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        <title><![CDATA[@Danilo Montero - escritos]]></title>
        <description><![CDATA[Danílo Montero nacíó el 1 de novíembre de 1962 en Costa Ríca. Con un espírítu humílde de adoracíón, es consíderado un gígante cuando se habla de dírectores de alabanza. Reconocído por su voz melódíca y su estílo enérgíco, Montero se ha convertído en uno de los líderes en la renovacíón de la músíca crístíana en Améríca latína.  Danílo, no crecíó en un hogar crístíano. Un día, a la edad de 13 ó 14 años, un grupo de personas le ínvítaron a él y a sus amígos a una campaña de sanídad en la íglesía Oasís de Esperanza. Ellos aceptaron la ínvítacíón y esa noche Montero se entregó a Crísto.  Uno de cínco híjos, no fue mucho más tarde que la famílía entera síguíó los pasos de Danílo. No pasó mucho tíempo antes que Raúl Vargas, pastor de Oasís de Esperanza, reconocíera las habílídades de Danílo para ser líder y maestro de alabanza, por lo cual comenzó a aprender cancíones y a dírígír la alabanza del grupo. Hoy en día uno de los deseos más grandes de Montero es ver que el avívamíento de Améríca latína se extíende a otras nacíones.  Con más de 18 díscos en su carrera, su voz ha compartído un mensaje de fe y entrega a Díos que ha sído recíbído por gente de todas las edades y sus cantos se han convertído en parte ímportante de la nueva hímnología del pueblo crístíano de habla híspana en todo el mundo.  Su vísíón es la de ínspírar a la gente a vívír una vída de devocíón a Díos que se exprese en un estílo de vída que refleje el Evangelío. Esa vísíón díríge los esfuerzos que el mínísterío Sígueme encabeza a través de más de 150 noches de adoracíón anuales a lo largo de toda Latínoaméríca, Norteaméríca y Europa, además de retíros para pastores y equípos de alabanza en donde se busca renovar la vída de devocíón a Díos como base para el desarrollo del carácter y de una fílosofía de místerío bíblíca y espírítual.  Con más de 25 años de mínísterío, Danílo ha mínístrado en muchos de los príncípales escenaríos del contínente amerícano y ha sído parte de los esfuerzos de alcance que algunos mínísteríos mundíales realízan, tales como Franklín Graham y Benny Hínn. Tambíén ha compartído con mínísteríos como Bryan Doersksen y Paul Baloche en *Semínars for Worshíp* en la congregacíón Church on the Way en Calífornía; la íglesía LakeWood en Houston y el congreso The &amp;IACUTE;nternatíonal Worshíp &amp;IACUTE;nstítute con Lamar Boschman.  Danílo es el fundador y dírector del sello díscográfíco S&amp;IACUTE;GUEME &amp;IACUTE;NTERNAC&amp;IACUTE;ONAL dístríbuído ahora por &amp;IACUTE;ntegríty Musíc! con quíen fírmó recíentemente.  Danílo y Gloríana Díaz, su esposa, víven en los Estados Unídos de Améríca.]]></description>
        <link>https://sermonescristianos.net/danilo-montero</link>
        <lastBuildDate>Tue, 23 Jun 2026 21:36:53 -0300</lastBuildDate>
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                <title><![CDATA[Devocion - @danilo-montero]]></title>
                <link>https://sermonescristianos.net/danilo-montero/blog/530/devocion</link>
                <guid>https://sermonescristianos.net/danilo-montero/blog/530</guid>
                <description><![CDATA[

Danilo Montero - www.Sigueme.org
Debemos entender que hay cosas que pueden pasar en nuestra relación con Jesús que como una enfermedad invisible puede carcomer la fe que tenemos hoy sin darnos cuenta.
Juan 21: Este capítulo cierra la revelación de Jesús hecho carne. Este capítulo es tremendo, no podría concebir cerrar mejor los 4 evangelios que con ese capítulo en particular porque describe algo en lo que tenemos que reflexionar.
<br />
Juan 21:1 Después de esto, Jesús se manifestó otra vez a sus discípulos junto al mar de Tiberias; y se manifestó de esta manera:
Aquí dice: Después de “esto”… ¿Qué es “esto”? Esta historia habla de ese último fin de semana terrible en el que Jesús fue traicionado por Judas, el fin de semana donde todos sus amigos se fueron, el fin de semana en el que fue torturado y en aquella mesa, en aquella cena antes de que todo esto pasara Jesús sabiendo lo que iba a suceder le dijo a sus discípulos “He deseado tomar este vino y partir este pan con ustedes porque voy a sufrir” y les cuenta lo que va a pasar, entonces hay un ruido entre los discípulos cuando empiezan a preguntarse entre ellos qué era lo que iba a pasar con el Maestro, entonces preguntan: “Señor ¿Cómo te vamos a traicionar?”. Pedro, aquel hombre atrevido, aquel hombre que habla muy rápido aparentemente dice: “Señor, aunque todos te dejaren, yo no, yo daría mi vida por ti, que libre Dios a la persona que quiera ponerte un dedo encima, yo lo mato” y volteándose Jesús a Pedro le dice “Pedro esta misma noche antes que el gallo cante dos veces me habrás negado tres”.
<br />
Horas después cuando Jesús está siendo apresado, Pedro se lanza sobre aquel hombre y le tira la espada y les aseguro que no iba hacia la oreja, el hombre se escapó de morir. Pedro le cortó la oreja y fue hasta allí donde llegó la lealtad de Pedro, porque cuando notó que Jesús no iba a echarse atrás en su plan salió huyendo y todos los discípulos también, entonces se llevan a Jesús y lo torturan, Pedro no aguantando quedarse atrás anduvo en el patio preguntando qué había pasado con Jesús y entonces tratando de acercarse a una hoguera para calentarse porque hacía frío una mujer lo descubre y le dice: “Tu eres uno de ellos” y Pedro gritó y dijo: “Juro por el cielo que no lo conozco” y se metió detrás de una columna, estaba temblando de pies a cabeza, se quedó mudo, quizá tapándose la boca con la mano preguntándose “¿De dónde salió eso, qué fue lo que dije?”. Poco tiempo después le vuelven a decir “Tú eres uno de ellos” y Pedro entre maldiciones jura otra vez y dice: “Yo juro por el cielo que no conozco a ese hombre” y la pesadez de esa noche de traición comienza a envolver a Pedro con un frío tremendo que no era sólo el frío del aire sino en los huesos, se sentía ese frío de la muerte que estaba tocando las puertas de todos y en el momento en el que estaba con tantos pensamientos en su mente vuelve otra vez las palabras de alguien más diciendo que él era uno de los que andaba con Jesús porque hablaba igual que ellos y juró maldiciendo y entonces el gallo cantó y en ese instante en el que Jesús estaba a la vista de Pedro lo volteó a ver y estoy seguro que en la mirada de Jesús no había un “Te lo dije” sino un “Pedro recuerda lo que te dije que he orado por ti para que después de esto tu seas restaurado, yo te perdono” Pero Pedro no pudo, salió y lloró amargamente como nadie imagina, quizá usted ha estado en un momento como esos y saber que uno ama a Jesús hasta que se da la ocasión para negarlo, a veces con palabras, a veces con hechos.
<br />
Cuando reviso la historia mi pregunta es: ¿Qué le había pasado a Pedro, qué le había pasado a aquel hombre que se había tirado al piso cuando Jesús multiplicó los peces, cuando Jesús hizo el milagro y le dijo “apártate de mí que soy hombre pecador y sé que eres un hombre santo”? ¿Qué le pasó a ese Pedro que se tiró al piso y le dijo “yo sé quién tu eres, tu eres el Hijo del Dios Altísimo”? ¿Qué le pasó a ese Pedro que vio a Jesús resucitar y sanar gente? ¿Qué le pasó a Pedro que caminó sobre las aguas bajo la orden de Jesús? Cómo puede una persona que haya vivido, comido, dormido, que ha bebido de esa espiritualidad que Jesús tiene. ¿Qué pudo haberle pasado a Pedro que ni Pedro se dio cuenta?
<br />
Hago esta reflexión porque me asusta darme cuenta que uno de los padres fundadores de la Iglesia pasara por una cosa semejante, porque si a un padre de la Iglesia le pasó yo me digo a mí mismo: “A mí me puede pasar también”. Voy a ser más honesto y más sincero… me ha pasado, y asumo que a muchos de ustedes también. El problema es que nos puede pasar y no darnos cuenta, porque Pedro estaba ocupado sanando enfermos, liberando demonios y haciendo la obra que Jesús le mandó a hacer, pero no sabía que en medio de todo lo maravilloso que vivía a raíz de que vivía bajo la sombra del Maestro en algún momento dejó que algo pasara con él y su relación con Jesús y por eso estoy hablando de esto, porque reconozco que esta es una iglesia llena de deseo y pasión por Jesús, esta palabra viene a manera de ánimo y de advertencia, porque su propio Pastor que me decía “Yo me resisto a la idea que un día se hable del avivamiento que hubo en Guatemala, por eso estamos discipulando a la gente”.
<br />
Debemos entender que hay cosas que pueden pasar en nuestra relación con Jesús que como una enfermedad invisible puede carcomer la fe que usted y yo tenemos el día de hoy sin darnos cuenta, como le pasó a Pedro, hasta que la tentación delata la enfermedad que tiene un corazón que una vez estuvo encendido por Jesús, ¿Qué fue lo que Pedro perdió? Lo defino en una sola palabra, Pedro perdió la “DEVOCION”, devoción es un concepto no muy hablado, es una palabra ambigua el día de hoy porque yo cuando pienso en esa palabra es cuando yo tenía ocho años y veía pasar a una señora toda vestida de color café, con túnicas largas, un cordón en la cintura y un escudo que tenía un corazón y una llama encendida, cuando miraba a estas señoras pasar le preguntaba a mi mamá por qué ellas se vestían así y ella me decía que ellas eran “devotas de”. En mí país me hablaban de personas que caminaban de rodillas por kilómetros y me explicaban que eran personas “devotas de” entonces no me gustaba esa palabra, pero esa palabra es poderosa.
<br />
Devoción es la actitud de corazón con que el hombre está dispuesto y es pronto para honrar a Dios y hacer su voluntad, y me doy cuenta al usar esa definición añadida a otro concepto que dice “afecto profundo”, o también otra definición que dice “práctica piadosa no obligatoria”. La definición que yo le doy ahora es: “Conexión de corazón a corazón, de ojo a ojo con Jesús que nos revela que él es nuestro Dios y que nosotros le pertenecemos con todo nuestro ser a él”. 
<br />
Ese vínculo que descubrimos el día que por primera vez le vimos a los ojos y supimos que aunque habían tres mil personas él nos estaba hablando a nosotros y nos estaba llamando, o como me sucedió a mí cuando una mujer en el parque de mi pueblo que se acercó a mí mientras yo jugaba y me habló de Jesús y en los ojos de ella descubrí los ojos de Jesús, un brillo, un amor de Dios que yo nunca había sentido hasta en ese momento que me hablaron de Jesús supe que el tiempo se había detenido, como que todo lo demás había perdido color y de pronto lo tenía en frente mío diciéndome “Estoy tocando a la puerta y llamo, ábreme la puerta” y supe en ese momento que él me deseaba.
<br />
Jesús descubre a Pedro mientras él trataba de pescar otra vez después de la resurrección cuando les llama y sucede el milagro de la multiplicación de los peces otra vez, Pedro salta al agua y nada tan rápido como puede y llega a la orilla de la playa y vea lo que dice en Juan 21:9 Al descender a tierra, vieron brasas puestas, y un pez encima de ellas, y pan. Jesús mismo está cocinando para Pedro.
<br />
Cuando uno pierde la devoción a Dios esa prontitud, esa disposición de hacer su voluntad y adorarlo, el único lugar donde se recupera no es haciendo cosas para Jesús, es estando con Jesús, el único lugar donde Pedro podía recuperar eso era sentado con su Maestro como lo hacía cuando todo comenzó. Nunca dejes de invitar al Maestro a sentarse en la mesa de tu casa a tomar el café contigo, hablar a solas porque sólo en ese lugar cuando uno descubre a Jesús pensando en uno, mirándolo a uno, se enciende el fuego otra vez.
<br />
La segunda cosa que aviva la devoción en el corazón de la gente es la confrontación. Jesús a Pedro “Pedro ¿Me amas?” Y Pedro contesta “Si Señor, te quiero”. Segunda pregunta, “Pedro ¿me amas?”, si Señor “te quiero”, tercera pregunta “Pedro ¿entonces me quieres? Y Pedro entristecido, descubierto le dice: “Señor, se ve qué tu lo sabes todo porque hasta el viernes creía que yo te amaba” (amor ágape, sinónimo de “devoción” afecto profundo, amar a alguien con mente, voluntad y emociones al punto de estar dispuesto a sacrificarse por esa persona). Pedro creía que amaba a Jesús, pero para recobrar la devoción es necesaria la confrontación de Jesús que nos enseña que no estamos donde creíamos. Necesitamos una obra de arrepentimiento que nos despierte a decir: “Yo te quiero, pero quiero amarte, no te quiero querer como un amigo”, esa era la respuesta de Pedro: “Yo te amo” pero ese “te amo” en griego significa te quiero como un amigo, Jesús vuelve a preguntarle “¿Me amas?” y Pedro vuelve a responderle que “te quiero” y Jesús vuelve a preguntarle hasta que no puede más con su autoengaño y le dice: “tu lo sabes todo Señor”. La segunda cosa que necesitas es aceptar la confrontación de Dios.
<br />
La tercera cosa es en la escuela de la dependencia. Jesús le dice a Pedro: “Pedro, hoy inicias un proceso nuevo en tu vida porque estoy a punto de irme, pero lo que va a pasar entre tú y yo va a ser más fuerte que cuando caminaba físicamente contigo” y le explica: “Cuando eras joven, inmaduro ibas a donde querías y hacías lo que te daba la gana y fallaste porque has vivido en la fuerza de tu carne, pero viene un día en el que serás maduro alguien te va a tomar las manos y te va a llevar a dónde no querías ir”. Le estaba diciendo a Pedro que iba a ser guiado por otro. A mí me gusta hacer lo que me da la gana, soy un ser humano, me gusta ir a donde quiero, me gusta tratar de demostrarle a la gente y a Dios que yo puedo, lo triste y difícil es que tengo que llegar a un punto en el reconozco que no puedo y que necesito que otro venga me tome las manos y me guíe y eso sólo pude pasar cuando aprendo a depender completamente de él.
<br />
Pídele a Dios que te examine, que saque todo lo que tus ojos no ven y que te guíe en el camino eterno, porque sólo él puede hacerlo, pon tu corazón delante de él y ríndete para que él haga su voluntad en ti.
]]></description>
                <pubDate>Wed, 06 Feb 2013 11:09:55 -0200</pubDate>
            </item>
                    <item>
                <title><![CDATA[La marca de Dios - @danilo-montero]]></title>
                <link>https://sermonescristianos.net/danilo-montero/blog/282/la-marca-de-dios</link>
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                <description><![CDATA[

Si queremos cambios necesitamos dejar el aislamiento espiritual y confiar en otras personas.<br />      <br /><br />El proceso espiritual que nos lleva a experimentar la santidad es en el que convergen dos elementos esenciales. El primero, la gracia de Dios que nos toca y nos imparte la semejanza de Cristo. Y el segundo, nuestra voluntad que se rinde al Señor y nos mueve a tomar las decisiones necesarias para alcanzar los cambios que anhelamos. <br /><br />Jamás tocaremos las alturas de la santidad de Dios sin que Él sea quien la imparta. La obra perfecta de Cristo en la cruz es la fuente de la que emana tal bendición. Su sacrificio substitutivo por nuestros pecados y su resurrección victoriosa aseguran a los creyentes la dicha de gustar de la piedad durante nuestra presente vida. <br /><br />Lo anterior, sin embargo, no elimina nuestra responsabilidad de buscar la santidad y la transformación espiritual. Somos colaboradores de Dios en este proceso. Por la misma gracia que recibimos de Dios, atendemos al llamado que Él nos hace para caminar hacia la sanidad y la restauración. <br /><br />Jacob buscaba la bendición de su padre y la consiguió finalmente. Para lograrlo, engañó a su familia. Su búsqueda era sincera, quería romper con el estigma que conllevaba su nombre que era una expresión de la miseria espiritual. <br /><br />Una vez escuchada la bendición de Isaac, Jacob fue enviado a buscar esposa. El favor de Dios estuvo sobre él bendiciéndole en todas las áreas, pero llegó el momento cuando el Señor lo llamó a volver a casa de sus padres. El "suplantador" llega a una encrucijada para alcanzar el cambio. <br />Los siguientes principios revolucionaron mi vida y fueron una parte importantísima de la estrategia divina para traerme a un lugar de madurez y paz. <br /><br />1. Cierra los capítulos inconclusos. Para poder sanar emocionalmente y descubrir una verdadera libertad, tendremos que entender el "lugar" en nuestra vida donde fuimos marcados. Es probable que esa "marca" fuera causada en nuestro propio hogar. La vida funciona de tal manera que no puedes alcanzar tu madurez a menos que resuelvas el lugar de tus principios. <br /><br />2. Acepta la confrontación de otros. Una de las necesidades más grandes que tenemos los que servimos a Dios es la de establecer vínculos con hombres y mujeres piadosos con quienes compartir nuestras luchas, y de quienes recibamos consejo. Si queremos cambios necesitamos dejar el aislamiento espiritual y confiar en otras personas. <br /><br />3. Descubre a Dios en tu soledad. Quizás detestamos la soledad porque tememos estar con la persona que más odiamos en este mundo: nosotros mismos. Esto sucede porque no hemos hecho las paces con el que se asoma al espejo cada mañana. Por eso es necesario acudir a Dios, quien nos ayuda a aceptarnos tal cual somos. <br /><br />4. Ríndete completamente a Dios. Cuando admitimos nuestra limitación humana le abrimos paso al poder de Dios. Sólo allí, el hombre natural esquebrantado y cede el lugar a Dios. <br /><br />5. Atrévete a confesar. La confesión es lo único que permite que las tinieblas sean expuestas a la luz y se conviertan en libertad y en sanidad. Jacob admitió su identidad, su pecado y comenzó su cambio. <br /><br />6. Déjate marcar por Dios. Dios tiene un nombre nuevo para aquellos que caminan por el puente de la confrontación, que atraviesan el camino angosto de la confesión y que llegan al altar de la rendición total. Nuestra alma encontrará descanso en la nueva identidad que nos trae el nombre nuevo que nos es dado. El suplantador dejó atrás su vergüenza, ahora era llamado "Israel". <br /><br />    <br /><br />Él te dice: "Tú eres mi hijo amado, eres la niña de mis ojos, eres mi especial tesoro, una diadema en mi frente, eres mi palacio, eres el templo de mi espíritu. Tú eres mi Sión, eres la tierra que yo deseé, la Nueva Jerusalén, la ciudad donde viviré eternamente. Ese es tu nombre nuevo: Descúbrelo. Ya no eres un anónimo, eres mi hijo, mi familia. Antes eras un cobarde, ahora eres un guerrero".
]]></description>
                <pubDate>Fri, 27 May 2011 09:49:15 -0300</pubDate>
            </item>
                    <item>
                <title><![CDATA[Sigue la instrucción del Señor - @danilo-montero]]></title>
                <link>https://sermonescristianos.net/danilo-montero/blog/208/sigue-la-instruccin-del-seor</link>
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                <description><![CDATA[Es una historia triste pero tiene una lección importante<br /><br />
Sigue la instrucción del Señor <br /><br />
Danilo Montero<br /><br />
<br /><br />
Saúl fue el primer rey de Israel. En cierta ocasión Samuel el profeta le trajo una instrucción de parte de Dios. El Señor le encargaba la misión de juzgar a Amalec, un perverso pueblo que había estorbado el peregrinar de Israel hacia la tierra prometida. La instrucción fue muy precisa:<br /><br />
“ahora, pues, está atento a las palabras de Jehová” I Samuel 15:1.<br /><br />
<br /><br />
Añadió luego la dirección:<br /><br />
“Ve, pues, y hiere a Amalec, y destruye todo lo que tiene, y no te apiades de él...” vr.3<br /><br />
<br /><br />
Saúl fue con un ejército de doscientos diez mil y arremetió contra ellos. Sin embargo, el texto revela que Saúl no siguió la dirección al pie de la letra. “Y Saúl y el pueblo perdonaron a Agag, y a lo mejor de las ovejas y del ganado mayor, de los animales engordados, de los carneros y d todo lo bueno, y no lo quisieron destruir; mas todo lo que era vil y despreciable destruyeron.” Vr. 9.<br /><br />
<br /><br />
El día siguiente, Samuel encuentra a Saúl de nuevo. <br /><br />
“Vino, pues, Samuel a Saúl, y Saúl le dijo: Bendito seas tú de Jehová; yo he cumplido la palabra de Jehová. Samuel entonces dijo: Pues qué balido de ovejas y bramido de vacas es este que yo oigo con mis oídos” Vr. 13,14.<br /><br />
<br /><br />
Saúl sintió frío en sus entrañas al darse cuenta de su error. Lo peor es que no solo justificó su acción sino que atribuyó a su propio pueblo la responsabilidad del pecado. Vr. 20,21.<br /><br />
<br /><br />
Lo que siguió no pudo ser más terrible para el desobediente de Saúl. Le fue anunciado que había sido desechado por Dios y que no sería más el rey sobre su pueblo. Luego de varios años de depresión y decaimiento espiritual, Saúl terminó con su vida.<br /><br />
<br /><br />
Es una historia triste pero tiene una lección importante, de hecho, imprescindible para los hijos de Dios. Samuel establece una máxima, un principio que debemos recordar: “Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacr ificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros”. I Samuel 15:22.<br /><br />
<br /><br />
Dios es un padre de amor, misericordioso y paciente. Amo al Señor por ello. Pero como padre, su palabra tiene un valor eterno para él y espera que lo tenga para nosotros también. Cuando él instruye, solo espera que prestemos atención.<br /><br />
<br /><br />
Cuando un avión está en el proceso de estacionarse en la terminal, los sobrecargos rápidamente instruyen a la gente a permanecer sentados hasta que el avión se haya detenido completamente y la señal de abrochar los cinturones se haya apagado. Es curioso ver como casi instantáneamente, algunos saltan de sus sillones como impulsados por un resorte y corren a buscar sus cosas entre los compartimientos para conseguir el primer lugar al salir. En mi país, la señal amarilla en los semáforos parece tener un significado muy particular: “ACELERE ANTES DE LA LUZ ROJA”. Los lugares más llenos de basura, son aquellos en donde hay un letrero que dice PROHIBIDO BOTAR BASURA”.<br /><br />
<br /><br />
Debemos cultivar la actitud de prestar cuidado a las instrucciones que se nos dan en la Palabra de Dios. Esta necesidad es particularmente urgente en una cultura que no sigue instrucciones, no lee los procedimientos y no respeta las señales de tránsito.<br /><br />
<br /><br />
Ser sensible a la voz del Espíritu Santo es de vital importancia para un director de alabanza. De hecho, aquí radica la diferencia entre uno que simplemente dirige cantos y uno que lleva a la gente a la presencia de Dios en adoración. Esta es una actitud de corazón que debemos practicar diariamente. Es la actitud con la que debemos subir a ministrar. Quizás no siempre tengas clara cuál es la dirección que debe seguir la reunión, pero cuando tienes la disposición de estar “atento”, puedes estar seguro que el Señor te va a guiar al lugar donde debes ir. Hay muchas bendiciones explícitas para los que siguen instrucciones, para los que obedecen. Citaremos únicamente dos pasajes, ambos muy intensos:<br /><br />
<br /><br />
“Oíd, hijos, la enseñanza de un padre, y estad atentos... Guarda mis mandamientos y vivirás... adorno de gracia dará a tu cabeza; corona de hermosura te entregará... y se te multiplicarán años de vida.. Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto... Hijo mío, está atento a mis palabras... guárdalas en medio de tu corazón; porque son vida a los que las hallan, y medicina a todo su cuerpo.”. Proverbios 4:1-22.<br /><br />
<br /><br />
“Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos... también Jehová tu Dios te exaltará... Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios. Bendito serás tú en la ciudad, y bendito tú en el campo. Bendito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, el fruto de tus bestias, la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas. Benditas serán tu canasta y tu artesa de amasar. Bendito serás en tu entrar y bendito en tu salir. Jehová derrotará a tus enemigos... enviará su bendición sobre tus granero s, y sobre todo aquello en que pusieres tu mano... te confirmará Jehová por pueblo santo suyo... y te hará Jehová sobreabundar en bienes... y prestarás a muchas naciones, y tu no pedirás prestado. Te pondrá por cabeza, y no por cola; y estarás encima solamente, y no estarás debajo...” Deuteronomio 28:1-14.<br /><br />
<br /><br />
Hay tanto que ganar cuando prestamos oído a la voz del Padre. Por qué no le preguntas hoy: Señor, cuál es tu voluntad en este asunto? Qué quieres que yo haga? Cuál es tu receta, tu instrucción, que con gusto la haré? La próxima vez que dirijas la adoración, abre bien los oídos del corazón y “sigue” la instrucción del Señor.]]></description>
                <pubDate>Mon, 07 Feb 2011 10:11:38 -0200</pubDate>
            </item>
                    <item>
                <title><![CDATA[La marca de Dios - @danilo-montero]]></title>
                <link>https://sermonescristianos.net/danilo-montero/blog/8/la-marca-de-dios</link>
                <guid>https://sermonescristianos.net/danilo-montero/blog/8</guid>
                <description><![CDATA[

El proceso espiritual que nos lleva a experimentar la santidad es en el que convergen dos elementos esenciales. El primero, la gracia de Dios que nos toca y nos imparte la semejanza de Cristo. Y el segundo nuestra voluntad que se rinde al Señor y nos mueve a tomar las decisiones necesarias para alcanzar los cambios que anhelamos.

Jamás tocaremos las alturas de la santidad de Dios sin que Él sea quien<br /><br />
la imparta. La obra perfecta de Cristo en la cruz es la fuente de la<br /><br />
que emana tal bendición. Su sacrificio substitutivo por nuestros<br /><br />
pecados y su resurrección victoriosa aseguran a los creyentes la dicha<br /><br />
de gustar de la piedad (la expresión del carácter divino) durante<br /><br />
nuestra presente vida. <br /><br />Lo anterior, sin embargo, no elimina<br /><br />
nuestra responsabilidad de buscar la santidad y la transformación<br /><br />
espiritual. Somos colaboradores de Dios en este proceso. Por la misma<br /><br />
gracia que recibimos de Dios, atendemos al llamado que Él nos hace para<br /><br />
caminar hacia la sanidad y la restauración. <br /><br />El joven Jacob<br /><br />
buscaba la bendición de su padre y la consiguió finalmente. Para<br /><br />
lograrlo, engañó a su familia. Su búsqueda era sincera, quería romper<br /><br />
con el estigma que conllevaba su nombre que era una expresión de la<br /><br />
miseria espiritual y de la corrupción de su carácter. <br /><br />Una vez<br /><br />
escuchada la bendición de Isaac, Jacob fue enviado a buscar esposa. El<br /><br />
favor de Dios estuvo sobre él bendiciéndolo en todas las áreas, pero<br /><br />
llegó el momento cuando el Señor lo llamó a volver a casa de sus<br /><br />
padres. El "suplantador" llega a una encrucijada para alcanzar el<br /><br />
cambio. <br /><br />Quiero invitarte a observar cuatro pasos que puedes<br /><br />
dar para encontrar una relación íntima con Dios y un lugar de sanidad<br /><br />
para tu alma. Los siguientes principios revolucionaron mi vida y fueron<br /><br />
una parte importantísima de la estrategia divina para traerme a un<br /><br />
lugar de madurez y paz. <br /><br /><br />1. Cierra los capítulos inconclusos.<br /><br />"También Jehová dijo a Jacob: Vuélvete a la tierra de tus padres, y a tu parentela, y yo estaré contigo" (Génesis 3I:3).<br /><br />Para<br /><br />
poder sanar las brechas emocionales y descubrir una verdadera libertad,<br /><br />
tendremos que entender el "lugar" en nuestra vida donde fuimos<br /><br />
marcados. Es probable que esa "marca" fuera causada en nuestro propio<br /><br />
hogar. La vida funciona de tal manera que no puedes alcanzar tu madurez<br /><br />
a menos que resuelvas el lugar de tus principios. <br /><br />Para<br /><br />
alcanzar el potencial de Dios en ti, debes identificar los capítulos<br /><br />
inconclusos de tu niñez y adolescencia con el fin de enmendar errores y<br /><br />
sanar heridas.<br /><br />La historia de nuestra raza se definió<br /><br />
trágicamente en el Jardín del Edén, pues en ese lugar el hombre decidió<br /><br />
hacer su propia voluntad y romper su relación con el Creador. Para<br /><br />
cambiar el curso de nuestra historia, Dios tuvo que volver a un jardín<br /><br />
(Getsemaní) en el cuál Jesús (Dios-hombre) tomó el lugar de todos<br /><br />
nosotros para rendirnos nuevamente a su voluntad. <br /><br />En la<br /><br />
Navidad del '95, nos reunimos en familia para compartir una cena.<br /><br />
Oscar, mi hermano mayor y su esposa, así como mi hermana Giselle y<br /><br />
Rodrigo mi cuñado, pasamos un momento sumamente especial.<br /><br />El<br /><br />
teléfono sonó y Oscar tomó la llamada. Pronto me di cuenta que era papá<br /><br />
quien quería saludarnos. Le hice señas a mi hermano para que me dejara<br /><br />
hablarle. Luego de saludarlo, lo invité a venir a lo que contestó<br /><br />
negativamente. Tuve que insistirle que no tendría problemas con mamá y<br /><br />
que yo era quien quería tenerlo en casa. Aunque hacía más de diez años<br /><br />
que no vivíamos con él, papá acostumbraba vernos de vez en cuando. <br /><br />Finalmente<br /><br />
vino Y comió con nosotros. Mientras cenaba, pude reconocer la voz del<br /><br />
Señor que me indicaba obedecerlo. Muchos meses atrás comencé a sentir<br /><br />
la inquietud de poder hablar con papá para resolver algunos asuntos<br /><br />
inconclusos en nuestra vida y el Señor me había indicado que Él me<br /><br />
daría el momento. Pocos minutos después de haber terminado de comer,<br /><br />
papá nos dijo que se marchaba presuroso. Sin más, me ofrecí a llevarlo<br /><br />
a su casa. <br /><br />Aunque al principio nos costó un poco, conforme nos<br /><br />
acercamos a su casa llegamos al punto de entablar un diálogo sincero y<br /><br />
profundo. Papá me daba las gracias por haberme hecho cargo de la<br /><br />
familia y se disculpaba por no haberme ayudado como debía. Para mi<br /><br />
asombro abrió el corazón contándome los pormenores de la crisis que<br /><br />
terminó con su matrimonio. <br /><br />Tenía ante mí a un hombre<br /><br />
arrepentido, y delante de él uno que sentía compasión. Fue nuestra<br /><br />
primera conversación de hombre a hombre.<br /><br />-Hijo, tengo una deuda<br /><br />
contigo y con tus hermanos-, dijo al final. -Papá -le dije- no nos<br /><br />
debes nada, hay uno que ya saldó la deuda por ti. Todos en casa te<br /><br />
amamos y te hemos perdonado. Todo está olvidado. <br /><br />Lo abracé y nos despedimos. Un capítulo importante de mi vida se cerró... esa Nochebuena. <br />El<br /><br />
proceso de ofrecer y recibir perdón sella lo que Dios desea hacer para<br /><br />
que crezcamos e iniciemos una nueva etapa en nuestra vida como<br /><br />
príncipes con Dios, como gente que gobierna y que alcanza madurez en el<br /><br />
Señor. <br /><br />2. Acepta la confrontación de otros. <br /><br />Jacob<br /><br />
sabía que volver a la casa de su parentela significaba encontrarse con<br /><br />
Esaú. Su hermano era la suma de sus errores y la personificación de las<br /><br />
grietas de carácter con las que luchaba. Dios trajo a Esaú como un<br /><br />
mensajero de confrontación. <br /><br />"Y los mensajeros volvieron a<br /><br />
Jacob, diciendo: Vinimos a tu hermano Esaú, y él también viene a<br /><br />
recibirte, y cuatrocientos hombres con él. Entonces Jacob tuvo gran<br /><br />
temor (...) Y dijo Jacob: Dios de mi padre Abraham (...) Líbrame ahora<br /><br />
de la mano de mi hermano, de la mano de Esaú, porque le temo..."<br /><br />
(Génesis 32:6-7, 9,11). <br /><br />Dios permitió que Jacob fuera<br /><br />
confrontado con sus errores del pasado. Dos personas fueron usadas por<br /><br />
Dios para ello: Esaú y Labán.<br /><br />Las personas y circunstancias no<br /><br />
cambian por sí solas lo que hay en nuestro corazón. El cambio lo<br /><br />
produce nuestra actitud ante esa confrontación. <br /><br />A menudo, las<br /><br />
personas más cercanas a nosotros son las herramientas que el enemigo<br /><br />
usa para herirnos. También aquellos con quienes tratamos diariamente<br /><br />
son los mensajeros divinos de confrontación. No los pedimos, es más, si<br /><br />
pudiéramos, nos libraríamos de algunos. <br /><br />Una pobre mujer<br /><br />
desesperada por la agonía de una vida miserable junto a su esposo<br /><br />
oraba: "Señor, o te lo llevas o te lo mando". Muchas veces, cuando<br /><br />
oramos para que Dios cambie a esa persona que nos irrita, recibiremos<br /><br />
la respuesta del dedo divino señalándonos y diciendo: "Tú eres el que<br /><br />
más necesita ese cambio". <br /><br />Hay otra forma en que podemos<br /><br />
beneficiamos de la confrontación. La Biblia nos enseña en Proverbios<br /><br />
27:17 que los amigos son instrumentos de Dios para pulir nuestro<br /><br />
carácter. "Hierro con hierro se aguza; y así el hombre aguza el rostro<br /><br />
de su amigo". <br /><br />Todos necesitamos contar con amigos y ministros<br /><br />
a quienes rendir cuentas. Una de las necesidades más grandes que<br /><br />
tenemos los que servimos a Dios es la de establecer vínculos con<br /><br />
hombres y mujeres piadosos con quienes compartir nuestras luchas, y de<br /><br />
quienes recibamos consejo y exhortación. Si queremos cambios<br /><br />
necesitamos dejar el aislamiento espiritual y confiar en otras<br /><br />
personas. <br /><br />3. Descubre a Dios en tu soledad.<br /><br />Jacob<br /><br />
decidió dividir a su pueblo. Lo envió como caravanas delante de él con<br /><br />
regalos para Esaú, tratando de encontrar gracia frente a su hermano.<br /><br />
Luego se quedó solo: "Así se quedó Jacob solo..." (Génesis 32:24). <br /><br />Las<br /><br />
cosas trascendentales en la vida de un hombre suceden en la soledad que<br /><br />
hay en la presencia de Dios. La mayor escuela de cambio no sucede en la<br /><br />
multitud de una conferencia ni en la vida social de la iglesia.<br /><br />Moisés<br /><br />
pasó años de "soledad" en el desierto y allí se encontró con Dios.<br /><br />
Igualmente David, que aprendió a ser un adorador a través de sus largas<br /><br />
vigilias en soledad. Ana fue estéril hasta que decidió ir sola al<br /><br />
templo y desnudar su alma en la presencia de Dios, y allí, en la<br /><br />
"soledad", encontró paz y cambio. Asimismo en la "soledad" Jesús fue<br /><br />
tentado, pero también allí obtuvo victoria para nosotros. <br /><br />Necesitamos encontrar a nuestro Señor que está en la soledad.<br /><br />"Mas<br /><br />
tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu<br /><br />
Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te<br /><br />
recompensar en público" (Mateo 6:6). <br />El cristianismo nos promete<br /><br />
colocarnos en el punto donde nuestro padre Adán perdió la batalla para<br /><br />
que recuperemos lo perdido. Allí abriremos los ojos y frente a nosotros<br /><br />
encontraremos los enormes ojos del Padre mirándonos con asombro, como<br /><br />
la primera vez que Adán lo vio. Solos, uno frente al otro, miraremos<br /><br />
nuestra imagen reflejada en sus ojos, y Él, sonriente buscará la suya<br /><br />
en nuestra mirada. Como un Padre que al contemplar por primera vez a su<br /><br />
recién nacido, llora sorprendido al descubrir su semblanza en la faz de<br /><br />
un bebé. <br /><br />La oración a solas es el lugar donde conocemos al<br /><br />
Padre que está en lo secreto, y a la vez descubrimos que somos sus<br /><br />
hijos amados.
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                <pubDate>Fri, 26 Feb 2010 12:34:34 -0300</pubDate>
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