lo que mejor define la meta del Dr. Charles: Llevar a las personas de todo el mundo a tener una relación cada vez mayor con Jesucristo, y fortalecer a la iglesia local. El anhelo del Dr. Stanley es llevar el evangelio "al mayor número de personas posible, tan claramente como sea posible, tan irresistiblemente como sea posible y tan rápidamente como sea posible, todo para la gloria de Dios".]]></description>
        <link>https://sermonescristianos.net/charles-stanley</link>
        <lastBuildDate>Tue, 23 Jun 2026 23:23:38 -0300</lastBuildDate>
        <atom:link href="https://sermonescristianos.net/feed/blog/charles-stanley" rel="self" type="application/rss+xml" />
                    <item>
                <title><![CDATA[Como enfrentar nuestros temores - @charles-stanley]]></title>
                <link>https://sermonescristianos.net/charles-stanley/blog/496/como-enfrentar-nuestros-temores</link>
                <guid>https://sermonescristianos.net/charles-stanley/blog/496</guid>
                <description><![CDATA[

Por Charles Stanley
Cada uno de nosotros hemos sentido temor alguna vez en la vida. En mi caso hubo un momento en el cual me di cuenta que estaba luchando con el temor y me propuse descubrir su origen.
Yo sabía que si no lo hacía mi ministerio sufriría grandemente debido a ello. Al orar y pedir a Dios que me revelara la causa de mi temor, volví a vivir los recuerdos de mi niñez.
Los primeros años de mi vida fueron turbulentos. Mi padre murió cuando yo tenía dos años y mi madre se vio obligada a tener dos trabajos para que ambos tuviéramos techo y comida. El primer recuerdo que tengo de mi niñez es del temor que me invadía al dudar de que pudiéramos lograr tener lo necesario para subsistir. Crecí teniendo que prepararme tanto el desayuno como el almuerzo para ir a la escuela.
La meta de mi madre no fue infundirme temor; acaso ella me enseñó más sobre la fe que cualquier otra persona. Lo que provocó la inestabilidad y el temor fue consecuencia natural de las circunstancias en las que nos encontrábamos. Por las noches mi madre y yo orábamos juntos. Ella me enseñó que aunque los tiempos eran difíciles, Dios estaba con nosotros listo para suplir todo lo que necesitábamos. Ella confiaba en el Señor y nunca nos quedamos sin comer. Quizá hubo tiempos de escasez cuando nuestro refrigerador estuvo casi vacío, pero siempre tuvimos todo lo necesario.
Ninguno de nosotros puede darse el lujo de permitirle la entrada al enemigo en nuestras vidas. Todo lo que Satanás necesita para hostigarnos es una oportunidad. La oración y la Palabra de Dios son las armas más efectivas que tenemos contra el temor. Cuando reconocemos ante el Señor que somos presa del temor y le imploramos su protección y dirección, asumimos una postura de fe.
El temor es, en sí, una decisión. Me sorprende ver cuántas personas me dicen que tienen temor de haber cometido el pecado imperdonable. Pese a que la sangre de Jesucristo los limpia de todo pecado, siguen rodeados de una incredulidad persistente.
Por lo general se reduce a que se sienten culpables de algún pecado, ya sea pasado o presente. Es entonces cuando les recuerdo 1 Juan 1:9: “Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”. Dios nos perdona cuando nos acercamos a Él en oración humilde buscando su perdón.
Si una persona insiste en seguir creyendo en un concepto falso del temor, lo más probable es que su vida esté saturada de temor. Jamás habrá un momento cuando tengamos que preocuparnos de que Dios nos perdone o no. Todo pecado – todo lo que jamás hayamos cometido – ha sido perdonado por su gracia mediante la obediencia de su Hijo en el Calvario. El Señor Jesús murió a fin de que nosotros podamos tener vida eterna. El nos ha dado libertad y no hay necesidad de vivir en pecado o temor.
En el libro “La sensación de ser alguien”, el autor Mauricio Wagner escribe: “El temor paraliza la mente haciéndonos incapaces de pensar con claridad. El temor de gran magnitud desorganiza la mente temporalmente al grado de que la confusión llega a imperar. El temor tiene también la tendencia de multiplicarse; cuando tenemos temor quedamos inutilizados al grado de que llegamos a temer de nuestros temores. No podemos hacer frente a los problemas cuando tenemos temor de ellos. . .
“Se necesita fe para doblegar el problema del temor. Es imposible vencer el temor sintiéndonos culpables de esa emoción. En ninguna parte de la Biblia encontramos que Dios condene a una persona por tener temor; en cambio, Él constantemente alienta a los que temen con declaraciones como: No temas, porque yo estoy contigo (Isaías 41:10). Cuando tenemos temor nos sentimos solos con nuestros problemas y estamos abrumados por ellos. La fe acepta el hecho de que el problema es demasiado grande para nosotros y también el hecho de que no estamos solos con él; tenemos a Dios con nosotros”.
En Lucas 4:18 el Señor Jesús dijo: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos”. Una de las funciones de Cristo como Mesías es traer libertad de la opresión. Cualquier cosa que nos mantenga cautivos debe soltarnos de sus garras cuando le ordenamos que lo haga en el nombre de Jesucristo.
El pecado, o cualquier esclavitud emocional, no puede gobernar nuestra vida. El único poder que el pecado tiene sobre ella es el que nosotros le concedamos; o sea, que se trata de lo que nosotros decidamos hacer. Podemos tomar la decisión de pecar y rechazar el plan de Dios para nuestra vida o podemos elegir seguir a Cristo en obediencia. No hemos sido destinados para ser pecadores ni hemos nacido a una vida de temor.
La duda contribuye poderosamente al temor. Cuando dudamos de la habilidad de Dios para mantenernos y suplir nuestras necesidades, tenemos temor. Muchos han adoptado el punto de vista de que el hombre es el centro del universo y que todo lo que ocurre debe ser controlado por él. No obstante, la necesidad de estar a cargo de nuestro propio destino tiene un gran defecto. Nosotros no somos todopoderosos ni podemos evitar que acontezcan ciertos eventos, sólo Dios es soberano. En última instancia Él es la única fuente de nuestra seguridad.
Puesto que nos hemos sugestionado para creer en la mentira de que separados de Dios somos auto-suficientes, el temor impera en nuestras mentes sin control alguno. En lugar de tornarse a Dios en oración, nuestras mentes andan a la deriva, de un problema imaginario a otro. Intentamos arreglar todo y terminamos exhaustos espiritual y emocionalmente.
Satanás se complace en hacer que andemos corriendo emocionalmente.Él toma medidas extremas con tal de lograr que nos imaginemos todo tipo de cosas o situaciones. La mayoría de nosotros sabemos lo que es pasarnos una noche en vela debido a pensamientos o preocupaciones que se convierten en temores.
Un solo pensamiento puede multiplicarse y crecer mil veces si es regado por las mentiras del enemigo. Su principal objetivo es hacer que dejemos de confiar en Dios. Una vez que logra que lo hagamos, él nos despoja de toda sensación de paz y esperanza; comenzamos a dudar de las promesas de Dios y antes que nos demos cuenta el temor ha erigido toda una fortaleza en nuestra vida.
]]></description>
                <pubDate>Fri, 02 Nov 2012 09:33:02 -0200</pubDate>
            </item>
                    <item>
                <title><![CDATA[Por que no puedo cambiar? - @charles-stanley]]></title>
                <link>https://sermonescristianos.net/charles-stanley/blog/480/por-que-no-puedo-cambiar</link>
                <guid>https://sermonescristianos.net/charles-stanley/blog/480</guid>
                <description><![CDATA[

Convertirnos en las personas que Dios quiso que fuéramos al crearnos, es un proceso de adentro hacia fuera. ¿Alguna vez prometió solemnemente abandonar un mal hábito, para caer de nuevo al poco tiempo en el mismo? Los sentimientos de culpa pueden llevarle a prometer a no actuar de la misma manera otra vez. 
 
Usted decide hacer lo correcto, pero el día siguiente el ciclo se repite al ceder a las mismas tentaciones. La derrota le deja preguntándose: ¿Qué pasa conmigo? ¿Por qué no puedo vencer esto? La desesperación por el fracaso repetitivo le produce resignación y confusión. Usted quiere saber: Señor, ¿por qué no puedo cambiar? Todos hemos querido honrar a Dios, pero hemos vuelto a los viejos hábitos pecaminosos casi de inmediato. 
 
¿No se supone que la vida cristiana es más liberadora y victoriosa que esto? Después de todo, la Biblia dice. "Si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas" (2 Co 5.17). ¿Por qué, entonces, el pecado habitual se apodera de nosotros? ¿No se supone que Cristo cambia todo esto? Si somos nuevas criaturas, ¿por qué seguimos actuando mal? Al igual que un buque encallado, nos sentimos como si estuviéramos totalmente atascados. Entonces, ¿cómo podemos quedar libres de las conductas pecaminosas? Primero, tenemos que examinar cómo se produce el cambio en la vida cristiana. 
 
La salvación es una obra instantánea de Dios, que sucede en el momento que recibimos al Señor Jesús como Salvador. Pero a partir de ese momento, uno entra en un proceso continuo de transformación llamado santificación. El propósito del Señor es moldearnos a la imagen de Cristo, pero este proceso requiere de nuestra cooperación. Eso es lo que quiere decir la Biblia cuando expresa: "Ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor" (Fil 2.12). 
 
Si descuidamos esta responsabilidad, nos encontraremos luchando con los mismos problemas una y otra vez. Pero si nos sometemos al Espíritu Santo, Él ejercerá su influencia en cada aspecto de nuestras vidas. Los viejos hábitos pecaminosos se disiparán, y serán reemplazados por una nueva conducta agradable a Dios. El camino a la transformación. 
 
Convertirnos en las personas que Dios quiso que fuéramos al crearnos, es un proceso de adentro hacia fuera. Ya que nuestros pensamientos gobiernan nuestras emociones, decisiones, acciones, actitudes y palabras, cualquier transformación duradera debe comenzar con la mente. Si lo único que queremos es modificar nuestra conducta, nunca experimentaremos la victoria a largo plazo. Lo que necesitamos es una nueva manera de pensar. Esto puede lograrse solamente por lo que la Biblia llama la renovación del entendimiento (Ro 12.2). 
 
No es una transformación repentina, sino un proceso que dura toda la vida. En el momento de la salvación, el Señor no borra todos nuestros patrones negativos y pecaminosos de pensamiento, así como no elimina automáticamente nuestras imperfecciones físicas. Si usted tenía una cicatriz en su brazo antes de recibir a Cristo, lo más probable es que todavía la seguirá teniendo. Somos un reflejo de todo lo que hemos estado pensando durante años. Desde el principio, se nos enseñó a responder a las situaciones de cierta manera, con un patrón de respuesta particular, y esto tiene que ver con cada aspecto de nuestras vidas. 
 
En algunos casos, podemos ver cómo las expresiones de las personas revelan la manera como se han desarrollado sus mentes a lo largo de su vida, grabando en sus rostros su continua preocupación, dolor y sentimientos de culpa. Mírese en el espejo. ¿Ve usted el gozo de Cristo en sus ojos? ¿O delata su aspecto los efectos destructivos del pecado? La buena noticia es que, no importa cuáles hayan sido sus pensamientos en el pasado, Dios puede enseñarle a pensar de manera diferente. Él le da su Espíritu para guiarle mediante un proceso que produce una restauración real y un cambio permanente. Dónde nacen los pensamientos. 
 
Entonces, ¿qué es lo que desencadena los patrones negativos de pensamiento? El Señor nos ha dado sentidos físicos para que podamos interactuar unos con otros y con nuestro mundo. La capacidad de ver, oír, tocar, saborear y oler, es un regalo maravilloso de Dios que afecta el desarrollo de nuestros pensamientos y lo que pensamos. Sin embargo, debido a que continuamente estamos siendo influenciados por el mundo que está a nuestro alrededor, a veces no utilizamos esa capacidad de manera que honre a Dios. 
 
Experimentamos la vista, sonidos, olores, sabores o sentimientos que nos dan un placer momentáneo, y comenzamos a pensar: "¿Qué más podría haber?" Y así comienza la espiral descendente; nuestros sentidos desencadenan pensamientos que provocan patrones destructivos de conducta. Santiago 1.14, 15 dice: "Cada uno es tentado cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte". 
 
Por eso, debemos tener discernimiento en cuanto a lo que vemos y escuchamos. Es también la razón por la que el apóstol Pablo nos dice que debemos despojarnos del viejo hombre, que está viciado, y ser renovados en el espíritu de nuestra mente —para vestirnos del nuevo hombre creado a imagen de Dios (Ef 4.22-24). Una segunda fuente de pensamientos pecaminosos es el Enemigo de nuestras almas. ¿Alguna vez ha estado usted pensando en algún plan o tarea, solo para que una idea perversa e impía le surja en la mente? Usted podría preguntarse: "¿De dónde vino eso?" Son los intentos de Satanás de proyectar sus ideas en nuestras mentes y torcer la verdad, incitándonos a desobedecer a Dios. 
 
Su propósito es destruir nuestro carácter y descarriarnos. Nuestra manera de responder determinará si cederemos a sus tentaciones, o si nos mantendremos firmes contra él. ¿Pensaremos, como dice Pablo, en "todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre" (Fil 4.8), permitiendo que nuestras mentes sean transformadas por estas cosas? ¿O morderemos el anzuelo? No importa de qué manera nuestras mentes sean bombardeadas por las tentaciones, debemos recordar que, como creyentes, no tenemos que ser esclavizados por el pecado. 
 
No somos víctimas, sino hijos de Dios todopoderoso. Tenemos dentro de nosotros una potente influencia positiva que es más poderosa que el enemigo: el Espíritu Santo. Porque somos morada del Espíritu de Dios, tenemos el poder para extinguir las flechas de fuego del enemigo (Ef 6.16). Por la presencia del Espíritu Santo, somos también capaces de conocer la mente de Cristo, llevar cautivos nuestros pensamientos a Él, y vencer toda tentación (1 Co 2.16; 10.13; 2 Co 10.3-5). La renovación de nuestra mente. Dios nos llama a ser vigilantes y cuidar de nuestras mentes en todo momento. Si no lo hacemos, los valores y los propósitos mundanos se introducirán sutilmente e influenciarán nuestra manera de pensar. 
 
Cada vez que nos permitimos ser conformados al mundo, el enemigo consigue un punto de apoyo en nuestras mentes. Y cuanto más nos sometemos a esos pensamientos, más fuerte se vuelve su control. Tenemos que elegir sabiamente qué pensamientos aceptaremos, y cuáles rechazaremos. No basta resistir las mentiras del enemigo; debemos también, y de manera deliberada, llenar nuestra mente con la verdad de la Palabra de Dios. Jesús usó esta técnica cuando Satanás lo tentó en el desierto (Mt 4.1-11). 
 
Respondió cada reto con las Sagradas Escrituras, diciendo: "Escrito está…" Cuando tenemos un versículo listo en nuestros labios que refute una mentira de Satanás, tenemos la munición espiritual más poderosa posible. Tal vez usted siente como si estuviera en una cuerda de un tira y afloja entre Dios y el pecado, siendo halado todo el tiempo en dos direcciones opuestas. No se castigue cuando fracase. Más bien, confiese su falta y arrepiéntase lo más rápidamente posible (1 Jn 1.9). En esos momentos, recuerde que usted está involucrado en un largo proceso, y que no tiene el poder de renovar su propia mente. 
 
Esforzarse más y hacer promesas a Dios solo le desanimará, porque con sus propias fuerzas nunca será capaz de cambiar. La transformación verdadera es obra del Espíritu Santo, y eso toma tiempo. Por tanto, sométase a la dirección de Él, preste atención a sus advertencias, y obedezca su voz. Comience hoy. Como creyentes, podemos esperar que este proceso de transformación continuará hasta llegar el cielo; sin embargo, lo importante es que comencemos hoy. 
 
Así como su batalla se inició al ceder a la tentación, también su camino a la victoria puede comenzar con un acto de sometimiento a Dios. Por el poder del Espíritu Santo, comience a decir no a los pensamientos que no tienen cabida en la vida de un creyente, y a decir sí a los que sí tienen cabida, mediante la meditación en las Sagradas Escrituras. Si usted llena su mente con la verdad de la Palabra de Dios, tendrá discernimiento y podrá identificar más fácilmente los pensamientos y los sentimientos que desencadenan una respuesta pecaminosa en usted.
]]></description>
                <pubDate>Mon, 17 Sep 2012 10:30:14 -0300</pubDate>
            </item>
                    <item>
                <title><![CDATA[Aprender a esperar con confianza - @charles-stanley]]></title>
                <link>https://sermonescristianos.net/charles-stanley/blog/479/aprender-a-esperar-con-confianza</link>
                <guid>https://sermonescristianos.net/charles-stanley/blog/479</guid>
                <description><![CDATA[

por Charles F. Stanley<br />Dios tiene planes para nosotros, pero a veces nos hace detenernos para cambiar nuestros corazones.
Las lecciones son parte de la vida que nunca acaban. Aunque la educación formal llegue a su fin, nunca dejamos de aprender lecciones vitales. Las verdades que Dios nos enseña afectan el desarrollo de nuestro carácter, las decisiones que tomamos, y nuestro estilo de vida. Su influencia trasciende nuestra vida terrenal, hasta la eternidad.
Una de las lecciones más difíciles en cuanto a la fe que aprenderemos en esta vida, es esperar en el Señor. Quizás usted está enfrentando ahora una decisión crítica y no sabe qué camino tomar. O tal vez ha estado orando por un asunto, pero Dios no le ha respondido. ¿Se trata de una situación difícil o dolorosa que le está consumiendo?
En esos momentos, lo único que queremos es tener dirección o alivio inmediatos, pero Salmo 27.14 dice: "Aguarda a Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; sí, espera a Jehová". Esperar en el Señor significa mantenernos en nuestras circunstancias o condiciones presentes hasta que Él nos dé más instrucciones. Lejos de estimular la pasividad, este versículo llama a la decisión activa de descansar confiados en el Señor y en su tiempo perfecto. No es el cese de las actividades, sino la paz de espíritu que nos acompaña durante todo el día.
Por qué hacernos esperar
La espera es particularmente difícil cuando una situación es estresante, o demanda una decisión. Pero comprender el porqué Dios no ha respondido nuestras oraciones, dado alivio o dirección, puede ayudarnos a confiar en su sabiduría y tiempo perfecto.<br />A veces, no estamos preparados para dar el siguiente paso. Dios tiene planes para nosotros, pero a veces nos hace detenernos para cambiar nuestros corazones. Quizás hemos estado tolerando un pecado en nuestra vida, o necesitamos ocuparnos de una mala actitud, o de una manera de pensar pecaminosa. El Señor tiene lugares adonde llevarnos, y conoce aquello que debemos dejar atrás.
La demora puede tener el propósito de prepararnos para su llamado. David fue ungido rey siendo joven, pero pasó muchos años en el desierto, huyendo de Saúl. Por medio de todas las dificultades, el Señor depuró su carácter y agudizó sus habilidades para el liderazgo. Cuando llegó el momento apropiado, Dios lo puso en el trono.
Asimismo, Dios puede mantenerle a usted en una situación incómoda, una labor aburrida, o una situación difícil. Pero recuerde esto: Él le está preparando para algo mucho mejor. Coopere con Dios mientras espera, sabiendo que sus planes son buenos.
Es posible que los detalles de la voluntad de Dios no estén todavía donde deberían estar. El Señor es el dueño del tiempo, y Él lleva a cabo su plan con soberanía. No hay oración o ayuno que haga mover su mano antes de que esté dispuesto a actuar. Cuando Moisés vio la opresión de los israelitas, trató de corregir la situación matando a un egipcio abusivo (Éx 2.11-12). Pero el Señor usó esta situación para enviarlo al desierto por cuarenta años hasta que murió el rey de Egipto (vv. 23-25). Después puso en acción su plan de liberación, utilizando a un Moisés de 80 años mucho más humilde.
Tal vez, las demoras del Señor tienen el propósito de aumentar nuestra fe. Si Él nos diera de inmediato todo lo que quisiéramos, nunca aprenderíamos a caminar por fe. Pero cuando lo único que tenemos es una promesa de la Biblia sin una evidencia visible en la cual confiar, entonces nuestra fe es puesta a prueba. ¿Confiaremos en Él o en nuestras circunstancias? Al aferrarnos confiadamente a la Palabra de Dios, sabiendo que Él nunca ha dejado de cumplir sus promesas, veremos la evidencia de su fidelidad todo el tiempo.
Dios quiere enseñarnos perseverancia. Nos guste o no, la capacidad de perseverar en circunstancias difíciles, es un ingrediente esencial de la vida cristiana. Romanos 5.3, 4 (NVI) nos dice que "el sufrimiento produce perseverancia; la perseverancia, entereza de carácter; la entereza de carácter, esperanza". Nuestras tribulaciones tienen el propósito, no de aplastarnos, sino de moldearnos a imagen de Cristo. Cuando soportamos la presión con absoluta confianza en el Señor, con su fortaleza y perspectiva, emergemos pareciéndonos más a nuestro Salvador.
Posiblemente nuestra atención necesita reenfocarse en Cristo. Es fácil llegar a estar tan absorbidos por nuestros asuntos, que nos olvidamos del Señor, pero nada capta tanto nuestra atención como una situación difícil o inquietante. Si Dios no se apresura a darnos una respuesta o a solucionar el problema, entonces, en nuestra desesperación, comenzamos a hacer de Él nuestro enfoque principal. Sin embargo, hay una diferencia entre buscar al Señor, y buscar su intervención. Si nuestra única intención es que Él haga a nuestro favor lo que queremos, habremos errado el blanco. Esperar en el Señor significa estar enfocados en Él, no simplemente en el resultado que deseamos.
Cómo debemos esperar
El provecho de nuestro tiempo de espera dependerá mucho de nuestra actitud y disposición mental. Ponerse nervioso y caminar de un lado a otro no solo es inútil, sino que perturba emocionalmente. El Señor sabe qué es lo que hay que hacer.<br />Esperar con paciencia, tranquilidad y confianza. Esta clase de actitud es posible solo para quienes se han sometido a la autoridad de Dios. Si creemos y aceptamos que Él quiere lo mejor para nosotros, y que todo lo hace para nuestro bien, entonces podremos descansar en su derecho de elegir el método y el momento adecuados. Si verdaderamente confiamos en Él, no maniobraremos, no manipularemos, y no nos apresuraremos.
Descanse en la Palabra de Dios. La Biblia es nuestra ancla en los tiempos de espera. Una de las cosas más sabias que usted puede hacer es leer las Sagradas Escrituras todos los días, y pedirle al Señor que le dé pasajes que traigan tranquilidad a su vida. Cuando hojeo mis Biblias viejas, encuentro versículos marcados que me ayudaron en los momentos difíciles. No confíe simplemente en la oración cuando tenga dificultades o necesite dirección. Aférrese a una palabra específica de Dios, lo que le dará la perspectiva y la promesa de Él para usted. Entonces podrá decir con confianza: "Señor, esto es lo que me has prometido en tu Palabra. Tú nunca vas en contra de tus promesas, y por eso me aferro a esta verdad mientras espero en ti".
Esperar confiadamente, creyéndole a Dios. Después de habernos sometido al Señor y anclado en su Palabra, podemos esperar confiadamente en que su voluntad se hará presente. Él sabe exactamente qué hacer y cuándo lograrlo. El Señor tiene el poder de reacomodar cualquier detalle para llevar a cabo su plan. Lo único que tenemos que hacer es creerle, y esperar su intervención.
Impedimentos de la espera
Sabiendo que la voluntad del Señor se hace presente en quienes esperan pacientemente en Él, ¿por qué preferimos arreglar las cosas por nosotros mismos?<br />Porque tenemos un estilo de vida apresurado. Estar quietos y esperar la dirección de Dios parece contraproducente, y por eso nos apresuramos a actuar. Además, sentarse en silencio con el Señor toma demasiado tiempo. Preferimos pedirle orientación en el automóvil de camino al trabajo. Nuestras agendas están llenas, y la perspectiva de pasar un tiempo sin prisas y sin interrupciones para saber qué piensa Cristo, nos parece imposible. Pero es la única manera de escuchar su voz y de saber qué quiere.
Porque tenemos una perspectiva de corto plazo. Los restaurantes de comida rápida y los cajeros automáticos, son prueba de la mentalidad de nuestra sociedad de "tener las cosas ya". Si duda de esto, observe la impaciencia de las personas cuando están en la fila del supermercado o esperando el cambio de luz en un semáforo. Queremos todo rápido, pero no hay una vía rápida hacia la madurez espiritual, y aprender a esperar en el Señor es un elemento crucial para lograrlo. Nuestra exigencia de una gratificación inmediata nos ha cegado a los beneficios de la espera, que nos da una recompensa mayor. Al aprender a confiar en el Señor y descansar en su tiempo perfecto, nos beneficia a lo largo de nuestra existencia, y también en el cielo.
Porque buscamos la orientación de otros. ¿A quién acude usted cuando no sabe qué hacer? Si toma el teléfono y describe su situación a tres o cuatro amigos, es muy probable que reciba consejos diferentes de cada uno de ellos. Aunque el consejo de otras personas puede ser útil, siempre debe pasar por el filtro de la verdad de la Palabra de Dios. Convierta en un hábito buscar primero la dirección del Señor antes de cualquier otra. Al fin y al cabo, solamente Dios conoce los planes específicos que Él tiene para usted.
Porque dudamos de la ayuda de Dios. Cuando se acerca amenazadoramente la fecha tope para tomar una decisión, o cuando situaciones indeseables siguen sin cambiar, podemos comenzar a preguntarnos si el Señor intervendrá realmente. Nuestras circunstancias gritan: "¡Dios se olvidó de mí!" Pero, el hecho de no poder ver lo que está sucediendo, no significa que el Señor no está involucrado. "El Señor recorre con su mirada toda la tierra, y está listo para ayudar a quienes le son fieles"
(2 Cr 16.9 NVI). Cuando sus ojos no puedan ver la evidencia, confíe en lo que usted sabe que es verdad.
Los resultados de la espera
¿Qué recibirán los que deciden esperar en el Señor? Ante todo, Él promete escuchar y responder a quienes esperan pacientemente en Él (Sal 40.1) para darles instrucciones claras a fin de que puedan seguir el camino de Jehová (Sal 25.4, 5). También experimentarán todo lo bueno que Él tiene reservado para ellos, porque han permanecido en su voluntad (Lm 3.25).<br />Uno de los resultados más sorprendentes será la renovación de las fuerzas (Is 40.31). Normalmente, nos sentimos fuertes cuando estamos al frente de una responsabilidad, haciendo planes y ejecutándolos. Pero los caminos de Dios son muy diferentes a los nuestros. Él promete fortalecer a quien se mantenga quieto y en silencio delante de Él, escuchando activamente su voz. El Señor nos da poder para soportar la espera, y cuando finalmente habla, nos da las fuerzas para hacer lo que nos pide.
No sé lo que usted está esperando, pero sí sé que si cree en lo que Dios le dice en su Palabra, y descansa con paciencia en la decisión y en el tiempo perfecto de Él, experimentará un nuevo espíritu de gozo y confianza. Crea en sus promesas y descanse confiadamente en la seguridad de Isaías 49.23: "No se avergonzarán los que esperan en mí".
Preguntas para más estudio
Para obtener el máximo provecho durante su tiempo de espera, hágase estas preguntas:<br />¿Dónde está mi enfoque? Lea Lamentaciones 3.19-26. ¿Dónde está el enfoque de Jeremías en los vv. 19 y 20? ¿Qué cambio intencional hace él en su manera de pensar, y cuáles son los resultados (vv. 21-23)? ¿Cómo transforma esta nueva perspectiva su actitud en cuanto a su situación y a los propósitos del Señor para él (vv. 24-26)?
¿Dónde está mi fortaleza? Lea Isaías 40.27-31. Cuando parezca que Dios se ha olvidado de nosotros, ¿cómo puede la descripción de Él en el v. 28 estabilizar nuestra fe? ¿Qué promete dar a quienes esperan en Él? Según Isaías 30.15-21,
¿donde está nuestra fortaleza? ¿Cuál es el resultado de rechazar el camino de Dios? ¿Qué hará el Señor si esperamos en Él?<br />¿Dónde está mi esperanza? En Salmo 130.5, ¿dónde pone el salmista su esperanza mientras espera? ¿Cómo podemos saber que Dios cumplirá su palabra (Is 55.10, 11)? ¿De qué manera nos dan confianza los dos versículos anteriores (vv. 8, 9) cuando la demora sea larga o el proceso inquietante? ¿Cuáles son los beneficios de creerle a Dios mientras esperamos (Ro 15.13)?
]]></description>
                <pubDate>Fri, 14 Sep 2012 11:03:33 -0300</pubDate>
            </item>
                    <item>
                <title><![CDATA[Fortaleza en medio de la soledad - @charles-stanley]]></title>
                <link>https://sermonescristianos.net/charles-stanley/blog/476/fortaleza-en-medio-de-la-soledad</link>
                <guid>https://sermonescristianos.net/charles-stanley/blog/476</guid>
                <description><![CDATA[

Cuando nadie le ofrezca ayuda, Cristo estará con usted.<br /> <br />La soledad es una de las experiencias más dolorosas de la vida. Puesto que Dios nos creó para relacionarnos, la falta de compañía puede ser muy angustiosa. Es probable que en algún momento, todos hayamos luchado con sentimientos de aislamiento. Es especialmente difícil cuando estamos atravesando una situación penosa, y no hay nadie que pueda darnos ánimo
Fortaleza para soportar la soledad
Lo que queremos en ese momento es compañía, apoyo y aliento, para que nuestro dolor emocional se vaya.
Pero, a veces, la situación persiste, y el aislamiento parece que seguirá para siempre. En momentos así, necesitamos fortaleza para soportar.
¿Sabía usted que Dios puede usar la soledad? A veces, Él la permite para desarrollar el carácter divino en nosotros, enseñarnos a depender de Él, y llevarnos a una relación más estrecha con Él. Cuando estamos solos y otros no pueden o no quieren ayudarnos, Él es quien nunca nos deja.
El apóstol Pablo conocía el dolor de la soledad. Después de muchos años de fiel servicio al Señor, fue a parar a una prisión en Roma. Su última carta a Timoteo nos da una idea de su actitud durante los últimos días de su vida terrenal.
A pesar de que se había entregado al servicio a los demás, Pablo estaba solo al final de su vida; solamente Lucas lo acompañaba (2 T 4.9-16.). Demas, uno de sus primeros compañeros, lo había abandonado, y otros colaboradores se habían mudado. Y tristemente, en su primera defensa ante el tribunal romano, Pablo dijo: "Nadie estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon" (v. 16).
Pero no espiritualicemos a Pablo. Si lo convertimos en un "supersanto", no veremos las maneras como Dios obró en su vida, ni tampoco cómo puede hacerlo en nosotros. Pablo era de carne y hueso, con debilidades humanas. Luchó con sentimientos, frustraciones y dificultades.
Pablo experimentó la soledad de muchas maneras. Extrañaba la compañía de quienes amaba, y sentía el dolor de haber sido abandonado por Demas. Las limitaciones y las privaciones de su vida en la cárcel aumentaban su sensación de aislamiento. Ya no era libre para hacer lo que más amaba: ir a todo el mundo para anunciar el evangelio, plantar nuevas iglesias, y discipular a las personas. Y conforme avanzaban los días, él sabía que su muerte era inminente.
La ayuda del Señor en nuestra soledad
Pero la vida en la cárcel no fue la única situación de aislamiento que enfrentó Pablo. Cuando fue llamado ante las autoridades romanas para defenderse, nadie lo apoyó. Pero no estuvo solo, Dios estuvo con él y lo fortaleció para que pudiera cumplir los propósitos del Señor (v. 17).<br />La seguridad de la presencia de Cristo. Aunque los romanos dominaban el mundo, el Rey del universo permanecía junto a Pablo. Un hombre con Cristo es más poderoso que cualquier autoridad terrenal. Cuando Pablo se enfrentó al tribunal, su valentía creció al recordar cuando el Señor había estado con él. Quisiera pedirle a usted que escriba lo que Dios está haciendo en su vida. Escribirlo le recordará la fidelidad de Él en el pasado, y le dará aliento para confiar en Él en el presente.
Aunque nuestras experiencias personales con el Señor son de un valor incalculable, nuestra mayor fuente de seguridad es la Biblia. Dios le dice a su pueblo en sus páginas, que Él está con ellos. Antes de que Cristo ascendiera al Padre, prometió a sus seguidores: "Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo" (Mt 28.20). Efectivamente, los creyentes tienen al Espíritu Santo dentro de ellos, y Él permanecerá allí para siempre (Jn 14.16, 17). En tiempos de debilidad, soledad o temor, recuerde que el Señor está siempre con usted, aunque no pueda percibirlo.
La realidad de la presencia constante de Dios con nosotros es un hecho cierto, sobre todo en períodos de soledad. ¿No se ha preguntado usted, algunas veces: Si Él está conmigo, ¿por qué no puedo sentirlo? ¿Por qué me siento tan solo? Cuando su presencia no es perceptible, nuestro valor para enfrentar el aislamiento y las dificultades se debilita. En momentos así, necesitamos depender de la verdad, no de los sentimientos. Confíe en la realidad de que Él nunca desamparará ni dejará a quienes han sido salvos (He 13.5).
La ayuda de la fortaleza divina. La segunda manera cómo el Señor ayudó a Pablo a enfrentar solo a las autoridades romanas, fue fortaleciéndolo (v. 17). Años antes, Pablo había escrito una carta a los filipenses, en la que les decía: "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece" (Fil 4.13). Ahora estaba practicando lo que predicaba. La poderosa presencia del Señor le dio la valentía que necesitaba para proclamar a Cristo en esta amenazadora situación.
En su caminar con Cristo, Pablo había aprendido que sus tiempos de debilidad eran la invitación de Dios para que dependiera de Él. Cuando el apóstol estuvo luchando con un "aguijón en su carne", el Señor le dijo: "Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad" (2 Co 12.9 NVI). No deje de sentir esperanza en su soledad. Cuando usted está emocional, física o espiritualmente débil, se encuentra en posición privilegiada para ser testigo del poder de Dios obrando en usted. Él le dará la fortaleza y el valor necesarios para soportar cualquier cosa por la que esté pasando.
El cumplimiento del llamado de Dios. Una cosa en la que podemos confiar, es en la fidelidad de Dios. Él siempre nos dará el poder para realizar su plan. Pablo dijo que el Señor lo fortaleció "para que por [él] fuese cumplida la predicación, y que todos los gentiles oyesen" (2 Ti 4.17). Él sabía que este lugar era donde Dios quería que él fuera; su prisión y su juicio eran parte integral del cumplimiento de su llamado.
En efecto, antes de su primera prisión en Roma, el Señor le dijo claramente a Pablo que este era su destino. Cuando los judíos de Jerusalén trataron de matarlo, el Señor Jesús estuvo a su lado, y le dijo: "Ten ánimo, Pablo, pues como has testificado de mí en Jerusalén, así es necesario que testifiques también en Roma" (Hch 23.11). Y durante una tormenta rumbo a Roma, un ángel se paró delante de él, diciendo: "Pablo, no temas; es necesario que comparezcas ante César" (Hch 27.24).
Ya que el deseo de Pablo era hacer la voluntad de Dios, podemos estar seguros de que aprovechó esta oportunidad en la cárcel para anunciar a Cristo a los gobernantes romanos de su época. No fue complaciente ni suavizó su mensaje para salvar su vida. Cuando tenemos la convicción de que estamos haciendo el trabajo que Dios nos ha dado, nos llenamos de celo y coraje que las fuerzas del mal no pueden destruir.
Esta no fue la primera demostración de coraje de Pablo; su historia anterior de valentía había moldeado su respuesta actual. Cada vez que defendemos lo que creemos, Dios usa eso como una oportunidad para fortalecernos para el próximo desafío, que puede muy bien ser más difícil y más costoso. La vida de Pablo estuvo siempre en peligro, pero él no la estimaba preciosa para sí mismo. Su meta era terminar el ministerio que había recibido del Señor Jesús (Hch 20.24).
El temor a la muerte puede hacer que perdamos el ánimo, pero el saber que Dios tiene nuestros días en su mano, nos da la confianza para seguir adelante. El Señor ha trazado una ruta para cada uno de nosotros, y Él guarda nuestro camino cuando buscamos cumplirlo. Aunque Pablo estaba dispuesto a morir como resultado de su testimonio ante el tribunal, los propósitos del Señor para él no se habían consumado; por tanto, preservó su vida (2 Ti 4.17).
Para el observador casual, el ministerio de Pablo parecía haber terminado. Después de todo, estaba envejeciendo y por segunda vez estaba preso en una cárcel romana, sin poder hacer lo que había hecho antes. Pero Dios no toma en cuenta el valor de nuestros días como hace el hombre. A sus ojos, un creyente postrado en la cama de un hogar de ancianos todavía tiene un propósito y un llamado de Él. Tenga la seguridad de que, si todavía respira, el Señor sigue teniendo planes para usted.
La respuesta a la soledad
Mantener un enfoque en la eternidad. Durante toda su experiencia en la cárcel, Pablo fue capaz de responder de manera agradable, pues su meta era terminar lo que el Señor le había llamado a hacer, y recibir el galardón celestial guardado para él (2 Ti 4.6-8). Sin esta clase de perspectiva, estamos propensos a caer en la amargura.<br /><br />Seguir testificando. Pablo nunca mantuvo su enfoque en sí mismo. Hasta su último aliento, buscó las maneras de compartir el evangelio de la esperanza. Su última carta está llena de preocupación por los demás, y de consejos para su querido amigo Timoteo. Las limitaciones de su situación no le impedían servir y ocuparse de otras personas.
Dejar los resentimientos. A pesar de haber sido abandonado, Pablo no guardó resentimientos. Cuando nadie lo apoyó, dijo: "No les sea tomado en cuenta" (v. 16). Tampoco tuvo amargura contra Dios por su soledad. Aunque una prisión no era el final apropiado para un siervo tan fiel, Pablo la consideraba la última fase de la misión que recibió del Señor. Soportó valientemente hasta que Dios lo introdujo en su reino celestial.
Permanecer en la Palabra. En la conclusión de su carta, Pablo le pide poco a Timoteo: solo un abrigo y "los libros, especialmente los pergaminos" (v. 13). La capa era, sin duda, para su bienestar físico, pero el material de lectura era para su aliento espiritual. Los pergaminos eran, probablemente, copias del Antiguo Testamento; ellas habían guiado su corazón y su mente durante tantos años, y anhelaba su consuelo y aliento en la fría y solitaria prisión.
Para todos nosotros, habrá momentos en que nos sentiremos solos, cuando otros no podrán o no desearán ayudarnos. Pero pensar en nuestra situación o en los agravios de los demás, solo conduce al resentimiento y a la autocompasión. En cambio, si buscamos al Señor y confiamos en la verdad de su Palabra, descubriremos el consuelo y la fortaleza de su presencia. Nuestras almas se llenarán de valor, dándonos el poder para soportar la soledad y terminar la carrera.
]]></description>
                <pubDate>Fri, 07 Sep 2012 10:50:32 -0300</pubDate>
            </item>
                    <item>
                <title><![CDATA[Comprender la Biblia - @charles-stanley]]></title>
                <link>https://sermonescristianos.net/charles-stanley/blog/474/comprender-la-biblia</link>
                <guid>https://sermonescristianos.net/charles-stanley/blog/474</guid>
                <description><![CDATA[

Si usted obedece su voz, el Señor le revelará verdades profundas, y su comprensión aumentará.
"Simplemente no entiendo la Biblia". Este es un comentario que oigo muy a menudo, incluso de creyentes. Es comprensible que aquellos sin Cristo no puedan entender los conceptos bíblicos, pero ¿por qué tienen dificultades para hacerlo quienes conocen a Dios? Algunas personas piensan que una educación en el seminario es la respuesta, pero he conocido a varios pastores y maestros que no entienden realmente la Palabra de Dios.
Conocían los hechos, pero carecían de entusiasmo por la Biblia o por el Señor.
La clave no es la educación, sino la obediencia. Cuando nos guiamos por lo que leemos, el Santo Libro "cobra vida", y empezamos a escuchar y entender la voz de Dios. En cambio, si no hemos obedecido lo que Él ya nos ha revelado, ¿por qué va a darnos sus verdades más profundas? "La comunión íntima de Jehová es con los que le temen" (Sal 25.14), y quienes le temen son aquellos que obedecen sus mandamientos; a ellos se les ha dado la promesa de tener "buen entendimiento" (Sal 111.10).
Vivir en desobediencia al Señor nubla nuestros ojos, disminuye nuestra capacidad de escuchar, y opaca nuestro entendimiento. Aunque tengamos pleno acceso a la mente de Cristo, nuestro apego a nuestro proceder pecaminoso nos impide aprovechar los ricos tesoros de sabiduría que se encuentran en la Palabra de Dios.
Al leer la Biblia, esté atento a los mandatos de Dios. Luego, confiando en el Espíritu Santo, haga lo que Él le diga. Si usted obedece su voz, el Señor le revelará verdades profundas, y su comprensión aumentará. Muy pronto, el tiempo que le dedique a la Biblia se convertirá en un placer en vez de una obligación.
La disciplina de la meditación
Cuando Dios le dijo a Josué que los israelitas tomarían posesión de la Tierra Prometida, incluyó una orden importantísima: meditar en su ley a todas horas, y obedecer todo lo que ella decía. Esto les garantizaría el éxito.<br />La meditación en la Palabra sigue siendo crucial para los cristianos hoy. En nuestra cultura estamos inundados por valores mundanos y prioridades que dejan fuera a Dios, y a menos que guardemos nuestros corazones, comenzaremos a aceptarlas.
Por tanto, debemos disciplinarnos para meditar en la Palabra de Dios cada día. Esto implica leer la Biblia con una actitud de oración, guardar silencio delante del Señor para poder escucharlo, y poner en práctica las verdades bíblicas en nuestras vidas.
Por supuesto, estas cosas no ocurren por accidente. Las distracciones nos quitan la capacidad de enfocarnos, por lo que es necesario apartar tiempo para meditar en la Palabra de Dios. Piense sus beneficios:
Calma nuestro espíritu, y le da entrada a Dios para purificar nuestros corazones.<br />Desarrolla hambre de su Palabra, para que podamos tener una comprensión más profunda de Jesús, y una mayor sensación de su poder.<br />Mejora nuestro discernimiento en cuanto a dirección para nuestras vidas.<br />Agudiza nuestra conciencia de la presencia de Dios.
Meditar en la Palabra de Dios puede requerir levantarse más temprano, o renunciar a momentos de ocio durante el día. Pero tener una vida llena de paz y de gozo, dependerá de nuestra decisión de centrar en Cristo la mente y el corazón. ¿Está usted dispuesto a reservar un tiempo para Dios cada día?.
 
]]></description>
                <pubDate>Mon, 03 Sep 2012 10:30:58 -0300</pubDate>
            </item>
                    <item>
                <title><![CDATA[Enfrentando la frustracion - @charles-stanley]]></title>
                <link>https://sermonescristianos.net/charles-stanley/blog/472/enfrentando-la-frustracion</link>
                <guid>https://sermonescristianos.net/charles-stanley/blog/472</guid>
                <description><![CDATA[

Debemos buscar una respuesta espiritual a las pruebas que enfrentemos. Dado que el Señor siempre tiene un plan.
(Habacuc 3.17-19) Después de predicar un sermón sobre la frustración, varias personas se me acercaron con la misma reacción: "Necesitaba desesperadamente escuchar esas palabras".
Innumerables personas se sienten derrotadas por situaciones frustrantes. Pero nuestra respuesta puede marcar la diferencia. Las frustraciones pueden ser una oportunidad para el crecimiento espiritual, o un golpe devastador.<br />Una respuesta adecuada a la frustración comienza por resistir la tendencia natural a amargarse.
Si alguien más estuvo involucrado en la situación, no se apresure a juzgar su conducta.
No podemos saber por completo lo que está pasando en la vida de los demás, ni qué los motiva a actuar como lo hacen. El segundo paso es preguntarle al Señor: "¿Cómo debo responder?" Dios puede guiarnos a una respuesta sabia y correcta, porque él conoce todos los hechos.<br />Luego, obedezca su dirección, aunque no sea lo que quiere hacer. Muchas veces, el camino del Señor es contrario a nuestros deseos y al consejo de los amigos. Sin embargo, su plan es el que traerá crecimiento y resultados para nuestro máximo bienestar.
Y, por último, mantenga su enfoque en Dios y en su propósito superior para su vida. Las personas tienden a pensar mucho en sus heridas y en el daño que reciben, que es lo que hace que la frustración sea tan destructiva.<br />Solo hay un método conveniente para enfrentar la frustración: buscar la voluntad del Señor. Aunque los planes humanos se descarrilan, nada cambia el propósito de Dios. No importa qué tan profunda sea su herida, él le guiará en medio de los reveses y tristezas, a la vez que crece en su fe.
Cómo responder a la frustración
Mt. 1.18-25
Para encontrar ejemplos de respuestas sabias y espirituales a la frustración, es más probable que usted vaya al libro de los Salmos antes que a Mateo. Pero el primer capítulo del Nuevo Testamento cuenta la historia de la respuesta de un hombre recto a una noticia dolorosa y decepcionante.<br />José, el padre terrenal de Jesús, era una persona justa. Un hombre consagrado necesita una mujer que comparta su deseo de honrar y obedecer al Señor, y la Biblia dice que María era exactamente esa clase de mujer (Lc 1. 45-55). Por eso, imaginemos lo desconcertado que debió haberse sentido José cuando María regresó de una larga visita a su pariente Isabel y le dijo que estaba embarazada, y que, además, ningún hombre la había tocado.
De cualquiera modo que viera José su situación, ésta parecía funesta. Sin embargo, Mateo 1.20 dice que lo "pensaba"; es decir, buscaba una respuesta justa y sabia. Dios se hizo presente en la vida de José de manera dramática para corroborar la historia de María y ponerle fin a su plan de anular el matrimonio.
El Señor cambió el lamento de José en baile [cf. Salmo 30.11]. María le había dicho la verdad, a pesar de lo extraña y sorprendente que era. La pareja soportaría la severa crítica pública de un embarazo antes de casarse, pero José dejó de pensar en lo que otros dirían.
Los cristianos debemos buscar una respuesta espiritual a las pruebas que enfrentemos. Dado que el Señor siempre tiene un plan, la respuesta más sabia es esperar el bien que él puede hacer, y esperar su tiempo. Dios bendijo a José por su disposición a "[buscar] primeramente el reino de Dios" (Mt 6.33).
]]></description>
                <pubDate>Wed, 29 Aug 2012 12:46:04 -0300</pubDate>
            </item>
                    <item>
                <title><![CDATA[La trampa del desanimo - @charles-stanley]]></title>
                <link>https://sermonescristianos.net/charles-stanley/blog/469/la-trampa-del-desanimo</link>
                <guid>https://sermonescristianos.net/charles-stanley/blog/469</guid>
                <description><![CDATA[

Vivir en el desánimo divide a la mente, haciendo difícil concentrarse en algo que no sea nuestro dolor.<br />HABACUC 1.2 ¿Se siente usted atrapado por el desánimo? Si es así, no es el único. En algún momento, todos experimentamos algún tipo de desilusión. La frustración es la reacción inicial normal.
Pero si le permite que permanezca durante mucho tiempo, puede convertirse en desánimo. Cuando es así, no hay ninguna sensación de gozo o alegría, no importa lo que usted haga.
Las circunstancias que desencadenan estas emociones pueden ser inevitables, pero nuestra manera de responder la decidimos nosotros.
Podemos dejar que la tristeza abrume nuestras almas, o enfrentar la situación con valentía y someterla a Aquel que puede ayudarnos.
Vivir en el desánimo divide a la mente, haciendo difícil concentrarse en algo que no sea nuestro dolor. Entonces la ira se convierte en habitual, y buscamos a alguien a quien culpar —ya sea a Dios, a las personas a nuestro alrededor, o a nosotros mismos.
La frustración que no se maneja bien puede convertirse en depresión, lo que a su vez puede alejarnos de los demás —la gente no disfruta de la compañía de alguien amargado y derrotado. Este aislamiento conduce a baja autoestima. Por último, podemos tomar decisiones equivocadas basadas en nuestras emociones, en vez de la verdad. Obviamente, elegir esta actitud autodestructiva no es lo que Dios quiere para nuestras vidas.
Aunque todos enfrentaremos el desánimo, no debemos regodearnos en él. En vez de eso, Dios quiere que le confiemos todo, aun nuestras expectativas no satisfechas y las tristezas más profundas. Recuerde que hay un propósito divino en todo lo que Él permite que toque las vidas de sus hijos (Ro 8.28).
Cómo vencer el desánimo
NEHEMÍAS 2.1-8
El desánimo puede robar la paz, la alegría y el contentamiento. Pero le tengo una gran noticia si se siente desanimado: ¡usted no tiene que seguir así!<br />He conocido personas que parecían estar en una situación irremediable. Pero unos años más tarde, estaban en una situación excelente, ya fuera en términos de sus circunstancias o de sus emociones. ¿La razón? Nunca se dieron por vencidas. En vez de entregarse a la autocompasión, optaron por creerle a Dios, dar un paso de fe, y salir del foso emocional.
Nehemías es un buen ejemplo. Tenía todas las razones para sentirse derrotado, pues su gente estaba en aprietos. Después de recibir la noticia de que el muro de la ciudad estaba destruido, este varón de Dios se sintió profundamente triste y desanimado. Y aunque el dolor inundaba su alma, clamó a Dios buscando su dirección.
La tristeza en la presencia del rey se castigaba con la muerte. Pero el Señor contestó la oración de Nehemías con un poder grandioso, lo que llevó al rey a notar el semblante triste de su siervo, y a preguntarle después qué podía él hacer para ayudarlo. Este milagro dio lugar a la reconstrucción del muro y a la liberación del pueblo de Dios. El Señor puede tomar una situación irremediable, sea cual sea, y cambiarla de maneras mucho más maravillosas de lo que usted pueda imaginar.
¿Vive usted en una espera ansiosa de lo que el Señor hará? ¿O ha decidido permanecer en las profundidades de la desesperación? Al igual que Nehemías, convierta su desánimo en una petición de ayuda a Dios. Él puede renovar sus esperanzas y evitar que las emociones negativas dominen su vida.
]]></description>
                <pubDate>Wed, 15 Aug 2012 11:17:44 -0300</pubDate>
            </item>
                    <item>
                <title><![CDATA[Defenderse de la tentacion - @charles-stanley]]></title>
                <link>https://sermonescristianos.net/charles-stanley/blog/465/defenderse-de-la-tentacion</link>
                <guid>https://sermonescristianos.net/charles-stanley/blog/465</guid>
                <description><![CDATA[

A menos que usted cambie de rumbo rápidamente, podrá encontrarse alejado del Padre y abrumado por la culpa y la vergüenza. Share on facebook Share on email Share on twitter Share on print More Sharing Services El sentido común dicta que un aprendiz de piloto que vuela por primera vez en una tormenta, necesita ser muy prudente. Pero un piloto experimentado sabe que tiene que estar tan atento en su tormenta número cien como en la primera. A pesar de años de experiencia, todavía puede ser derribado si no actúa prudentemente. 
<br />
La tentación se parece mucho a una tormenta inesperada que daña a quienes toma por sorpresa. Al igual que un buen piloto, el cristiano debe estar alerta a la aproximación de la tentación y preparado para evitarla. En esta vida, ninguno de nosotros llega a un nivel de madurez en el que las tentaciones pierden todo su poder. Entender nuestras debilidades es una parte importante para estar preparados. ¿En qué aspectos es usted más vulnerable? Lo que comúnmente consideramos como "pecados grandes" —como el adulterio y el asesinato— no es lo que mete en apuros a la mayoría de la gente. Por lo general, son la multitud de "pecados pequeños" los que llevan a un gran problema. 
<br />
La tentación es una invitación para llevar más allá de los límites dados por Dios, a cualquier deseo dado por Él. Usted da un paso por encima de la línea, y pronto tiene el incentivo para dar otro. Y luego otro. A menos que usted cambie de rumbo rápidamente, podrá encontrarse alejado del Padre y abrumado por la culpa y la vergüenza. El problema de la tentación no puede ser ignorado. Identifique los aspectos en que usted es vulnerable, para que pueda preparar una defensa. Aprenda cuándo y cómo es más probable que se deje atraer, y busque siempre la ruta de escape que Dios prometió a quienes son tentados (1 Co 10.13). Cómo defenderse de la tentación Para construir una defensa contra la tentación, debemos entender cómo funciona. 
<br />
Cada pecado origina unpensamiento, a menudo el resultado de un dardo de fuego que el maligno lanza a nuestro camino (Ef 6.16). Si el creyente se aferra a ese pensamiento, éste se convierte en una fantasía, —la oportunidad de imaginar lo que sería perseguir esa idea sin llegar a practicarla. El problema con las fantasías es que fácilmente pueden turbar las emociones de la persona. Esto crea un deseo, que lleva al creyente al punto donde tiene que hacer una elección: o consiente el pecado, o lo rechaza. Este proceso es muy peligroso, ya que la evolución desde el pensamiento hasta la elección puede ser casi instantánea. 
<br />
Los sabios deciden con antelación resistir la tentación, antes de que ésta entre en su conciencia. Hay dos puntos de apoyo para una buena defensa: el compromiso de obedecer a Dios, y el reconocimiento de que Él tiene el control y ha limitado lo que Satanás puede hacer (1 Co 10.13). De la misma manera podemos mantenernos firmes cuando la tentación deja de ser una fantasía.
<br />
Satanás tiene la manera de llamar la atención al placer del pecado hasta que eso sea lo único que veamos. Pero con un esfuerzo consciente, podemos ver todo el panorama: ¿Es esta decisión una violación de la Palabra de Dios? ¿Cuáles son las consecuencias? ¿Estoy dispuesto a pagar ese precio? Ninguna defensa contra la tentación está completa sin el estudio de la Palabra y la oración, pues éstas edifican nuestra fe. Si el baluarte alrededor de nuestra mente y de nuestro corazón se fortalece, estaremos más preparados para apagar los dardos de fuego de Satanás.
]]></description>
                <pubDate>Mon, 18 Jun 2012 13:40:28 -0300</pubDate>
            </item>
                    <item>
                <title><![CDATA[Saliendo de la culpa - @charles-stanley]]></title>
                <link>https://sermonescristianos.net/charles-stanley/blog/457/saliendo-de-la-culpa</link>
                <guid>https://sermonescristianos.net/charles-stanley/blog/457</guid>
                <description><![CDATA[

Por Charles Stanley<br />La culpa lleva a dudar del amor de Dios y de la salvación, lo cual prepara el terreno para el temor, la inseguridad y la incapacidad de disfrutar de la vida. 1 Juan 1.5-9 Durante una vacación hace varios años, tuve problemas para relajarme. Tenía sentimientos de condenación: ¿Por qué no estás estudiando más? ¿No deberías estar testificando de Cristo, en vez de estar sentado? El sentimiento de culpa se había colado en mi mente y me estaba impidiendo disfrutar de la vida.<br /><br />Hay dos tipos de culpa: la bíblica y la falsa. La primera se origina por la violación de una ley bíblica. Éste no es un sentimiento sino una realidad: hemos pecado y debemos arrepentirnos. La segunda, incluye el sentimiento de culpa después de haber confesado un pecado, y no está basada en la Palabra de Dios. El Señor nos ha perdonado, por lo que no hay necesidad de seguir con la culpa.<br /><br />Las personas padecen de culpa por muchas razones. La enseñanza legalista, por ejemplo, presenta a la vida como una serie de reglas; sus seguidores a menudo se sienten mal porque les resulta imposible cumplirlas. También está la autocondenación, que puede tener su origen en el abuso verbal. El perfeccionismo: las expectativas demasiado difíciles de lograr. Y, por último, la baja autoestima.<br /><br />Satanás utiliza este falso sentimiento de culpa para paralizarnos. Inevitablemente, la culpa lleva a dudar del amor de Dios y de la salvación, lo cual prepara el terreno para el temor, la inseguridad y la incapacidad de disfrutar de la vida.<br /><br />El Señor quiere que vivamos libres de la culpa. Si usted está experimentando sentimientos de culpa, pídale al Señor que le ayude a identificar su origen. Después, afirme estas verdades: usted fue hecho a imagen de Dios y redimido por Él, amado por el Creador del universo, y perdonado.<br />Rechace, en el nombre de Jesús, a cualquier culpa falsa que tenga.<br /><br />Libertad de la culpa<br />1 Pedro 2.22-25 - Se puede definir a la culpa como la ansiedad del espíritu por el pecado cometido de manera deliberada y voluntaria. Podemos encontrar este sentimiento a partir del huerto del Edén. Después que Adán y Eva probaron el fruto prohibido, se sintieron avergonzados de su desnudez y se escondieron.<br />En los tiempos del Antiguo Testamento, las personas traían una ofrenda especial al templo para “pagar” sus faltas. Hoy en día, no tenemos tal manera tangible de liberarnos de nuestra culpa.<br /><br />En realidad, tenemos algo mejor. El Padre celestial envió a su Hijo Jesús, quien era plenamente Dios y también plenamente hombre, a vivir una vida perfecta. Él tomó sobre sí mismo el castigo por todos nuestros pecados al morir como un criminal en la cruz. Pero, alabado sea Dios, Jesús volvió de nuevo a la vida, al vencer la muerte y el pecado. Efesios 1.7 dice: “En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia”.<br />La verdad es que todos hemos pecado y merecemos, por tanto, ser separados de Dios (Ro 3.23). Sin embargo, podemos ser liberados de la muerte y la culpa al aceptar el don gratuito de Jesús y rendir nuestra vida a Él.<br /><br /><br />Por supuesto, por nuestro imperfecto estado humano seguiremos pecando. Pero nuestro amoroso Padre celestial seguirá perdonando a sus hijos (Lc 11.3, 4).<br />El sacrificio de Jesús nos da libertad de la culpa y la muerte, y además la promesa de la eternidad con Dios. Pero eso no significa de ninguna manera que tenemos licencia para pecar intencionalmente. Aunque tenemos la promesa del perdón, la gratitud y el amor a nuestro Salvador debe impulsarnos a obedecer y servir al Señor.
]]></description>
                <pubDate>Mon, 21 May 2012 11:34:34 -0300</pubDate>
            </item>
                    <item>
                <title><![CDATA[El Mensaje de la Cruz - @charles-stanley]]></title>
                <link>https://sermonescristianos.net/charles-stanley/blog/456/el-mensaje-de-la-cruz</link>
                <guid>https://sermonescristianos.net/charles-stanley/blog/456</guid>
                <description><![CDATA[

Por Charles Stanley
La cruz simboliza más que su amor: también representa su sabiduría al diseñar un plan para mantener su santidad y justicia perfecta. <br /><br />    Leer | 1 Corintios 1.17-25<br />Los incrédulos no pueden entender por qué la cruz es un símbolo del amor de Dios. ¿Cómo pudo el amor llevar al Padre a sacrificar a su Hijo? Por eso, muchos deciden ignorar tal “desatino”. En su lugar, esperar entrar al cielo por su buen carácter y sus nobles acciones. Pero, según la Biblia, esa creencia es, en realidad, poco sensata (Is 64.6). La popularidad de un “evangelio de buenas obras” revela que la iglesia necesita hablar con más firmeza al dar al mundo su mensaje de la verdad. 
Tenemos que predicar la justicia divina junto con el amor divino. Dios ama ciertamente al mundo, pero no puede ignorar el pecado de la humanidad (Jn 3.16). Él es justo, lo que significa que es perfecto. En su pura presencia no puede haber ninguna mancha de pecado. Una persona no puede llegar a las puertas del cielo arrastrando el bagaje de toda una vida de pecado, y exigir ser recibido. Dios no justifica el pecado, pero provee la manera de encargarse del mismo. 
El Señor tiene un plan para hacer justo al pecador, que incluye tres hechos fundamentales. Primero: todos hemos pecado y estamos destituidos de la gloria de Dios (Ro 3.23). Luego, el alma que pecare morirá (Ez 18.20; Ro 6.23). Por último, la deuda de la persona es pagada por un sacrificio perfecto ofrecido a su favor (Jn 1.29). Dios satisfizo su propia justicia al poner nuestro pecado sobre Jesús, y permitiendo que Él muriera en nuestro lugar. 
Tratamos muchas veces de simplificar el carácter de Dios, pero la verdad es que todos sus atributos hacen de Él, el Padre perfecto. La cruz simboliza más que su amor: también representa su sabiduría al diseñar un plan para mantener su santidad y justicia perfecta. 
El poder de la Cruz<br />Leer | Marcos 15.26-32 
Algunas personas se burlaron de Jesús cuando estaba en la cruz, diciendo: el Hijo de Dios debería poder salvarse a sí mismo. Esos hombres y mujeres pensaron que la muerte de Cristo era una evidencia de debilidad. Sin embargo, fue todo lo contrario. El poder del Señor era tan grande, que Jesús murió con todo el pecado del mundo sobre sus hombros, y resucitó tres días después. Además, cualquiera que crea en Él no tiene que pagar su pena de muerte, porque el inmenso poder de Dios hace libre a los cautivos.
Aprecio mucho la carta que recibí de un ex adicto referente al poder de Dios en su vida. Una noche, poco antes de que la droga lo dejara inconsciente, oyó a través de una ventana abierta una sola frase de un predicador radial: “No importa quién sea usted, Dios le ama y se preocupa por usted”. Semanas después, mientras buscaba un programa en su radio, el hombre oyó una voz familiar. Intrigado, escuchó toda la transmisión de En Contacto. Lo que sucedió, en breve, fue que entendió el mensaje, recibió a Cristo, limpió su vida y se reconcilió con su familia. 
El poder de la cruz transforma las vidas. Dios utilizó una frase en medio del ofuscamiento mental producido por la droga, para preparar el corazón de un hombre. Luego, una vez que el Señor captó su atención, ¡sacó a esa persona del profundo pozo de la desesperación! 
Las fuerzas humanas son insuficientes para hacernos libres del pecado. La verdad es que todos necesitamos un Salvador. Jesucristo se humilló a sí mismo para morir en nuestro lugar, lo cual no fue una demostración de debilidad. Por el contrario, llevó a cabo el sacrificio más grande que podía, y lo hizo por usted y por mí (Jn 15.13).
Promesas del Domingo de Resurrección
<br />Leer | 1 Corintios 15.50-57
El Domingo de Resurrección es un día de promesas cumplidas, y de promesas por cumplirse. Una de ellas, es que los creyentes, al igual que el Salvador, experimentarán la resurrección física (Jn 5.25). El triunfo de Cristo sobre la tumba hace posible nuestra victoria sobre la muerte. 
Cuando el Señor regrese, los muertos en Cristo oirán su voz y saldrán de sus tumbas. Toda alma que haya sido liberada de su “cubierta” mortal al entrar al cielo, morará ahora en un cuerpo inmortal. Luego, los creyentes que estén todavía viviendo en sus “tabernáculos terrestres” serán transformados (2 Co 5.1). Con estos vasos hechos a la medida, los hijos de Dios estarán perfectamente adecuados para reflejar su gloria. 
Cuando predico sobre este tema, mucha gente me pregunta: “¿Cómo nos veremos?” Para responder esto, pensemos en el encuentro que tuvo Jesucristo con sus discípulos junto a la playa, después de la resurrección (Jn 21.1-14). Juan, que fue testigo de esto, dijo que los siete hombres no reconocieron a Jesús de inmediato. Sólo después de conversar con él durante unos minutos, se dieron cuenta de que era su Señor. Aunque parecía reconocible, también estaba sorprendentemente transformado, estaba glorificado. 
También los creyentes tendrán cuerpos glorificados y perfectos (1 Co 15.42, 43). No estaremos limitados por el tiempo, el espacio o la materia. Por tanto, nada podrá impedirnos servir a Dios con nuestras mejores capacidades. <br />Estudiar la resurrección física de los santos puede producir muchas preguntas. Pero sabemos con toda seguridad que no importa cómo seamos nosotros, o cómo sean el nuevo cielo y la nueva tierra, estaremos satisfechos. 
Celebrar la Resurrección<br />Leer | Lucas 24.1-9
La historia del Domingo de Resurrección es un mensaje de esperanza. Pero muchas personas sólo celebran esta fiesta con bombones de chocolate y con el juego de los huevos decorados, porque no conocen su propósito real. El evangelio es la preciosa noticia que Jesús pidió a sus seguidores que divulgaran por todas las naciones (Mt 28.19). Él espera que cada uno de nosotros esté preparado para responder a quienes sientan curiosidad por la esperanza que hay en nosotros (1 P 3.15). 
El cristianismo no tiene comparación. Otras religiones y doctrinas tienen la filosofía del “hacer” algo. En otras palabras, para alcanzar la vida terna, los seguidores tienen que seguir las instrucciones de los líderes, obedecer ciertas reglas y dar el dinero que se les pida. La vida cristiana también incluye las buenas obras, obedecer unos mandamientos y diezmar. Pero estas actividades son el resultado de servir a Cristo, no un método para ganar el cielo. En vez de poner nuestra esperanza en la ambición humana, reconocemos a Jesús como el único camino hacia Dios Padre. <br /><br />El propósito fundamental de la venida de Jesús, fue morir por los pecados de la humanidad. De haberse Él quedado en la tumba, todo el mundo tendría que pagar su deuda. Pero Jesús venció la tumba, lo que significa que sus seguidores pueden hacer lo mismo. Quienes creen en Él, son librados del castigo de la muerte eterna e invitados a pasar la eternidad con Dios. 
¿Qué está usted haciendo con el maravilloso mensaje del amor de Dios? La comisión de “id, y haced discípulos” tiene que ser parte integral de la vida de todo creyente. Debemos dar a conocer a Jesús en el trabajo y entre los amigos. Es decir, debemos celebrar la Resurrección cada día.
]]></description>
                <pubDate>Fri, 18 May 2012 09:32:41 -0300</pubDate>
            </item>
                    <item>
                <title><![CDATA[Dios esta con nosotros en tiempos dificiles - @charles-stanley]]></title>
                <link>https://sermonescristianos.net/charles-stanley/blog/452/dios-esta-con-nosotros-en-tiempos-dificiles</link>
                <guid>https://sermonescristianos.net/charles-stanley/blog/452</guid>
                <description><![CDATA[

Cuando damos a Dios el lugar que le corresponde en nuestras vidas su presencia nos fortalece.<br /><br />    Leer Génesis 41.14-44 <br />La Biblia es pertinente para cada situación. Aunque probablemente los detalles de nuestras circunstancias difieren de los descritos en la Biblia, la Palabra de Dios sigue siendo válida.<br /><br />Por la vida de José tenemos una idea de lo que significa tener a Dios con nosotros en tiempos difíciles. Primero: la fe del joven se fortaleció; esto lo ayudó a poner la fidelidad a Dios por encima de su bienestar personal. Por ejemplo, cuando la esposa de Potifar intentó seducirlo, él se negó, diciendo que no pecaría contra Dios (Gn 39.9).
Segundo: la presencia del Señor hizo que a José le fuera bien donde estuvo: como esclavo en la casa de Potifar, y como reo en una cárcel extranjera. En ambas situaciones, quienes tenían el control reconocían que el favor de Dios estaba con José. Por tanto, le dieron una gran autoridad y responsabilidad (vv. 3, 4, 21, 22).
Tercero: en tiempos de sufrimiento, José aprendió lecciones invalorables que le prepararon para el futuro. Como esclavo y prisionero, aprendió la manera de manejar las responsabilidades, los detalles de la cultura egipcia y la importancia de dar a Dios el primer lugar.
Una bendición adicional fue la oportunidad de ser testigo del poder y de la suficiencia del Señor. Cuando fue traído ante Faraón para interpretar su sueño, José dijo que él no podía hacerlo, pero Dios sí (41.16).
Podemos ver crecer nuestra fe al confiar en nuestro Padre celestial como lo hizo José. Cuando damos a Dios el lugar que le corresponde en nuestras vidas como Señor, su presencia nos fortalece para resistir la tentación. Entonces, también nosotros estaremos preparados para hacer la obra del reino, y listos para proclamar su grandeza a quienes nos rodean.<br />Dios está presente en los días malos<br />Leer Génesis 39.1-23 
En las noticias vemos regularmente imágenes de calamidades en nuestro mundo. Y, en lo personal, también experimentamos tiempos difíciles. Lo mismo sucede con familiares y amigos que enfrentan dificultades con sus hijos, la pérdida de sus empleos y rupturas matrimoniales.
Como cristianos, tenemos un Padre celestial que ha prometido estar con nosotros en nuestras dificultades. Podemos confiar en Él; Dios sabe antes que nosotros lo que sucederá; nada está oculto a sus ojos (He 4.13). Él ve en la oscuridad de los tiempos difíciles con tanta claridad como lo hace a la luz del día (Sal 139.11, 12). Por medio de su Espíritu, el Señor nos da el consuelo, las fuerzas y la sabiduría para perseverar. La historia de José ilustra esta verdad. Tras ser rechazado por sus hermanos, y vendido como esclavo, fue acusado falsamente por la esposa de su amo y encarcelado. Pero en medio de ese tiempo, el joven hebreo experimentó la presencia y el favor divinos.
Dudo que José comprendiera los designios del Señor durante su esclavitud y encarcelamiento. Pero después, como segundo al mando después de Faraón, entendió el propósito de Dios al permitir esos años difíciles. Al final, José evidenció lo que él sabía que era la verdad. Sus hermanos habían pensado hacerle daño, pero Dios usó todo su sufrimiento para llevar a feliz término su plan (Gn 45.4-8; 50.20).<br /><br /> <br />Cuando los problemas lo golpeen, recuerde la verdad de Dios, y cobre ánimo. El Espíritu Santo que mora en nosotros tiene los recursos para darnos lo que necesitamos, prepararnos para la jornada y sostenernos con su presencia durante los días malos. Nada puede impedir que los propósitos de nuestro Señor se cumplan (Is 14.27).
]]></description>
                <pubDate>Fri, 04 May 2012 09:46:18 -0300</pubDate>
            </item>
                    <item>
                <title><![CDATA[Batalla en el campo espiritual - @charles-stanley]]></title>
                <link>https://sermonescristianos.net/charles-stanley/blog/448/batalla-en-el-campo-espiritual</link>
                <guid>https://sermonescristianos.net/charles-stanley/blog/448</guid>
                <description><![CDATA[

Aunque el enemigo es fuerte, no hay razón para temer; no está a la altura de Cristo, quien vive en nosotros.<br /><br />Llamados a guerra<br />2 Corintios 10.3- 5 
Muchos cristianos no se dan cuenta de que están en medio de una batalla. Tenemos un enemigo que nos adversa en todo; su propósito es evitar que lleguemos a ser lo que Dios ha querido que seamos, y lograr lo que Él quisiera que hagamos. El diablo frustra nuestros planes, confunde nuestra mente, y produce sentimientos de ansiedad y desesperanza. Pero no se detiene allí; también provoca divisiones en nuestras relaciones y en las iglesias. Hay varias cosas que los cristianos deben entender acerca de este combate.
La batalla es real, aun cuando no podamos verla. Las dificultades, el dolor y el desaliento que provoca Satanás son auténticos. Sus tentaciones no son imaginarias; nos abruman y nos apartan del Señor con engaños.
La batalla es espiritual. Nuestra lucha no es con otra persona, sino con fuerzas invisibles de maldad. Aunque el conflicto se libra en la esfera espiritual, afecta cada parte de nuestro ser: mente, voluntad, emociones, deseos, e incluso nuestro cuerpo.
La batalla es dura. El adversario pelea sucio, y el enfrentamiento es "íntimo y personal". Nuestra confrontación con las fuerzas del mal es un combate espiritual a brazo partido, como una lucha cuerpo a cuerpo. Él tiene una hueste de seres demoníacos que trabajan sin cesar, incluso cuando dormimos.
Mientras estemos en la tierra, la guerra continuará.Aunque el enemigo es fuerte, no hay razón para temer; no está a la altura de Cristo, quien vive en nosotros. Tenemos el divino poder de Jesús que vence al maligno. No obstante, podemos tener acceso a la autoridad del Hijo de Dios solamente si nos sometemos a su señorío y andamos en obediencia a su Espíritu.
La preparación para la guerra espiritual<br />Efesios 6.10-13
Los creyentes estamos atrapados en una batalla entre el reino de Dios y el reino de las tinieblas, pero el Señor ha provisto todo lo necesario para que nos mantengamos firmes contra las fuerzas del mal. ¿Por qué, entonces, los cristianos fracasan tan a menudo y ceden a la tentación y al pecado? Creo que por varias razones.
No estamos conscientes de la batalla. Aunque sepamos que hay una guerra espiritual, es fácil olvidar que a nuestro alrededor se libra una furiosa guerra invisible. Nuestra falta de atención nos convierte en excelentes candidatos para un ataque.
Desconocemos al enemigo. Satanás se siente libre para bombardearnos con una artimaña tras otra cuando no reconocemos sus tácticas, o no entendemos sus objetivos.
No estamos entrenados para la guerra. Los creyentes son soldados, quiéranlo o no. La Palabra de Dios es el manual de capacitación que nos dice cómo identificar el engaño, resistir la tentación, mantenernos firmes en la fe, y andar en integridad.
Le permitimos a Satanás tener un punto de apoyo. El principal campo de batalla para los cristianos es la mente. Si comenzamos a escuchar al tentador y a considerar sus sugerencias, tendrá un punto de apoyo en nuestros pensamientos, sentimientos y deseos. Si no lo controlamos, ese punto se convertirá en una fortaleza, y pronto nos hallaremos envueltos en el pecado.<br /><br /> <br />El momento de prepararse para la guerra es hoy. Usted no puede permitirse el lujo de estar satisfecho consigo mismo e inconsciente de su enemigo, porque se convertirá rápidamente en su víctima. Comience llenando su mente con la Palabra de Dios, y escuche con obediencia las advertencias del Espíritu. Esa es la manera de experimentar el gozo de la victoria en Cristo. 
]]></description>
                <pubDate>Mon, 23 Apr 2012 10:18:32 -0300</pubDate>
            </item>
                    <item>
                <title><![CDATA[Superando los sentimientos de culpa - @charles-stanley]]></title>
                <link>https://sermonescristianos.net/charles-stanley/blog/444/superando-los-sentimientos-de-culpa</link>
                <guid>https://sermonescristianos.net/charles-stanley/blog/444</guid>
                <description><![CDATA[

Pastor Charles Stanley
Los cristianos cometeremos errores de juicio y, como resultado, experimentaremos sentimientos de condena.<br /><br />    Juan 5.24-26<br />Los creyentes en Cristo, en ocasiones, batallamos con el desánimo y la culpa por las cosas que hemos hecho mal. Algunos por los errores que cometieron antes de recibir a Jesús como Salvador. Pero, ¿qué dice la Biblia acerca de la perspectiva de Dios en cuanto a nuestra culpa?
 <br />Antes de ser salvos, nuestra naturaleza carnal nos llevaba a rebelarnos contra el Señor y a elegir nuestro propio camino. Este estado pecaminoso nos había separado de Él y puesto bajo su ira (Ro 2.5-8). Toda la humanidad era culpable delante de Dios (Ro 3.23), pero cuando pusimos la fe en Jesús como Salvador, fuimos limpiados por su sangre (Lv 17.11; He 9.14). Él nos llevó de un estado de culpabilidad y de separación de Dios, a uno de perdón y aceptación por el Padre. Nuestra culpa fue quitada, y la justicia de Cristo fue acreditada a nuestro favor (Ro 5.17). 
 
Aunque es posible que tengamos que sufrir las consecuencias de nuestro proceder, ya no somos culpables delante de Dios.<br />Si permitimos que la culpa por los hechos del pasado se mantenga, tendremos una mente dividida y enfocada en el pasado. Algunos podrían dudar del amor de Dios y preguntarse: ¿Cómo puede Él amar a alguien como yo? Otros pueden sentirse indignos de ser sus hijos, y por ende alejarse de Él. Los sentimientos de culpa pueden agobiarnos, agotar nuestras energías, y quitarnos el entusiasmo por el futuro.
 <br />Todos hemos cometido errores que lamentamos. Pero tenemos un Padre celestial que ha perdonado del todo nuestros pecados y quitado la culpa por medio de su Hijo Jesucristo. Si usted sigue luchando con sentimientos de culpa, medite en lo que se logró en la cruz, y deje que la verdad de Dios le haga libre.<br />El peso de la culpa falsa<br />Juan 14.26, 27
La culpa es una respuesta emocional a una mala acción. La experimentamos cuando violamos las leyes humanas o los mandamientos de Dios. Pero, ¿qué pasa cuando no hemos violado ninguna ley, y sin embargo nos sentimos como si hubiéramos hecho algo malo? Ésa es la culpa falsa, un sentimiento innecesario y a menudo paralizante.
 
La culpa falsa puede tener su origen en una niñez traumática en la que la persona se culpa por problemas sobre los cuales no tuvo ningún control. Este patrón de culparse a sí mismo puede seguir en la edad adulta. Tal vez enfrentamos críticas por no cumplir con las expectativas de nuestros empleadores o familiares. El abuso verbal puede afectarnos hasta hacernos ver como indignos o inútiles. Terminamos sintiéndonos culpables por no satisfacer las expectativas de alguna persona.
Otros somos perfeccionistas que tratamos de hacerlo todo bien desde el principio. Pero, ya que no siempre pueden hacerse las cosas a la perfección, la culpa es un acompañante frecuente. Sin embargo, no hemos violado ninguna ley bíblica. Si nos ponemos a pensar: "Debería haber hecho más, o pude haber actuado mejor", podemos estar cayendo en la trampa del perfeccionismo. Hay casos en los que nuestros esfuerzos no fueron lo que debieron haber sido, pero ésa no es una razón para sentirse culpable.<br /><br /> <br />Los cristianos cometeremos errores de juicio y, como resultado, experimentaremos sentimientos de condena. Pero 1 Juan 1.9 nos dice que debemos acudir a Dios y confesarle nuestro pecado. Si no hay una razón bíblica o legal para sentirse culpable, pídale al Señor que le ayude a dejar la culpa falsa, y a reemplazarla por la paz que Jesús prometió.
]]></description>
                <pubDate>Mon, 16 Apr 2012 09:49:54 -0300</pubDate>
            </item>
                    <item>
                <title><![CDATA[Nuestra ayuda en la debilidad - @charles-stanley]]></title>
                <link>https://sermonescristianos.net/charles-stanley/blog/428/nuestra-ayuda-en-la-debilidad</link>
                <guid>https://sermonescristianos.net/charles-stanley/blog/428</guid>
                <description><![CDATA[

Por Charles Stanley<br />Somos más débiles de lo que podíamos haber imaginado, pero por medio del Espíritu Santo somos más fuertes de lo que nos atrevíamos a esperar.<br /><br /> <br />Leer | Juan 14:16-17<br />Después de la Última Cena, Jesús tomó un tiempo para enseñarles a los discípulos más de Su misión y de lo que sucedería después que se marchara de la tierra. Sabía que les esperaban tiempos sombríos. Experimentarían la pérdida de su amado Maestro; el dolor y la desesperanza por Su muerte; la gran alegría cuando resucitara, y la tristeza por Su partida terrenal. Pero lo más difícil de todo, el dar testimonio de Su vida retaría su fe. Por eso, en Juan 14 al 16 les promete un Consolador que estaría al lado de ellos en las pruebas que les vendrían. 
Muchas veces enfrentamos la vida sin amilanarnos, confiando ingenuamente que nuestras habilidades nos sacarán adelante. Pero seguir a Dios significa adoptar un modo de pensar del todo diferente. Somos más débiles de lo que podíamos haber imaginado, pero por medio del Espíritu Santo somos más fuertes de lo que nos atrevíamos a esperar. 
Sea nuestra lucha espiritual, emocional o física, podemos confiar en que el Espíritu Santo nos ayudará. El apóstol Pablo nos da un ejemplo de esto. Cuando enfrentó el dolor de un padecimiento físico, que él llamaba su "aguijón", le pidió al Señor que le quitara esa dificultad. Pero Dios le dijo que Su fortaleza se "perfecciona en la debilidad" (2 Co. 12:9).
Muchos cristianos creen erróneamente que Dios viene en nuestra ayuda sólo cuando hemos hecho todo lo que estaba en nuestras manos. Sin saber que, cuando reconocemos que somos impotentes para ayudarnos, el Espíritu Santo nos da las fuerzas que necesitamos para enfrentar cualquier problema con absoluta confianza en Dios.
Permanecer en el Espíritu - Juan 15:4<br />Cuando el Señor trabaja en la vida del creyente, utiliza una diversidad de métodos.
Como Sus hijos, a veces esperamos que Él intervenga en nuestras circunstancias por medio de hechos instantáneos y milagrosos, pero Él trabaja muchas veces de maneras más sutiles. Por ejemplo, recuerdo la vez cuando Dios, de manera callada y paciente, me quitó una creencia que tenía en cuanto a la vida cristiana. Por muchos meses, yo sabía que algo andaba mal en mi espíritu, pero no sabía lo que era. Oraba, ayunaba y le rogaba al Señor que me revelara la fuente de mi preocupación. 
Una noche, Dios me reveló algo en la Palabra que yo nunca había aplicado: permanecer en Cristo. Esa noche, mientras oraba, me sentí abrumado. Sabía que algo maravilloso había ocurrido. Mi perspectiva de la vida cristiana había cambiado. 
Había estudiado en el seminario y conocía todos los tipos de teología, pero todavía no había captado del todo el propósito del Espíritu Santo. Durante años había tratado de agradar a Dios por medio de mis acciones, en vez de someterme al Espíritu Santo y permitirle que actuara a través de mí. De repente, las cargas que había en mi corazón desaparecieron. Entendí que Jesús me había llamado, no para hacer un ministerio, sino para permitirle a Él trabajar en mí y realizar Su ministerio a través de mí. No eran mis acciones externas lo que le traían gloria a Dios, sino mi disposición a someterme a Él. 
Es posible que usted esté esperando que Dios le dé una revelación divina. Recuerde que Él trabaja de maneras sutiles. ¿Será que usted no ha dado importancia a ciertas áreas en las que Dios está ahora moviéndose en su vida? 
]]></description>
                <pubDate>Wed, 07 Mar 2012 08:49:58 -0300</pubDate>
            </item>
                    <item>
                <title><![CDATA[Nuestros pensamientos - @charles-stanley]]></title>
                <link>https://sermonescristianos.net/charles-stanley/blog/422/nuestros-pensamientos</link>
                <guid>https://sermonescristianos.net/charles-stanley/blog/422</guid>
                <description><![CDATA[

Si una idea, acción o actividad no es honesta u honrosa, es decir, si contravienen a las Escrituras de alguna manera, Dios no está en ellas.<br /><br /> <br />Leer | Filipenses 4:8-9La expresión popular: "uno es lo que come", es un incentivo para que demos una buena alimentación a nuestro cuerpo físico. Sin embargo, esta idea se aplica también a nuestro bienestar mental. El apetito de la mente, al igual que del estómago, se acostumbra a la dieta que consumimos. Pensar en lo justo, lo puro y lo amable desarrolla el hambre de recibir más de la bondad de Dios. Pero si ingerimos la basura que nuestra cultura llama excelente, desarrollamos un gusto por tales cosas. 
El mundo presenta unas ofertas deliciosas a la vista. La TV es un ejemplo, en la que hay mucho de basura mezclada con excelente programación educativa. Algunos creyentes creen que está bien ver programas que violen los valores bíblicos, ya que es "sólo un entretenimiento". Pero, todo lo que ingiere nuestra mente determina nuestras ideas y nuestros valores. El dejar que las malas enseñanzas y las ideas pecaminosas penetren nuestra mente, puede destruir nuestra percepción bíblica del bien y el mal. 
Si una idea, acción o actividad no es honesta u honrosa, es decir, si contravienen a las Escrituras de alguna manera, Dios no está en ellas. Y si Dios está ausente, es Satanás quien está presente. Su misión es que apartemos nuestra mirada del Señor. Después que el diablo capta la atención de alguien, seguirá presentando más "comida chatarra" de aspecto delicioso para mantener a la persona ocupada, al mismo tiempo que la lleva cada vez más a la perversión. 
Todo aquello en lo que nuestra mente pueda concentrarse, ya sean filosofías, entretenimientos y enseñanzas, es la basura de Satanás o la bondad del Señor. El creyente sabio notará la diferencia y se gozará sólo en las cosas de Dios.
Cómo programar nuestra mente<br />Leer | Colosenses 3:15-17La mente es la torre de control de la vida. Las decisiones determinan acciones, las que, a su vez, influyen en el futuro inmediato y lejano. La persona que cada uno de nosotros será de aquí a 20 años, será el resultado de cómo pensemos hoy. Si queremos que nuestra identidad futura sea agradable al Señor, tenemos que comenzar ya a programar nuestra mente con pensamientos rectos. 
En dos de sus epístolas, el apóstol Pablo escribe sobre la necesidad del creyente de desechar el pensamiento mundano y de renovar su mente (Ro. 12:2; Ef. 4:23). Se nos ha dado la capacidad de pensar como Jesús si nos sometemos a la obra transformadora del Espíritu Santo. El primer acto de sometimiento es buscar las cosas de Dios. Esto significa abrir intencionalmente nuestra mente sólo a actitudes y filosofías que sean bíblicamente sanas. Debemos protegernos de la mentalidad narcisista del mundo, porque estamos llamados a ser siervos de Dios. 
La segunda manera de someternos, es examinando cuidadosamente nuestros pensamientos con la Palabra y la voluntad de Dios. Debemos fijarnos en si una actitud o línea de pensamiento es agradable al Señor y útil para convertirnos en la persona que Él nos ha llamado a ser. Entonces, si un pensamiento no es bíblico, podemos elegir rechazarlo (2 Co. 10:5). 
Desde luego, la única manera de saber si un pensamiento es agradable al Señor, es leyendo y meditando la Biblia. En Su Palabra, Él nos da ejemplos de vida y pensamientos rectos, y nos ofrece dirección para elegir esos modelos. La Escritura es el manual de instrucción para nuestra torre de control.
]]></description>
                <pubDate>Mon, 20 Feb 2012 09:31:01 -0200</pubDate>
            </item>
                    <item>
                <title><![CDATA[Aprendiendo a confiar - @charles-stanley]]></title>
                <link>https://sermonescristianos.net/charles-stanley/blog/415/aprendiendo-a-confiar</link>
                <guid>https://sermonescristianos.net/charles-stanley/blog/415</guid>
                <description><![CDATA[

Los cambios repentinos de nuestras circunstancias o la conducta de los demás pueden hacernos dudar en cuanto a cómo debemos proceder. El compás nos muestra cuatro puntos: norte, sur, este y oeste, los cuales son necesarios para encontrar una dirección en el mundo físico. Proverbios 3:5, 6 nos da también cuatro puntos para orientarnos en el andar de fe. <br />1. Confiar en Dios. Él merece toda nuestra confianza, porque Él es el único que no cambia (Stg. 1:17). 
2. No confiar en nuestra prudencia. Todas las personas tenemos mentes finitas que limitan nuestra comprensión. Sólo Dios es omnisciente. Él ve todos nuestros pensamientos y todas nuestras motivaciones. No hay nada que el Señor no vea (He. 4:13). 
3. Reconocerlo en todos nuestros caminos. Como el Creador y el Salvador de toda la humanidad, Dios tiene el derecho de dirigir nuestras vidas. El Señor forma a cada persona en el vientre, ofrece redención por medio de Su Hijo Jesucristo y nos da dones espirituales para que los utilicemos para Él. Así como el niño acude a su padre en busca de ayuda, los creyentes debemos incluir a Dios en todo lo que hagamos. 
4. Dios promete enderezar nuestros pasos. Espiritualmente, la ruta directa es la más fácil de seguir y la que requiere menos tiempo, pero no está libre de obstáculos. Si usted sigue las primeras tres indicaciones, Dios obrará a su favor para que pueda superar todos los obstáculos que encuentre en su camino. <br />¿Seguirá usted la brújula espiritual de Dios, y confiará en Él con todo su corazón? Si usted rechaza la autoconfianza y reconoce siempre su dependencia de Él, se mantendrá en el camino recto de la santidad.
Los cambios repentinos de nuestras circunstancias o la conducta de los demás pueden hacernos dudar en cuanto a cómo debemos proceder. Por eso es que el Señor nos ha dado Su palabra para señalarnos el camino, especialmente en tiempos de incertidumbre. Pero necesitamos tener una confianza invariable en Él si queremos hacer uso realmente de Su dirección y seguir Sus instrucciones.<br /><br /> <br />¿Cómo podemos saber que Dios es fiel? Él fue quien nos creó, quien envió a Su Hijo a morir en nuestro lugar, y quien nos adoptó permanentemente en su familia. No dejó ningún detalle por hacer en cuanto a nuestra salvación. Con Su gran poder resucitó a Cristo, y con ese mismo poder Él puede cumplir cada una de Sus promesas. Éstas son razones sólidas para saber que podemos depender de Él. 
¿Cuáles son las señales de que no estamos confiando en el Señor? Confiar en otras cosas para que éstas determinen nuestras acciones, tales como nuestro propio razonamiento, los deseos materiales o los sentimientos, muestran falta de confianza en Él. Buscar más el consejo y la ayuda de otros, antes que de la Palabra de Dios, es otra indicación. 
¿Qué nos impide poner toda nuestra confianza en Él? Un obstáculo es nuestro desconocimiento del deseo de Dios de tener una íntima relación con nosotros. Si no entendemos que Él está profundamente interesado en nuestros asuntos, no le buscaremos para que nos guíe. El segundo obstáculo es el orgullo: muchas veces preferimos confiar en nosotros mismos, antes que depender únicamente de Él. 
Poner nuestra confianza en el omnipotente, eterno y trino Dios, es siempre sabio. Podemos confiar en Él siempre.
]]></description>
                <pubDate>Fri, 03 Feb 2012 10:31:29 -0200</pubDate>
            </item>
                    <item>
                <title><![CDATA[Sentimientos de soledad - @charles-stanley]]></title>
                <link>https://sermonescristianos.net/charles-stanley/blog/413/sentimientos-de-soledad</link>
                <guid>https://sermonescristianos.net/charles-stanley/blog/413</guid>
                <description><![CDATA[

Por Charles F. Stanley
 <br />Habrá momentos inevitables en que sentiremos la soledad. Pero, del mismo modo, habrá ocasiones en que disfrutaremos estar a solas.David estaba huyendo. Había dejado a su familia y sus amigos en un intento por escapar del rey Saúl y de lo que parecía ser una muerte segura. A muchos kilómetros de sus hogares, un puñado de personas se le unió.
 <br /><br />   Aunque había caras conocidas en el grupo, la mayoría eran hombres que él no conocía. Tenían la reputación de ser unos relegados, hombres descontentos por varias razones (1 S. 22:1, 2). Su presencia pudo haber suavizado los golpes emocionales que vienen de ser un exiliado y alguien tildado de traidor. Pero esto hacía poco para evitar los sentimientos de soledad que había acumulados en el corazón de David.
 <br />Escondido en la cueva de Adullam, David trataba de hallarle sentido a todo lo que había ocurrido en los meses y semanas anteriores. Cuando el rey Saúl supo dónde estaba ubicado, el gobernante lo persiguió con ardor, tratando de caer sobre él y matarlo. David sabía que su situación no iba a cambiar rápidamente. La persecución de Saúl continuó por meses y después por años, haciendo que el potencial de soledad y ansiedad de David fueran mayores. Pero a medida que leemos los salmos, descubrimos que él no sucumbió a la trampa del Enemigo.
 
Años antes de que Saúl pensara tomar las armas contra él, David había aprendido varias verdades trascendentales en cuanto a la soledad. Cuando joven, tuvo a su cuidado las ovejas de su padre. Y si bien en ocasiones se encontraba con otros pastores, estaba solo una gran parte del tiempo. Dudo, sin embargo, que hubiera dicho que se sentía solo, porque David estaba muy consciente de estar en la presencia de Dios. Esta sola verdad cambió la manera como él enfrentó la adversidad y los sentimientos de soledad más adelante en la vida. En el salmo 55 escribió: "Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; no dejará para siempre caído al justo" (v. 22).
 <br />No ignore sus sentimientos<br />La soledad es un sentimiento doloroso. Quienes experimentan tal sentimiento saben cuán profundamente puede herir su autoestima. Por tanto, no debemos ignorar los momento en que la sensación de soledad se intensifique. Habrá momentos inevitables en que sentiremos la soledad. Pero, del mismo modo, habrá ocasiones en que disfrutaremos estar a solas.
 <br />La soledad no depende de la compañía que tengamos, de nuestra posición social o de nuestros ingresos. Algunas de las personas más ricas del mundo son también las más solitarias, y algunas de las más pobres son también las más felices. David era el rey ungido de Israel, pero esto no le evitó batallar contra un profundo sentimiento de soledad. Tuvo que aprender cómo manejar estos sentimientos, y nosotros tenemos que hacer lo mismo. La soledad es una puerta que lleva a otras emociones negativas. Si no la enfrentamos, podemos terminar batallando además con sentimientos de amargura, enojo y frustración.
Negar la realidad de la soledad no es la alternativa. Decir a los demás: "No me siento solo" cuando usted se está desmoronando por dentro, no hace mucho bien. Esto sólo enmascara el problema, el cual, si no es atendido, hará que la soledad mine sus energías, divida su mente y le impida disfrutar la bondad de la bendición de Dios. El sentimiento de soledad es una de las principales armas de Satanás para desanimarle. A él le encanta hacer que usted no se sienta querido, necesitado y capaz, como si nadie se interesara por usted. Él sabe que si puede socavar su confianza en Dios, podrá erosionar sus emociones con sentimientos de duda y de una baja autoestima.
El objetivo de Satanás es evitar que usted llegue a ser aquello para lo cual Dios le creó. Mi consejo para los creyentes es el siguiente: No crea ni una sola palabra de lo que le diga el Enemigo. Jesús dejó muy claro que Satanás es un mentiroso y que no hay verdad en él (Jn. 8:44). ¿Cómo puede usted reconocer su voz? Pídale a Dios que le dé un corazón capaz de discernir. Asegúrese de que su vida esté libre de todo pecado. El perdón de Dios purifica nuestras emociones. Esto nos posiciona para oír la voz de Él y entender Su verdad, por encima del clamor de Satanás.
También es necesario que usted aproveche estas verdades: Dios le ama con un amor eterno, y Él ha prometido que nunca le abandonará (Jer. 31:3; He. 13:5). Esto significa que usted nunca está solo. Cuando usted va al mercado o a su trabajo, Él está con usted, justo a su lado. El Señor está consciente de todos los problemas que usted enfrenta, y tiene la solución. Conoce sus dificultades, sus obstáculos y la ruta que usted necesita tomar.
David centraba su corazón en el Señor, no en sus circunstancias. Si usted deja sus cargas a Cristo para permitir que Él actúe, notará una gran diferencia en su manera de enfocar la vida. No será golpeado por los sentimientos de soledad. En vez de ello, podrá decir, como David: "Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo (Sal. 23:4). Jesucristo es su buen Pastor, y usted no tendrá necesidad jamás de poner en duda Su infinito amor y el cuidado personal que Él tiene de usted.
No debemos olvidar jamás que Dios nos creó para tener compañerismo con Él. Esto era parte de su plan original. Él desea nuestra amistad, nuestro amor y nuestra adoración, pero muchas veces tenemos miedo de abrirle nuestro corazón, y transferimos esta misma vacilación a otras relaciones. Conocemos a personas nuevas, pero en lugar de dedicar tiempo para conocerlas, apartamos esas posibles amistades al proyectar mensajes tales como: "No te me acerques mucho". "Quédate donde estás". Los consultorios de los médicos están llenos de personas que sufren emocionalmente. Es que han dejado fuera a Dios, le han cerrado la puerta a Su compañerismo y han desestimado la necesidad que tienen de otras personas. Pero David, a pesar de que tuvo destrozado el corazón, se negó a caer en esa actitud.
Dé los pasos correctos hacia la libertad<br />La soledad no es un pecado, pero éste puede, sin duda, empeorar el sentimiento. Una joven que estuvo involucrada en una relación de inmoralidad sexual con un hombre no creyente, reconoció que a menudo se sentía sola. Sus acciones habían levantado una barrera entre ella y el Señor. Le resultaba difícil orar y pasar tiempo a solas con Él. Dejó de ir a la iglesia, y aunque su novio estaba con ella, su sentimiento de soledad se hacía mayor. Sus sentimientos de culpa y de vergüenza la aislaron de su familia y de sus amigos. 
 
No fue hasta que se dio cuenta de hasta qué punto había descarriado su vida, que decidió hacer un cambio significativo pidiéndole a Dios que la perdona y restaurara.
 
Si usted está sufriendo por vivir en el pecado, Dios quiere que usted sea libre, pero para que esto suceda tiene que tener la disposición de reconocer que ha actuado mal. Apártese después de su pecado para que pueda volver al refugio de los tiernos brazos de su Padre celestial. También tendrá que llegar al punto en que entenderá que una relación saludable con personas piadosas, que aman a Dios y que están dispuestos a animarle en su vida cristiana, son cruciales para su crecimiento espiritual.
La recuperación de la soledad comienza cuando usted reconoce que hay un problema. La mayor parte del tiempo, este primer paso es el más difícil de dar. Pero si no enfrenta el hecho de que se siente solo, jamás podrá tener la victoria.
La segunda cosa que deberá hacer es reconciliar sus deseos con los de Dios. Esto significa que debe estar dispuesto a dejar a un lado sus deseos en un intento por proclamar su necesidad de Cristo y su fe en Él.
Muchos de los placeres que busca la gente, no es lo mejor que Dios ofrece. Se empeñan en conseguir lo que Él no quiere que tengan, pero al hacerlo crean una tensión en su relación con el Señor. Si lo siguen haciendo, llegarán a un punto en que Él les dejará tener lo que ellos creen falsamente que les traerá la felicidad. Pero nunca sucede así, al menos no por mucho tiempo. Usted necesita tener el deseo sincero de conocer a Dios. Pase tiempo con Él cada día, y notará que la soledad que una vez sintió está disminuyendo.
El tercer paso para vencer la soledad es uno que trae una esperanza y una seguridad tremendas. Es recordar las promesas de Dios. David reconocía la gravedad de sus circunstancias e inmediatamente recordaba los tiempos en que Dios lo había librado de sus problemas. El Señor puede capacitar su mente para que usted haga lo mismo. Cuando le golpeen los problemas, podrá recordar una promesa de la Escritura. Puede ser algo tan rápido y seguro como: "Fiel es el que os llama, el cual también lo hará (1 Tes. 5:24). O tal vez le hablará la esperanza que se encuentra en el salmo 91: "El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente" (v. 1).
¿Cómo puede usted vencer la soledad? Hay una forma segura, y es a través del compañerismo con Jesucristo, y dedicando tiempo a la Palabra de Dios. El Señor venció las tentaciones del Enemigo mediante el uso de la Palabra de Dios como una defensa, y usted debe hacer lo mismo. No sólo vencerá la soledad, sino que también sentará en su vida las bases de una esperanza inquebrantable e indestructible.
]]></description>
                <pubDate>Mon, 30 Jan 2012 10:54:08 -0200</pubDate>
            </item>
                    <item>
                <title><![CDATA[La Conquista de Caleb - @charles-stanley]]></title>
                <link>https://sermonescristianos.net/charles-stanley/blog/392/la-conquista-de-caleb</link>
                <guid>https://sermonescristianos.net/charles-stanley/blog/392</guid>
                <description><![CDATA[

Cómo puede usted mantenerse joven y productivo durante el resto de su vida<br /><br />   ¿Cómo pudo decir Caleb: "Dame, pues ahora este monte" (Jos 14.12)? Tenía 85 años de edad. ¿No estaba ya demasiado viejo para conquistar territorios e instalarse en una nueva tierra? ¡Por supuesto que no! Él había esperado toda una vida para recibir la promesa de Dios, y estaba tan deseoso de ver su sueño convertido en una realidad, como lo había estado cuando tenía 40 años, la primera vez que exploró la Tierra Prometida (Nm 13-14).
En efecto, le dijo a Josué: "Todavía estoy tan fuerte como el día que Moisés me envió; cual era mi fuerza entonces, tal es ahora" (Jos 14.11). Caleb sabía cómo mantenerse joven y productivo. Tuvo que esperar años para que la bendición de Dios se materializara, pero nunca perdió la esperanza, nunca dejó de soñar, y nunca puso en duda la bondad de Dios. Tenía un objetivo fijo, y ni siquiera 40 años de deambular por el desierto fueron suficientes para que eso lo desalentara o desanimara.
¿Puede usted decir lo mismo? ¿Se ha preguntado alguna vez adónde se fueron sus sueños? La primera vez que Josué y Caleb vieron la Tierra Prometida, supieron que sería de ellos. Así lo había dispuesto Dios, pero el temor se apoderó de los corazones de los israelitas. El informe negativo dado por los otros espías parecía frustrar sus sueños. Sin embargo, Josué y Caleb se mantuvieron fieles, creyeron que regresarían, y tenían la confianza de que la próxima vez que entraran en la tierra la conquistarían. Esta verdad fue su motivación. Esta verdad los mantuvo inspirados. Podemos imaginarlos levantándose cada mañana, pensando en la promesa de Dios. Son muchas las personas que temen soñar porque creen que sus sueños son demasiado grandes para Dios.
El Señor puso en el corazón de Caleb un sueño al que tendría que responder. ¿Se mantendría centrado y motivado, o dejaría que su corazón estuviera agobiado con las preocupaciones de la vida? Hoy día, los consultorios de los médicos están llenos de personas que están tratando de vivir con sus sueños destrozados. Por muchas razones, han visto que sus vidas han dado un giro triste, y ahora se preguntan qué les deparará el futuro. Están físicamente enfermos por el desengaño, y tienen la necesidad de aliviar su dolor.
Josué y Caleb tuvieron que soportar abrumadoras circunstancias para poder volver al lugar que Dios les había prometido. Habían sido testigos de la muerte de toda una generación de personas —de las que se enfrentaron al Señor y se negaron a entrar en la Tierra Prometida en Cades-barnea. Pero la Biblia no dice que alguno de ellos hizo un comentario negativo. Al igual que muchas personas hoy, se reinventaron a sí mismos al aprender nuevas habilidades. Josué se convirtió en un líder, y Caleb se volvió más fuerte, de modo que cuando regresó, pudo tomar posesión de la región montañosa, y no de las tierras llanas.<br />Mantenga vivos sus sueños
¿Cómo puede usted mantenerse joven y productivo, especialmente en tiempos como los que nos enfrentamos hoy? Hay diez maneras de hacerlo:<br />Manténgase aprendiendo. Si usted deja de aprender, comenzará a envejecer. El desaliento es una de las principales herramientas del Enemigo. Él quiere pararnos en seco. Pero cuando estamos decididos a seguir adelante y a aprender algo nuevo, sus planes se descarrilan rápidamente. Si usted se encuentra ahora en una situación difícil, pídale al Señor que le dé una promesa de esperanza. Después de esto, comience a tener la confianza de que Él dará respuesta a sus necesidades, leyendo y estudiando las vidas de los hombres y las mujeres de la Biblia.
Manténgase amando a Dios y a las personas. Él nos dice: "Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas" (Dt 6.5). Observe que esto incluye nuestras emociones, nuestros pensamientos y nuestro bienestar físico. Él nos bendecirá cuando nuestros corazones estén puestos en Él —lo cual implica aprender a amar a los demás y dejarnos amar por ellos. También implica perdonar a quienes nos hieran. Si usted desea experimentar plenamente el amor de Dios, no puede aferrarse al pasado o al resentimiento. Amor incondicional es lo que Dios le da, y eso es lo que Él quiere que usted dé a los demás.<br />Manténgase riendo. La risa es uno de los mejores remedios para curar la tristeza, el desánimo y la desilusión. Libera sustancias químicas en el cerebro que ayudan a levantar el ánimo. Físicamente, nos relaja, y alivia la tensión y el estrés. Creo que Jesús fue una persona feliz que reía mucho; por la Biblia podemos ver que a la gente le gustaba estar con Él. La gente se siente naturalmente atraída por las personas cuyos rostros reflejan amor y regocijo. Caleb y Josué descansaban en el cuidado de Dios, y creo que la risa fue una parte de su camino a la bendición.
Manténgase olvidando. Fórmese el hábito de olvidar los fracasos y las frustraciones. Las personas que están constantemente mirando hacia atrás no pueden avanzar. En vez de alimentar remordimientos por cosas que sucedieron años atrás, aprenda a vivir en el presente y a tener un gran sueño en cuanto al futuro. Dios quiere que usted aprenda de sus errores, pero también que siga avanzando. Las palabras de Pedro nos alientan a poner todas nuestras preocupaciones y ansiedades sobre el Señor (1 P 5.7). O quedamos atrapados por el pasado, o podemos avanzar hacia la libertad, la esperanza y la promesa, confiando en que Dios va a responder las oraciones más genuinas de nuestros corazones.
Manténgase anhelando. El Señor puso un sueño en el corazón de Caleb, y pasara lo que pasara, el sueño permanecería. ¿Hubo momentos en que su fe fue puesta a prueba? Probablemente sí. Como la mayoría de nosotros, pudo haberse preguntado si alguna vez volvería a ver la Tierra Prometida. Pero no se dio por vencido. Usted no tiene que rendirse ante las dudas o los temores. El poder creador de nuestra mente es un don de Dios. Cuando usted deja de utilizarlo, comienza a envejecer. Siga adelante, ¡sueñe en grande y vea como Dios hace lo imposible en su vida!
Manténgase mirando hacia Dios. ¿Quiere usted que sus sueños se clarifiquen? ¿Desea tener una orientación segura? ¿Anhela usted saber más acerca de sí mismo, del Señor, y de este mundo? Entonces debe alzar su mirada al cielo. Mire hacia Dios, y observe las maneras como Él actúa en su vida. Alguien me dijo recientemente que no creía haber visto a Dios en su trabajo. Yo le dije: "Sí, si lo ha visto. Usted llegó a trabajar sin tener ningún accidente esta mañana, ¿no?"
Manténgase trabajando. Caleb nunca despertó con la idea de jubilarse. Se mantenía ágil y activo. La gente tiene todo tipo de problemas, y muchos de éstos tienen que ver con las presiones del trabajo. Dios nos dio el concepto del trabajo para tener la sensación de haber logrado algo (Gn 2:15). Él sabe que el trabajo y el ejercicio nos ayudan a mantenernos jóvenes y mentalmente alertas. Hace algún tiempo conocí a una dama muy especial, la señorita Bertha Smith, quien fue misionera en China durante 40 años. Tenía más de 90 años cuando regresó del campo misionero. Un día le dije: "Usted, de verdad, sí que se mantiene ocupada". Ella respondió: "Me mantengo ocupada por Jesús. Estoy esperando que Él venga en cualquier momento". ¡Después descubrí que tenía previsto seguir dando conferencias hasta que cumpliera 105 años! Entonces pensé: Si ella puede seguir, yo puedo hacer lo mismo por muchos más años. Tenga una visión de lo que Dios quiere que haga, si usted se pone a disposición del Señor, Él le usará de maneras que nunca soñó posibles.
Manténgase apoyado en Dios. Si Caleb hubiera tomado la decisión de volver a la Tierra Prometida confiando en sus propias fuerzas, jamás lo habría logrado. Por saber que el Señor era la fuente de sus fuerzas, tuvo su confianza y su apoyo puestos en Él.
Manténgase usando un lenguaje positivo. Lo que usted dice con su boca, y lo que sus oídos oyen, queda registrado en su cerebro. El resultado final es el siguiente: su cuerpo responde de acuerdo a esto. Frases como: "Me estoy poniendo viejo", "pienso que ya no estoy para muchos trotes", son derrotistas. Todos nosotros notamos cambios físicos que indican que estamos envejeciendo, pero no tenemos que dejar que nuestra edad afecte nuestra alegría, nuestra felicidad, nuestro trabajo y nuestro ministerio. El salmista escribió: "El justo florecerá como la palmera; crecerá como cedro… Aun en la vejez fructificarán; estarán vigorosos y verdes" (Sal 92.12, 14). Usted puede permanecer joven y productivo, pero para hacerlo tiene que pensar de la manera correcta.
Manténgase escuchando. Si usted desea permanecer joven y vigoroso, debe tomar la resolución de escuchar la voz de Dios. Él nos sigue hablando por medios de su Palabra. Cuando escuchamos su voz, descubrimos cosas acerca de nosotros que nadie más puede ver.<br /><br />   Caleb mantuvo sus oídos abiertos a las órdenes de Dios. ¿Cómo lo sé? Porque al enterarse que los israelitas se pusieron en marcha para entrar a la Tierra Prometida, estuvo entre los primeros para servir. Más tarde, cuando llegó el momento de distribuir la tierra y recibir lo que le había sido prometido, dio un paso al frente, y dijo: "Dame, pues, ahora este monte… Todavía estoy tan fuerte como el día que Moisés me envió". ¿Tiene usted la misma actitud de Caleb? Usted puede tenerla, pero debe tomar la decisión de pensar positivamente y seguir aprendiendo, amando, riendo, olvidando, mirando, trabajando, apoyándose en Dios y escuchando.
]]></description>
                <pubDate>Mon, 28 Nov 2011 10:26:47 -0200</pubDate>
            </item>
                    <item>
                <title><![CDATA[Plan para triunfar - @charles-stanley]]></title>
                <link>https://sermonescristianos.net/charles-stanley/blog/344/plan-para-triunfar</link>
                <guid>https://sermonescristianos.net/charles-stanley/blog/344</guid>
                <description><![CDATA[

El deseo de David de derrotar a Goliat era tremendo, pero fue el Señor quien puso ese deseo en su corazón y el que le dio a David las fuerzas para cumplir la tarea. <br />   <br /> <br />David estiró el brazo y tocó las tiras de cuero que le oprimían la muñeca. Las sentía seguras, pero ¿estarían bien apretadas? ¿Responderían en el momento que lanzara la piedra lisa con su honda? Él creía que sí. Tocó de nuevo, pero esta vez para asegurarse de que tenía la bolsa de cuero en su costado. Allí tenía cuatro piedras más en caso de que fallara con la primera, pero no creía que eso sucedería. Estaba confiado, simplemente seguro —sin ninguna arrogancia— de que estaba haciendo lo que Dios quería que hiciera.
 
El movimiento enemigo que veía frente a él y el olor a guerra que lo rodeaba, no lo atemorizaban. Observaba el horizonte con osada seguridad mientras aquel hombre gigantesco se le acercaba. No me le acercaré mucho, pensó. Apenas lo suficiente. ¡Entonces se lanzó corriendo resueltamente a la línea de batalla hacia la victoria! ¿Cuántas veces no quiso usted alcanzar una meta, pero se sentía inseguro o temeroso? Quizás el desafío le pareció demasiado grande, o pensó que le faltaban la capacidad, la educación o los medios para lograrlo.
 
Como joven, David probablemente tuvo que encarar algunas de estas mismas preguntas. Se preguntaría, muy probablemente, qué le depararía la vida. Mientras cuidaba las ovejas de su padre, tuvo tiempo de sobra, no sólo para pensar en esas cosas, sino también para desarrollar una relación con el Señor. A Dios le tomó años preparar a David para el papel que asumiría un día como rey de Israel. Pero durante ese tiempo, David nunca perdió de vista las prioridades que Dios le había dado.
 
El día en que se enfrentó a Goliat, todos los preceptos que el Señor le había enseñado convergieron para el momento de la gran prueba. Primero de Samuel 17 presenta este histórico acontecimiento: cuando el joven entró en el campo de batalla para enfrentarse a un veterano guerrero, la ventaja parecía estar a favor del enemigo. Pero no era así. Con un rápido y seguro movimiento, David dio en el blanco y logró su objetivo.
 
Él había sido enseñado a creer que, con la ayuda de Dios, triunfaría —y lo logró. Fíjese metas aunque el desafío le parezca grande La nación de Israel había sucumbido al temor. El rey Saúl había montado su tienda a una distancia prudente del campo de batalla, y le inquietaba el no saber cómo podía salir de este horrible apuro. Cuando David se presentó, una refrescante sensación de esperanza recorrió el campamento. Pero no todo el mundo se alegró de verlo; incluso su hermano se sintió enojado porque había venido (v. 28).
 
La oposición siempre es segura cada vez que usted le dice sí a Dios, especialmente cuando comienza a confiar en que Él hará algo que parece imposible. Sin embargo, la idea del fracaso nunca pasó por la mente de David. Tenía una prioridad, y ésta era la de defender el buen nombre de Dios (vv. 26, 36, 46, 47). Es que fijarnos metas de acuerdo con los parámetros de Dios nos asegura siempre la victoria. A pesar de que no todas las metas que usted se fije serán de naturaleza espiritual, cada una de ellas debe ser conforme a los principios de la Palabra de Dios. El secreto para alcanzarlas es tener un propósito correcto.
 
Si su única motivación es lograr más para tener una sensación de éxito personal, es posible que Él no le permita alcanzar su objetivo. David sabía que el Señor lo había unido para ser rey de Israel, pero la posición y el estatus no eran su propósito; su motivación era su amor al Señor. A él no le preocupaba no tener una casa grande, ni mucho dinero en el banco, ni los amigos ideales para sentirse importante. Su preocupación era honrar a Dios, y ésta fue la diferencia entre su éxito y el fracaso del rey Saúl. Muchas veces nos fijamos metas demasiado bajas, o que no están de acuerdo con lo mejor que Dios tiene para nosotros. Se pueden lograr fácilmente, pero son de poca ayuda para aumentar nuestra fe en Él.
 
Por otro lado, fijarse metas poco realistas puede desalentarnos si no las alcanzamos. El deseo de David de derrotar a Goliat era tremendo, pero fue el Señor quien puso ese deseo en su corazón y el que le dio a David las fuerzas para cumplir la tarea. El plan de Dios en cuanto a la fijación de metas Las personas se pregunta muchas veces: "¿Me producirán satisfacción los planes que Dios tiene para mí?" Yo les digo: "¡Por supuesto que sí! Los planes de Dios son maravillosos, mucho más de lo que ustedes puedan imaginar, siempre rebosantes de bendiciones y de esperanza" (Ef. 3:20).
 
Si nos conectamos a los sueños que Él tiene para nuestras vidas, no sólo aprenderemos cómo fijarnos prioridades que agraden al Señor; tendremos también una sensación de realización y un regocijo verdaderos. Para la fijación de metas, se deben considerar varias cosas.
 
Son las siguientes: Una idea clara de lo que usted desea lograr. David sabía lo que él quería: destruir al enemigo. Si usted permite que el temor y los pensamientos de incompetencia invadan su corazón, no logrará sus metas. Pero en el mismo momento que usted comience a creer que Dios le dará la victoria, sentirá un cambio de actitud. La fe en un Dios soberano que le ama incondicionalmente, avivará su esperanza. En vez de sentir que no puede hacer algo, usted comenzará a decir, como el apóstol: "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece" (Fil. 4:13, cursivas añadidas). 
 
Un deseo ardiente. Las personas que dicen: "Espero poder hacer esto algún día", pueden olvidarse de lograr sus metas. La pasión y el deseo profundo de agradar y honrar a Dios, son los requisitos fundamentales para lograr cualquier meta, no importa lo enorme que pueda ser ésta. La confianza. Me sorprende escuchar a algunas personas hablar de sus capacidades, de sus títulos y de su confianza, sin duda, en sí mismas antes que en Cristo. Ahora bien, pensemos en el historial profesional del apóstol Pablo, que era todo un informe de su calidad teológica.
 
Era el maestro "perfecto" por su formación, su labor y su actitud. Sin embargo, él escribe: "Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, y ser hallado en él" (Fil. 3:8, 9). Una línea de acción. Independientemente de que su meta sea espiritual (como el tener más intimidad con Dios) o personal (como ahorrar para unas vacaciones), pídale al Señor que le ayude a desarrollar un plan.
 
En cualquier caso, hay que poner por escrito los objetivos y encomendarlos a Él. Pero la rendición es esencial; si usted no le da a Cristo cada una de las áreas de su vida, nunca experimentará el verdadero éxito que Dios quiere que usted tenga. Un diario. Las metas tienen que ser definibles y medibles. Llevar un diario de sus avances y marcar los acontecimientos importantes le ayudarán a mantenerse enfocado en el objetivo, vigorizado y dirigiéndose en la dirección correcta.
 
Lo más probable es que si usted no tiene una fecha límite para ver realizada su meta, nunca lo logrará. Perseverancia. Lo peor que usted puede hacer es comenzar algo y nunca terminarlo. Si se rinde, el recuerdo del fracaso le quedará grabado en la mente. Por tanto, sea perseverante. Fije sus ojos en la meta, y no se desvíe hacia ningún lado. Recuerde que el desánimo es una de las herramientas favoritas de Satanás, y que él incluso tentará a otros creyentes para que lancen dudas sobre lo que Dios le ha pedido a usted que haga. Control de las emociones.
 
El enojo, el temor, la inseguridad, la desilusión y muchas otras emociones pueden impedir que logremos nuestro objetivo. El corazón de David estaba puesto en la victoria y en la honra de Dios, y por eso no titubeó. Si bien Goliat se burló de él, su trampa no le funcionó. Valentía para actuar. David le dijo a Saúl: "No desmaye el corazón de ninguno a causa de él; tu siervo irá y peleará contra este filisteo" (1 S. 17:32). Si usted deja que el temor se apodere de su corazón, nunca tendrá la valentía que necesitará para acabar la tarea. Es bíblico tomarse el tiempo para evaluar el costo de alcanzar la meta (Lc. 14:28-32), pero cuando lo haga, que su evaluación sea de acuerdo con los deseos, las normas y el deseo del Señor para su vida, no conforme a su limitado entendimiento. Dios ve todo el panorama. Sabe lo que habrá más adelante, y reconoce cuán importante es que usted desarrolle confianza en Él. 
Una dependencia consciente de Dios. Muchas veces, las grandes victorias están constituidas por pequeños logros. David le dijo a Goliat: "Jehová te entregará hoy en mi mano". No dijo: "Por mis grandes capacidades voy a alcanzar este objetivo, ganar esta batalla y vencer a este enemigo". El corazón de David estaba dispuesto a exaltar y honrar a Dios con su vida. Cuando ésa sea la motivación de sus acciones, usted no sólo alcanzará sus metas personales, sino que también podrá lograr cosas para Dios.
]]></description>
                <pubDate>Wed, 14 Sep 2011 12:22:33 -0300</pubDate>
            </item>
                    <item>
                <title><![CDATA[La verdad sobre el fracaso - @charles-stanley]]></title>
                <link>https://sermonescristianos.net/charles-stanley/blog/324/la-verdad-sobre-el-fracaso</link>
                <guid>https://sermonescristianos.net/charles-stanley/blog/324</guid>
                <description><![CDATA[

Cómo enfrentar uno de los retos más difíciles de la vida<br />La mayoría de nosotros sabemos lo que se siente al fallar o fracasar de alguna manera. Nuestro fracaso puede ser o no el resultado del pecado. Muchas veces fracasamos en lograr nuestros objetivos, a pesar de haber hecho todo lo posible por lograrlos. Cuando éste es el caso, la decepción es dolorosa, pero eso no significa que somos unos fracasados.<br />   <br /> <br />Significa que, por alguna razón, no fuimos capaces de completar la tarea o de terminar el camino que esperábamos recorrer. Pero el fracaso no siempre es malo, ya que puede revelarnos muchas cosas sobre nosotros mismos, tales como qué somos y en qué áreas necesitamos crecer. También nos enseña a confiar en Dios y acudir a Él primero, antes de que iniciemos algo y tomemos decisiones que después lamentaremos. Un costoso error de juicio La atmósfera de Josué 7 da mucho que pensar, especialmente a la luz de la victoria que Israel acababa de experimentar en el capítulo anterior. Después de una batalla, cuando es normal relajarse un poco, es cuando el pecado puede entrar fácilmente en nuestras vidas.
 
Esto fue exactamente lo que pasó. Israel no había previsto una derrota. Se suponía que iba a ser fácil ganar la batalla. Pero Acán había tomado parte del botín de la ciudad conquistada de Jericó, y lo ocultó en su tienda. De repente, una sensación de caos y de derrota se sintió en todo el pueblo, y Dios ardía de ira. Acán estaba consciente de lo que había hecho. No le habían informado mal; había entendido la orden, pero prefirió hacer caso omiso de ella.
 
Habrá ocasiones en las que pecaremos al desobedecer la voluntad de Dios. Hay otros casos, como en éste, cuando de manera intencional tomamos la decisión de desobedecerle. Acán fue responsable de la muerte de su familia y de muchos guerreros israelitas por unas pocas baratijas de oro y plata. Sin advertencia alguna, el ejército de Hai venció a Israel, y Josué no estaba preparado para esa derrota. En vez de eso, esperaba obtener su victoria número dos. Mas no fue así. "Pero los hijos de Israel cometieron una prevaricación… porque Acán tomó del anatema; y la ira de Jehová se encendió contra los hijos de Israel" (Jos. 7:1). Este capítulo detalla una historia de engaño, de fracaso y de las costosas consecuencias del pecado. Los versículos 4 y 5 son una crónica de temor. Cuentan lo que sucedió cuando el ejército de Israel se alistó para pelear contra los hombres de aquella nación pagana: "Y subieron allá del pueblo como tres mil hombres, los cuales huyeron delante de los de Hai. Y los de Hai mataron de ellos a unos treinta y seis hombres, y los siguieron desde la puerta hasta Sebarim, y los derrotaron en la bajada; por lo cual el corazón del pueblo desfalleció y vino a ser como agua". 
 
Hay un camino que lleva al pecado, y Acán lo tomó. Reconoció delante de Josué y de los líderes del pueblo: "Verdaderamente yo he pecado contra Jehová el Dios de Israel, y así y así he hecho. Pues vi entre los despojos un manto babilónico muy bueno, y doscientos siclos de plata, y un lingote de oro… lo cual codicié y tomé; y he aquí que está escondido bajo tierra en medio de mi tienda, y el dinero debajo de ello" (vv. 20, 21). Observe lo que dijo: "Lo codicié y lo tomé". Nunca consideró las consecuencias. Acán actuó como muchos de nosotros cuando no nos detenemos para pedirle a Dios que nos ayude a evitar el fracaso y la tentación. Trampas que nos impiden obtener lo mejor de Dios Usted no tiene que seguir por el camino que le llevará al fracaso.
 
Puede reconocer las señales de la derrota y aprender a cambiar la forma de enfrentar cada situación. En primer lugar, reconozca que es vulnerable al ataque del enemigo. La tentación es un importante factor que no conviene desestimar. Acán quitó sus ojos del Señor, y lo mismo hizo Josué. La derrota en Hai podría haberse evitado. Pedro nos recuerda que debemos estar alertas, porque "el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar" (1 P. 5:8). En algún momento, todos cometeremos errores, pero muchos se pueden evitar obedeciendo a Dios antes que a los deseos de la carne. 
 
En segundo lugar, Josué no buscó la guía del Padre celestial antes de ir a la batalla en contra de aquel pequeño ejército. Esto hizo vulnerable a Israel al ataque espiritual. La responsabilidad de Josué era honrar a Dios en todo momento, especialmente cuando fuera necesario actuar de manera inteligente. En Jericó, él buscó el favor de Dios, sin embargo en Hai, no lo creyó necesario. Pero estaba completamente equivocado. Las victorias pasadas no garantizan éxitos futuros. Usted necesita siempre al Señor. Esto es especialmente cierto cuando se encuentre cansado y haya tenido una gran victoria. Es en este punto que a Satanás le encanta halagar su ego diciéndole lo valioso y talentoso que es usted. Si le cree sus mentiras, irá directamente a la derrota. En tercer lugar, en vez de humillarse delante el Señor y pedirle su dirección, Josué tomó la decisión de enviar a sus hombres a la batalla. No consideró necesario orar. Razonó que, dado que Israel había tomado Jericó tan fácilmente, podían permitirse el dejar que la mayor parte de sus grandes guerreros no participaran. Pero Dios nos manda a buscar su rostro, antes de abordar cualquier tarea.
 
Él es quien nos da el poder para vencer. El Señor quería que los corazones de Su pueblo se mantuvieran puros y dedicados sólo a Él. Sabía que el mezclarse con el enemigo sería su caída, y eso fue lo que sucedió. El pueblo comenzó a mezclarse en matrimonio con los idólatras y a adorar a dioses de culturas paganas, y Dios le dio la espalda. Es fácil dejarse seducir por los elogios del mundo por los reconocimientos, por el dinero y por las palmaditas en la espalda. Pero ninguna de estas cosas da una paz o un gozo duraderos. Eso sólo se logra a través de una relación personal con Jesucristo. En cuarto lugar, Josué siguió el consejo de otros en vez de ir al Señor en oración.
 
Siempre abundan los consejos. Basta que uno haga una simple pregunta, y tendrá muchas respuestas. Pero el Señor quiere que le busquemos y le obedezcamos solamente a Él. Las opiniones de los demás pueden ser interesantes, pero antes de actuar asegúrese de que lo que le digan esté de acuerdo con la Biblia. Compruebe lo que ha oído, porque lo que Dios desea nunca contradice Sus principios. Los pasos correctos para la restauración ¿Qué debe hacer usted cuando ha pecado o fracasado? En primer lugar, reconozca que ha cometido un error, no importa lo grande o pequeño que sea. En este punto, acudir a Dios es esencial. "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo" fueron las palabras que el hijo pródigo le dijo a su padre (Lucas 15:21). Eran palabras de arrepentimiento, y reflejaban humildemente su sincero pesar.
 
Una vez que Josué se dio cuenta de que el pecado había entrado en el campamento de Israel, cayó sobre su rostro delante de Dios. Pero no era el momento para preguntarse por qué las cosas habían salido mal. Israel había pecado, y Dios le ordenó al líder nacional que se ocupara del asunto. Por tanto, Acán y toda su familia fueron muertos apedreados. Cuando tomamos decisiones equivocadas, Dios tiene que erradicar el pecado de nuestras vidas, y esto puede ser doloroso. Josué aprendió una lección difícil, pero sería una lección que no repetiría. No quería perder ni un solo hombre en Hai, pero terminó perdiendo treinta y seis hombres y una familia entera.Fijarse la meta de pasar por lo menos 15 minutos a solas con el Señor pone en la dirección correcta al timón de nuestras vidas.
 
Tenemos 15 minutos en el día para darlos a Dios en oración. No hay excusa para desentenderse de Él. Las bendiciones que vienen de estar con el Señor en oración son de tal magnitud, que no se pueden calcular a escala humana. Y el dolor que resulta de pasar por alto esto es inmenso. Piense en el discernimiento que habría tenido Josué de haber estado hablando con Dios antes de salir a enfrentar el ejército de Hai.Cuando tenga un fracaso, mantenga la perspectiva correcta. Usted le pertenece al Dios del universo. Él ha puesto su sello de propiedad sobre su vida. Esto significa que usted le pertenece, y también que ha sido perdonado. Si bien hay consecuencias por el pecado, Él le ha dado una promesa eterna de perdón y restauración. Si usted acude sinceramente a Él, el Señor no le rechazará.
Recuerde que hay esperanza. El hijo pródigo regresó a su hogar pensando que iba a terminar trabajando como un jornalero (Lc. 15:17-19). Imagine su asombro cuando su padre se apresuró a darle la bienvenida, poner sobre sus hombros la mejor túnica que tenía y darle un anillo como símbolo de su amor eterno. Esta parábola refleja el increíble y maravilloso amor que el Padre celestial le tiene a usted. Si tropieza, Él le levantará. Si huye, Él aguardará su regreso. Y cuando le pida que le enseñe cómo dejar atrás sus fracasos, Él le dará nuevas oportunidades para triunfar.
]]></description>
                <pubDate>Fri, 02 Sep 2011 09:13:09 -0300</pubDate>
            </item>
                    <item>
                <title><![CDATA[El riesgo de alejarse - @charles-stanley]]></title>
                <link>https://sermonescristianos.net/charles-stanley/blog/275/el-riesgo-de-alejarse</link>
                <guid>https://sermonescristianos.net/charles-stanley/blog/275</guid>
                <description><![CDATA[por Charles F. Stanley<br /><br />
<br /><br />
¿Le ha arrastrado la autocomplacencia a aguas revueltas?<br /><br />
<br /><br />
La salvación se produce en cierto momento del tiempo, pero es más que una simple decisión que se toma una sola vez. El Espíritu Santo quiere vivir la vida de Jesús a través de los creyentes, y esto implica oración, lectura de la Biblia, ofrendar, compartir nuestra fe y creer en las promesas de Dios. Muchos de nosotros comenzamos bien, pero luego nos alejamos de Dios antes de profundizar en la fe.Es fácil alejarse de Dios. ¿Está usted leyendo su Biblia y orando menos de lo que solía hacerlo, encontrando siempre razones para dejarlo para el siguiente día? Una rápida súplica en el camino cuando se dirige al trabajo es a menudo toda su comunicación diaria con Dios, aparte de algunas pequeñas "oraciones urgentes", cuando la situación exige mucha oración. Quizás usted acostumbraba arrodillarse junto a la cama y derramar su corazón delante de Dios, pero ahora no tiene tiempo.<br /><br />
	<br /><br />
 <br /><br />
<br /><br />
Y si las cosas realmente han empeorado, es posible que haya dejado de diezmar o de asistir a la iglesia. El mundo espiritual ya no le parece tan real como antes. No siente la presencia de Dios como la experimentó una vez. Quizás sienta que, de alguna manera, la fe ya no es importante para usted, o se ha apartado tanto del cristianismo que ya no se identifica más con él. Y cuando va de vez en cuando a la iglesia, siente que ya no está en sintonía con los viejos amigos que tenía allí; los ve como si fueran personas de otro tiempo y lugar. Estar con ellos se ha convertido en algo cada vez más incómodo, y usted no está seguro de quien cambió: si usted o la iglesia.<br /><br />
<br /><br />
Si usted puede identificarse con lo que he descrito, debería entonces saber dos cosas: Primera, que usted no es la única persona en esta situación, y segundo, que se está alejando de Dios.<br /><br />
<br /><br />
Alejarse de Dios es peligroso. Cuando nos falta dirección, no necesariamente nos estancamos; seguimos moviéndonos, pero por lo general en una dirección poco sana. Hebreos 2:1-4 dice: "Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos. Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución, ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron, testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad".<br /><br />
<br /><br />
Es fácil alejarse de Dios, porque no requiere ningún esfuerzo. Por el contrario, mantenerse en el buen camino exige mucha energía, pero gracias a Dios el Espíritu Santo nos permite someternos a Él para poder hacerlo.<br /><br />
<br /><br />
Todos los creyentes, nos hemos enfriado un poco en nuestra devoción a Dios en algún momento. Un buen día me encontré dudando de Dios, y lo siguiente que hice fue alejarme de Su voluntad, propósito y plan para mi vida. No sé exactamente lo que sucedió.<br /><br />
<br /><br />
Descuidar la vida espiritual, es una de las causas principales del alejamiento de Dios. Como acaba usted de leer, Hebreos 2:3 hace esta pregunta: "¿Cómo escaparemos [alejaremos] nosotros, si descuidamos una salvación tan grande?" Es que ser salvo implica una santificación diaria. Es verdad que cuando nos entregamos a Cristo, el Espíritu Santo nos sella como hijos de Dios para siempre. Pero la salvación es mucho más que la confesión del arrepentimiento una sola vez; es una experiencia purificadora que dura toda una vida (Fil. 2:12).<br /><br />
<br /><br />
Piense en una embarcación que se aleja del muelle; el capitán está dormido y su nave se dirige a un desastre. Ésta es una buena descripción de lo que le sucede a un cristiano que ha perdido el rumbo. Cuando nos "adormecemos" espiritualmente, comenzamos a descuidar las cosas que son importantes. Bajamos la guardia; descuidamos el timón. Antes de que nos percatemos de lo que está sucediendo, acabamos naufragando.<br /><br />
<br /><br />
A menos que mantengamos el rumbo, pagaremos las consecuencias. A lo largo de mi vida como pastor, he visto a muchas personas en esta situación. Hay un patrón reconocible en cuanto al alejamiento de Dios. Esto es lo que sucede, por lo general.<br /><br />
<br /><br />
   1. Su conciencia se le entumece.<br /><br />
      Cuando usted empieza a alejarse, comienza a ignorar la voz de su conciencia. Al comienzo, su sistema interno de alarma le remuerde, haciéndole saber que algo no anda bien. La conciencia le envía un mensaje, y luego otro, pero usted sigue justificando lo que hace y hacia dónde está yendo. No le hace caso a las advertencias. Poco a poco, desensibilizará su conciencia de tal manera que ya ésta no le molestará más.<br /><br />
   2. Se aparta de la voluntad de Dios.<br /><br />
      Cuando usted comienza a alejarse de Dios, se aparta de Su voluntad e inicia una vida de pecado. Esto puede sonarle fuerte, pero el decidir alejarse de la verdad de la Palabra de Dios equivale a poner el pie en algún tipo de transgresión. El solo hecho de que su conciencia no le retumbe, no significa que su conducta o actividad estén bien. Una vez que uno pone su fe en Jesús como su Salvador, sabe que el Espíritu Santo está en lo más profundo de nuestro ser. Usted puede insensibilizarse al punto de dejar de oír Su voz.<br /><br />
   3. Se retrae de las cosas espirituales.<br /><br />
      Lo que sucede es sencillo y natural: comienza a vivir negándose a ver la realidad. Si su conciencia le molesta, entonces racionaliza su conducta. Primera de Juan 2:28 dice: "Ahora, hijitos, permaneced en él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, para que en su venida no nos alejemos de él avergonzados". ¿Por qué querría usted retraerse de las cosas de la vida cristiana cuyo propósito es proporcionarle gozo y felicidad? Porque ha perdido el rumbo.<br /><br />
   4. Pierde la capacidad de escuchar a Dios.<br /><br />
      Usted no perderá jamás su salvación, pero sí puede caer en el pecado de la incredulidad (He. 3:12) y perder la capacidad de escuchar a Dios. Cuanto más se aparte, menos capaz será de oír Su voz. Cuanto más se aleje, más difícil le resultará escucharle. Sin el ancla de Cristo, es fácil buscarse pensamientos y hábitos destructivos que empañan la visión de Dios y que le harán insensible a Su voz.<br /><br />
   5. Sufre interna y externamente.<br /><br />
      Cuando usted decide abandonar el compañerismo de Dios y deja de leer Su Palabra y asistir a la iglesia, sufre mental, emocional, física y espiritualmente. Cuando se aleja de lo que usted cree que es importante, experimentará sentimientos de culpa, lo que le producirán tensión y estrés. Cuanto más tiempo esté sin dirección, más difícil le será cubrir la culpa, sobre todo si vive cerca de una persona que es muy piadosa. Piense, por ejemplo, en la esposa cristiana cuyo esposo cae en la inmoralidad sexual. Cada vez que éste vuelva a casa, se sentirá culpable, y el estrés será cada vez mayor. Su pecado le producirá tensiones y ansiedad, y la culpa le ocasionará ira y sufrimiento. El engaño del pecado será como termitas dentro de su cuerpo, robándole la paz y la alegría.<br /><br />
   6. Su alejamiento entristece el corazón de Dios.<br /><br />
      La Biblia habla de "contristar al Espíritu" (Ef. 4:30). Muchas personas se alejan del Señor, pensando que lo tienen todo bajo control, pero pueden destruir horriblemente sus vidas porque hay un castigo inevitable por alejarse de Dios. Y eso entristece Su corazón, más de lo que somos capaces de imaginar.<br /><br />
   7. Usted desaprovecha lo mejor de Dios.<br /><br />
      ¿Qué clase de plan tiene el Padre celestial para usted? ¡El mejor de todos, porque Él le ama mucho! Lamentablemente, los cristianos a veces se alejan del Señor en el momento más estratégico de sus vidas; pueden, en realidad, ser distraídos por lo bien que están yendo las cosas. Una persona puede tener buena salud, éxito en sus relaciones y buena situación económica. Pero puede alejarse si no está en sintonía con lo que Dios quiere hacer con su vida.<br /><br />
   8. Alejará a quienes más le aman.<br /><br />
      El proceso de alejamiento le llevará más y más lejos de donde debiera estar, hasta el punto de no querer regresar. En ese punto, usted habrá perdido su sentido de dónde se encuentra espiritualmente. Ya no oye la voz de Dios ni siente Su presencia. ¡Ésta es una condición muy terrible!<br /><br />
<br /><br />
   1.<br /><br />
<br /><br />
      Además de esto, el andar sin dirección cambia a la persona. Cuando su relación con Dios se ve afectada, sus acciones se afectarán también. Gastará su dinero de diversas maneras y pasará su tiempo con personas diferentes. Cambiará su manera de tomar las decisiones, y sus gustos, sus preferencias y sus prejuicios serán otros. Lamentablemente, cuando usted se aleja de Dios, alejará de sí a las personas que Él ha puesto en su vida para que le amen y se interesen por usted.<br /><br />
   2.<br /><br />
<br /><br />
      Tendrá una influencia negativa sobre los demás.<br /><br />
      Dios quiere que seamos sal y luz, y por eso nos disciplina cuando nos alejamos (He. 12:6-8, 10). Si usted cree que no tiene ninguna influencia sobre los demás, piénselo de nuevo, porque sí la tiene. Cuando el esposo y padre de la familia se descarría, esto afecta a toda la familia, y muchas veces arrastra a los hijos por la senda del mal. ¿Y qué decir de otras autoridades, como los maestros, los jefes en el trabajo y las figuras públicas? Cuando estas personas se apartan de lo correcto, quienes las admiran o esperan agradarles, tienden a hacer lo mismo.<br /><br />
   3.<br /><br />
<br /><br />
      Su vida quedará en ruinas.<br /><br />
      Hay una consecuencia final como producto del alejamiento de Dios. Usted convierte a su vida en un naufragio. A veces, un creyente puede tomar malas decisiones, y pensará que aunque Dios le perdone su vida nunca llegará a ser lo que esa persona había esperado. Gracias a Dios, eso no sucederá, porque el Señor puede recoger los pedazos de nuestra vida, no importa lo rotos que estén.<br /><br />
<br /><br />
La Biblia nos hace una clara advertencia en cuanto el alejarse del camino correcto. Ahora es un buen momento para que usted eche una mirada sincera a su vida. Si usted se está alejando de Dios, mi oración es que sea lo suficientemente sabio como para detenerse y dejar que Dios le lleve de nuevo por el buen camino, para que reciba de Él lo mejor todos los días de su vida. ]]></description>
                <pubDate>Thu, 19 May 2011 12:29:35 -0300</pubDate>
            </item>
        
    </channel>
</rss>