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        <title><![CDATA[@Joyce Meyer - escritos]]></title>
        <description><![CDATA[Joyce Meyer es reconocida mundialmente por ser la autora de grandes éxitos de librería y una de las principales maestras prácticas de la Biblia, compartiendo la Palabra de Dios a millones de personas alrededor del mundo.

A lo largo de su ministerio, Joyce ha enseñado acerca de cientos de temas, ha escrito más de setenta libros y conduce cerca de veinte conferencias al año. Durante el año 2004, se vendieron casi 2.5 millones de ejemplares de sus libros y más de un millón fueron donados alrededor del mundo. Su programa de televisión se difunde a dos terceras partes del mundo y su programa de radio se transmite en centenares de estaciones por todo el mundo.

Joyce Meyer cree que el llamado de Dios en su vida es establecer a los creyentes en la Palabra de Dios. Hace muchos años siendo una cristiana en necesidad de victoria, ella descubrió la libertad de vivir victoriosamente a través de poner en práctica la Palabra de Dios. Ella cree que cada persona que camina en victoria dirige a muchos otros a vivir en victoria.

Joyce habla abiertamente acerca del abuso que sufrió en su niñez, su primer fracaso matrimonial y sus luchas a lo largo de los años. Su vida es transparente, sus enseñanzas son prácticas y pueden ser aplicadas a la vida diaria.

Ella tiene un Doctorado Honorario en Divinidad de la Universidad Oral Roberts en Tulsa, Oklahoma y un Doctorado en Teología de la Universidad Life Christian en Tampa, Florida. En el mes de febrero del 2005, fue honrada al ser elegida por la revista Time en inglés como una de las 25 líderes evangélicas principales en Norteamérica.

Joyce Meyer es un testimonio increíble del dinámico poder salvador de Cristo Jesús. Ella cree y enseña que no importa el trasfondo o los errores de las personas, Dios tiene un lugar para ellos y puede ayudarles en su jornada para disfrutar la vida diaria.]]></description>
        <link>https://sermonescristianos.net/joyce-meyer</link>
        <lastBuildDate>Mon, 18 May 2026 20:35:55 -0300</lastBuildDate>
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                <title><![CDATA[Escuchar la voz de Dios - @joyce-meyer]]></title>
                <link>https://sermonescristianos.net/joyce-meyer/blog/462/escuchar-la-voz-de-dios</link>
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                <description><![CDATA[

Por Joyce Meyer  
"Uno se creería que escuchar a Dios es fácil. Pero tenemos un enemigo que no quiere que lo hagamos."Más personas podrían caminar en la perfecta voluntad de Dios si aprendieran a escuchar su voz.<br /><br />  No es poco común o raro que la gente responda con incredulidad cuando escuchan a otro decir que Dios le habló. En estos tiempos modernos, aun los cristianos parecen creer que el Dios de Abraham y Moisés de repente se quedó mudo. ¡Qué noción tan ridícula! Si en lo natural como padres no podemos esperar que nuestros hijos sepan lo que queremos que hagan a menos que se lo comuniquemos, entonces ¿cómo es posible que nuestro Padre celestial no haga lo mismo con nosotros?
La Biblia nos enseña que Dios tiene un buen plan para todos aquellos que ponen su fe en Jesucristo. Su plan es perfecto, y llevará a todo el que lo siga a una vida en abundancia.Pero estoy convencida que muchos cristianos nunca han disfrutado el cumplimiento del plan perfecto para su vida porque no escuchan y obedecen la dirección de Dios. Lo que hacen es escoger, ya sea a sabiendas o por ignorancia, seguir su propio rumbo. Más personas podrían caminar en la perfecta voluntad de Dios si aprendieran a escuchar su voz.
Escuchar a Dios es vital para disfrutar de su plan eterno, pero escucharlo es nuestra decisión--nadie la puede tomar por nosotros. Dios no impone su voluntad en nosotros. Sin embargo, Él hará todo lo que pueda para animarnos a decirle sí a su dirección.
Dios nos habla de muchas maneras, incluyendo a través de su Palabra, naturaleza, gente, circunstancias, paz, sabiduría, intervención sobrenatural, sueños, visiones, y el "testigo interno". Este testigo interno se describe mejor como conocer muy en los adentros la sutil voz del Padre. Dios también habla con voz audible en ocasiones.
Con tantas opciones, uno se creería que escuchar a Dios es fácil. Pero tenemos un enemigo que definitivamente no quiere que escuchemos a Dios. También está el mundo que nos llena los oídos con toda clase de pensamientos que ahogan su voz y la echan al fondo.
Jesús dijo: "Mirad, pues, cómo oís; por-que a todo el que tiene, se le dará; y a todo el que no tiene, se le dará; aun lo que piensa tener se le quitará" (Lucas 8:18).
Cuando Jesús caminó por la tierra, siempre supo hacer lo correcto porque hizo lo que vio en el Padre. Como nuestro Señor, podemos confiar en Él en que nos guiará por el camino correcto. El Salmo 48:14 dice que ¡nos guiará más allá de la muerte!
Normalmente, cuando mi esposo Dave y yo viajamos, contratamos un guía para que nos enseñe los mejores parajes. En una ocasión decidimos irnos a explorar por cuenta propia de manera que tuviéramos la libertad de hacer lo que quisiéramos y así controlar nuestro propio itinerario.
Rápidamente nos dimos cuenta que estos viajes por nuestra cuenta eran casi una pérdida de tiempo. Pasamos mucho tiempo perdidos y tratando de encontrar la ruta correcta. Hemos aprendido que es mejor seguir a un guía experimentado.
Pienso que este ejemplo nos demuestra cómo vivimos. Queremos ir por nuestra propia cuenta--para hacer lo que queramos, cuando queramos--pero terminamos perdidos y perdiendo tiempo. Necesitamos al Espíritu Santo guiándonos cada día. Dios está comprometido a guiarnos, de manera que es obviamente importante aprender cómo escuchar lo que está diciendo.<br />Aprender a escuchar a Dios y ser guiado por el Espíritu Santo es muy emocionante. Su plan es siempre el mejor, pero corremos el peligro de perdernos si no aprendemos a escuchar y obedecer la voz de Dios.<br /><br /> <br />El Señor quiere guiarle paso a paso a las maravillas que tiene reservadas para usted. Él se preocupa por los más pequeños detalles de su vida. Se preocupa por los deseos de su corazón y quiere revelarle la verdad que lo hará libre de cualquier miedo o preocupación.
A través de Cristo y el poder del Espíritu Santo, Dios quiere hablarle de frente, de uno a uno, cada día. ¿Abrirá usted los oídos?
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                <pubDate>Mon, 04 Jun 2012 10:51:36 -0300</pubDate>
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                    <item>
                <title><![CDATA[Aprenda a respetarse a si mismo - @joyce-meyer]]></title>
                <link>https://sermonescristianos.net/joyce-meyer/blog/446/aprenda-a-respetarse-a-si-mismo</link>
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                <description><![CDATA[

Por Joyce Meyer<br /><br />Creo que mucha gente experimenta una crisis de autorespeto hoy día. Esto debe cambiar.<br /><br />    Si usted siente odio hacia usted mismo, duda de sí mismo, abusa de su cuerpo con una mala alimentación o malos hábitos, o regularmente tiende a ser el último en la lista de personas a quienes les realiza alguna tarea, entonces usted no comprende el valor que posee.
Creo que mucha gente experimenta una crisis de auto respeto hoy en día. Eso es algo que debe cambiar, de manera que se pueda lograr vivir una vida cristiana eficaz. En otras palabras, me refiero a que debemos hallar un equilibrio que permita que nos involucremos en buenas obras mientras sigamos con la tendencia de saciar nuestras necesidades básicas. Como único podemos verdaderamente hacer la obra de Dios de la manera que Él quiere, es cuando se mantenemos todo nuestro ser en óptimas condiciones. A través de mucho estudio, oración y experiencias, he llegado a descubrir ciertas claves para disfrutar de una vida saludable ahora.<br />Una de las cosas más importantes que he aprendido es el hecho de dejar que Dios tome la carga pesada.
Jesús dijo: "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cansados, y yo os haré descansar" (Mateo 11:28). No fuimos creados para funcionar sin Dios. Con Él, podemos romper las ataduras de la gula, la adicción a las drogas, el cuidado personal pobre y otros problemas contra los que hemos luchado.
Algunos no hemos aprendido aún a amar nuestro cuerpo lo suficiente como para cuidarlo adecuadamente. De hecho, enfrentar la verdad es uno de los actos más valientes que podemos hacer. Simplemente, no podemos lucir estupendos si no nos sentimos fabulosos. La manera como nos sintamos se muestra en algún lugar, ya sea en el cuerpo, la mirada triste y hasta en el tono de la piel. Es nuestra naturaleza cuidar de nosotros mismos. Entonces, ¿por qué no lo hacemos? Llegué a varias conclusiones:
·  Los medios de comunicación tergiversan la imagen del cuerpo: Somos bombardeados constantemente con ideales de belleza inalcanzables, mientras que la obesidad predomina tanto que casi se ve como algo normal. Necesitamos redescubrir la manera de cómo debe lucir una persona saludable.
·  Ignoramos cómo cuidar nuestro cuerpo: Los malos hábitos alimenticios, la falta de información y la comida chatarra han confundido a la gente sobre lo que es una dieta integral y cómo ingerir los alimentos correctos en raciones adecuadas.
·  Vemos el ejercicio como algo obsoleto: Contamos con tantos inventos muy convenientes para usar en nuestro diario vivir, que solemos anular por completo el ejercicio. ¡Ni siquiera queremos caminar! La verdad es que resulta bueno que ejercitemos el cuerpo.
·  Estamos estresados: La presión de hacer malabarismos con la carrera profesional junto con la tarea de ser padres han creado una carga pesada en nuestra vida. La vida es un regalo para disfrutarse. Debe ser agrada ble, no caótica ni descontrolada. Depende de nosotros el que establezcamos las prioridades y vivamos con éstas.
·  Tenemos una perspectiva poco saludable sobre el altruismo: Se siente muy bien realizar cosas para los demás, pues nos hace sentir importantes. Sin embargo, suelo ver la gente ignorar sus propias necesidades básicas. Todo en la vida debe tener un equilibrio.
·  Hemos perdido nuestro apoyo: Mantener una buena red de apoyo es una manera genial de prevenir la formación de malas costumbres. Necesitamos pasar más tiempo con Dios y los demás.<br />·  Hemos olvidado lo que valemos:<br /><br /> <br /> Como mencioné anteriormente, si usted no entiende cuál es la importancia que tiene dentro del gran plan de Dios, el hecho de cuidarse le parecerá inútil. Dios tiene un gran futuro para usted, ¡y usted necesita estar listo para ello!<br />A medida que usted vaya estableciendo unas metas alcanzables, le insto a que se ría de los contratiempos, haga que éstos obren a su favor y se recompense. Concéntrese en ser responsable de sí mismo. Vele por su bienestar, y, sobre todo, ¡respétese!
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                <pubDate>Fri, 20 Apr 2012 09:41:46 -0300</pubDate>
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                    <item>
                <title><![CDATA[Cambie su forma de pensar - @joyce-meyer]]></title>
                <link>https://sermonescristianos.net/joyce-meyer/blog/436/cambie-su-forma-de-pensar</link>
                <guid>https://sermonescristianos.net/joyce-meyer/blog/436</guid>
                <description><![CDATA[

Por Joyce Meyer
 <br />Necesitamos ser maduros, disciplinados...y determinados a caminar en el Espíritu.<br /><br /> <br />La vida no es divertida cuando es controlada por los sentimientos, porque estos cambian constantemente. No se puede confiar en los sentimientos, no sólo porque cambian tan seguido, sino también porque mienten. Nuestros sentimientos influyen en nosotros, porque somos criaturas "carnales". Muy a menudo, permitimos que nuestra alma—nuestra mente, deseos y emociones—nos guíe en vez del Espíritu Santo. Aunque no podemos mantener los pensamientos negativos completamente alejados de nuestra mente, no tenemos por qué enfocarnos en ellos.
 <br />Contamos con el libre albedrío, y podemos escoger no ceder a nuestros pensamientos. Como seguidores de Cristo, debemos vivir guiados por la verdad y la sabiduría, no por nuestras emociones.
Hubo un tiempo cuando yo no resistía los malos pensamientos y, como resultado, tenía una vida inestable y miserable. Ahora, cuando esos sentimientos aparecen para causarme miedo y miseria, me detengo y digo: "¡Joyce Meyer, deja eso! ¡Tú sabes que eso no es cierto!". Así es que aunque, en ocasiones, puede que me sienta bombardeada por pensamientos no muy amorosos, no permito que esos sentimientos dicten ni estropeen mi vida. Eso es parte de ser espiritualmente maduro.
Permítame presentarle unos ejemplos. Quizás se haya encontrado en medio de una multitud y se ha sentido como que todos están hablando de usted. Eso no quiere decir que lo hacían. Quizás se sienta que nadie lo entiende, pero eso no quiere decir que no lo entiendan. Quizás se sienta malentendido, no apreciado o hasta que no lo han tratado bien, pero eso no quiere decir que así sea.
Estos son sólo sentimientos. Necesitamos ser maduros, disciplinados, controlados por el Espíritu Santo y determinados a caminar en el Espíritu.<br />Para esto, se requiere un constante acto de la voluntad, seleccionar hacer las cosas a la manera de Dios en vez de a la manera suya.
La Biblia nos dice que los discípulos "bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo" (1 Co 10:4). Una manera de explicar la naturaleza de Jesús sería decir que Él tiene madurez emocional. El escritor de la carta a los Hebreos nos dice: "Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos" (Heb 13:8). ¿Cree que Jesús se dejó llevar por los sentimientos como hacemos muchas veces? Claro que no. Sabemos que se dejó guiar por el Espíritu, no por los sentimientos, aunque sabemos que Él estaba susceptible a los mismos sentimientos que usted y yo experimentamos a diario.
Yo solía molestarme con Dave porque nunca se ponía nervioso ni se disgustaba por nada. Es parte de su personalidad no demostrar muchas emociones. Por otro lado, yo constantemente iba de un extremo a otro. Estaba bien un día, riéndome y sintiéndome bien; y al otro, llorando, quejándome y sintiendo lástima por mí misma. Me levantaba el ánimo al otro día para luego caerme de nuevo en la misma miseria el día siguiente.
 
 Esa montaña rusa emocional finalmente se equilibró, cuando tomé la determinación que, con la ayuda del Espíritu Santo, no iba a vivir más de esa manera. Necesitaba estabilidad emocional. Dave me proveía un excelente ejemplo de lo que es eso. La Biblia nos dice que el Señor nuestro Dios, que reside dentro de cada uno de nosotros, es poderoso (lea Sof 3:17). Es poderoso para ayudarnos a superar nuestras emociones y ser dirigidos por su inmutable Palabra y Espíritu. 
 
Nuestro Dios es capaz. ¿Por qué no confiar en Él para ayudarnos a desarrollar la misma clase de madurez emocional y la estabilidad que caracterizó la de su propio Hijo, Jesucristo? Usted puede aprender a tomar control de sus emociones y evitar los cambios de estado de ánimo que evitan que pueda disfrutar de la calma continua que Dios ha planificado para usted. ¿Por qué no empezar hoy?
Joyce Meyer es una maestra de la Palabra y la autora de varios éxitos de ventas como: Controlando sus emociones, Serie ¡Ayúdenme!, El desarrollo de un líder, La batalla es del Señor, Conozca a Dios íntimamente, Cómo oír a Dios y Adicción a la aprobación. Su programa "Disfrutando la vida diaria" se difunde mundialmente.
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                <pubDate>Mon, 02 Apr 2012 10:48:39 -0300</pubDate>
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                <title><![CDATA[La sangre de Cristo - @joyce-meyer]]></title>
                <link>https://sermonescristianos.net/joyce-meyer/blog/426/la-sangre-de-cristo</link>
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                <description><![CDATA[

Hemos sido comprados a un precio: la sangre preciosa de Jesús. El ya ha "cerrado el trato".<br /><br /> <br />Hace poco, escuché acerca de un hombre que me vio hablar por televisión sobre la sangre de Jesús, y le preguntó a su esposa qué era lo que yo quería decir cuando me refería a "la sangre". El concepto de la sangre de Cristo confunde a algunos, pero sin un entendimiento adecuado de ello, el creyente no puede apropiarse de su poder. Al igual que ese hombre, muchas personas necesitan enseñanzas y revelaciones sobre la sangre de Jesús y lo que esa sangre ha hecho para ellos.
Un estudio minucioso de la Palabra de Dios muestra que se hace mención de esa sangre a través de las Escrituras. ¿Por qué es este un tema tan importante? Porque la Biblia nos dice que la vida está en la sangre. "Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona" (Levítico 17:11).
Tal como la luz es la única cosa que puede conquistar o superar la oscuridad, la vida resulta ser también lo único que puede conquistar o superar la muerte. Cuando Dios creó a Adán, lo formó del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente (ver Génesis 2:7).
Adán ya tenía sangre, pero no había ninguna vida en él hasta que Dios le sopló de su propia vida. La vida es una sustancia espiritual, pero debe tener un transportista físico. La sangre transporta la vida de Dios, ya que Él es la vida.<br />La sangre de Jesús es especial, porque Él no había nacido de una manera normal. Nació de una virgen, y tenía a Dios como Padre. El nacimiento virgen de Jesús es de vital importancia por motivo de su sangre.Adán, el primer hombre, fue creado sin pecado. La vida de Dios estaba en él, pero después que dejó entrar el pecado en su vida, su pecado fue pasando a través de su sangre. David reconoció esta verdad en el Salmo 51:5: "He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre".
Jesús vino a redimir al hombre, a comprar su libertad y restaurarlo de su estado original. ¿Cómo le sería posible hacer eso con sangre pecaminosa? En Primera de Corintios 15:45, se refiere a Jesús como el último Adán, cuando dice: "Así también está escrito: 'Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente, el postrer Adán, espíritu vivificante'". Hay vida en la sangre de Jesús, y cuando se aplica adecuadamente, la vida en su sangre conquistará y superará la muerte que obra en nosotros a través del pecado.
Después que Dios creó a Adán a su imagen, lo colocó en el jardín y le dio autoridad sobre las cosas que Él creó. No obstante, Adán sucumbió a la tentación, y posteriormente la autoridad que recibió de Dios dio un vuelco a Satanás y preparó el escenario para la redención que la sangre de Cristo proporcionaría.
Por años, creí que Jesús murió por mis pecados y que, cuando yo muriese, iría al cielo por haber creído en Él. Pero hay más para nuestra redención que eso. Hay una vida de victoria que Dios quiere para nosotros ahora. Dios desea restaurarnos y llevarnos al lugar de autoridad que nos pertenece. Él ya ha hecho todos los arreglos. Podríamos decir que Él ya ha "cerrado el trato". El precio de adquisición ha sido pagado en su totalidad. Hemos sido comprados a un precio: la sangre preciosa de Jesús.
Como una extensión natural a este propósito primordial e incalculable, la sangre de Jesús nos provee la más grande arma del arsenal del cristiano. Satanás tiembla ante la sangre de Cristo, porque fue por causa de esa sangre precisamente que él fue derrotado. Cada invocación por la sangre que haga un creyente, le hace recordar al diablo su derrota total, al igual que su futura cita en el lago de fuego (ver Apocalipsis 20:10). La sangre derramada de Cristo absorbe el pecado, protege al creyente, restaura la autoridad y deja totalmente desarmado y derrotado al diablo. ¡Oh, la sangre de Jesús nunca pierde su poder! Es por eso que hay que entender el poder de esa sangre.
Joyce Meyer es una maestra de la Palabra y la autora de varios éxitos de ventas como: Controlando sus emociones, Serie ¡Ayúdenme!, El desarrollo de un líder, La batalla es del Señor, Conozca a Dios íntimamente, Cómo oír a Dios y Adicción a la aprobación. Su programa "Vida en la Palabra" se difunde mundialmente.
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                <pubDate>Fri, 02 Mar 2012 11:05:12 -0300</pubDate>
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                    <item>
                <title><![CDATA[Confianza que vence el temor - @joyce-meyer]]></title>
                <link>https://sermonescristianos.net/joyce-meyer/blog/420/confianza-que-vence-el-temor</link>
                <guid>https://sermonescristianos.net/joyce-meyer/blog/420</guid>
                <description><![CDATA[

Sea cual sea el temor que usted esté enfrentando ya  sea real o imaginario, Dios quiere reemplazarlo con Su fe y su paz.<br /><br /> <br />Todos  nosotros batallamos contra el temor en diferentes ocasiones –este es un sentimiento que puede paralizarnos en nuestra travesía por la vida.<br />Duda, inseguridad y temor en cualquier forma que se presenten, nos impedirán de caminar en el plan que Dios ha preparado para nosotros.
 <br />El enemigo manda temor para atormentarnos. Su deseo es evitar que nosotros hagamos todo lo que Dios quiere que realicemos y evitar que obtengamos todo lo que Él quiere que tengamos. Nosotros podemos cambiar nuestro temor por fe, mientras decidimos creer  en la Palabra de Dios. En Isaías 41:10, Dios anima a Su pueblo al decir No temas [no hay nada en que temer],porque Yo estoy contigo; no mires alrededor tuyo en terror y no desmayes, porque yo soy Dios.
 
Yo te daré fuerzas y te fortaleceré en tus dificultades, sí Yo te ayudaré... Cuando nos demos cuenta que Dios está con nosotros y que somos capaces de hacer todo lo que Él nos pide, nosotros tendremos victoria sobre el temor.<br />Yo no siempre fui tan osada como lo soy ahora. De la misma manera que usted, yo tuve que creer a Dios y vencer al temor muchas veces en mi vida. Yo comencé a caminar en fe y confianza de lo que Él tenía para mí cuando aprendí el poder de tres simples palabras: ¡Hazlo con temor!
 <br />Sentir temor cuando tenemos que confrontar algunas circunstancias en nuestra vida es perfectamente normal—no es malo sentir miedo. Lo que hace la diferencia es lo que hacemos a pesar de nuestro miedo. La Palabra de Dios dice que Él no nos dejará ni nos desamparará (mire Hebreos 13:5). Cuando sabemos que Dios está con nosotros, no nos vamos a postrar ante el terror—sin importar las circunstancias.
 <br />Tal vez usted esté luchando con temor acerca de regresar a la escuela, o comenzar un nuevo trabajo, o comenzar una nueva relación de amistad con alguien. Tratar con cambios en nuestra vida usualmente puede hacernos sentir asustados e inseguros. Algunas personas batallan con lo que podría ocurrir. ¡Qué si me enfermo o que si alguien a quien amo muere? ¿Qué si pierdo mi trabajo o si la persona con la que estoy saliendo encuentra a otra persona? La lista es infinita. Sea cual sea el temor que usted esté enfrentando ya  sea real o imaginario, Dios quiere reemplazarlo con Su fe y su paz.
Yo confío en que Dios le asegurará que Él está con usted y le animará a enfrentar y dominar su temor. Recuerde, usted no está solo, y con Dios a su lado ¡usted no puede fallar!
Todos nosotros pasamos por tiempos difíciles en nuestras vidas, y así como una barca en la tormenta, necesitamos ayuda para mantenernos estables. Una barca necesita un ancla para mantenerse estable, y Hebreos 6:19, nos dice de que el ancla de nuestra alma es la esperanza.  Cuando usted y yo basamos nuestra esperanza firmemente en Dios y en su Palabra, es posible que podamos sentir el viento de las olas, pero al final, nosotros no seremos movidos. 
 
Durante la tormenta, la esperanza nos da la habilidad para poder ver las cosas como realmente son y todavía estar confiados en que algo mejor está llegando.  Eso hace que la esperanza sea algo muy poderoso y de gran importancia, lo suficiente como para que usted y yo la obtengamos—especialmente en tiempos de dificultad. 
 
De hecho, yo creo que la esperanza debe ser el fundamento sobre el cual nuestra fe debe estar puesta. En Juan 16:33, Jesús dijo que en esta tendríamos tribulaciones.  Nadie—ni siquiera Dios—puede prometer que nosotros nunca tendremos que tratar con desengaños o problemas. Pero lo importante es que nunca dejemos de tener esperanza. Mantener una actitud positiva y sostenernos en nuestra esperanza nos pone en una posición para ver el poder obrador de milagros de Dios.
Romanos 8:28 dice “… todas las cosas trabajan juntas y son [encajadas a un plan] para bien para todos los que aman a Dios y son llamados de acuerdo a [Su] diseño y propósito.”
Yo puedo recordar un tiempo en mi vida hace ya muchos años cuando tenía una actitud negativa y sin esperanza. Toda mi filosofía estaba basada en que si yo no esperaba nada bueno, entonces yo no me sentiría decepcionada cuando nada acontecía. Yo había sido lastimada y abusada muchas veces mientras crecía, y pensaba que me podía proteger a mí misma de recibir más dolor al pensar de esa manera.
Gracias a Dios, aprendí a poner mi esperanza en Dios y ¡empecé a creer por las cosas buenas que Él ha planeado para mi vida!   Al enemigo le gustaría hacer lo mismo con usted—lograr que usted se quede enfocado en todo el dolor y decepción que usted ha experimentado. ¿Por qué? Esto es para que usted rinda su esperanza y que espere que cosas malas le sucedan el resto de su vida. Pero, usted puede aprender a decir no a este plan de desesperanza en su vida y decida decir sí al plan de esperanza de Dios.
Jeremías 29:11, dice que ¡Sus planes para usted son para un buen futuro y para darle esperanza! Este mes, mientras celebramos el Día de los Padres (en Estados Unidos), yo le invito a que permanezca firme con su Padre celestial y diga, “Yo recibo las bendiciones de Dios para mi, y caminaré en el camino de Su plan para mi vida, porque mi esperanza está en Él.” Gane la batalla al enemigo al poner firmemente su esperanza en Dios y pelee por medio de las promesas de Su Palabra. ¡¡Dios es bueno, Él tiene un buen plan para usted, y que usted lo va a alcanzar!!
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                <pubDate>Wed, 15 Feb 2012 10:19:28 -0200</pubDate>
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                    <item>
                <title><![CDATA[No luches contigo - @joyce-meyer]]></title>
                <link>https://sermonescristianos.net/joyce-meyer/blog/404/no-luches-contigo</link>
                <guid>https://sermonescristianos.net/joyce-meyer/blog/404</guid>
                <description><![CDATA[

<br />Nosotros podemos ser cambiados mientras adoramos y contemplamos a Dios; no en cómo nos vemos a nosotros mismos, lo que destacaría nuestras muchas flaquezas, sino en cómo lo vemos a Él.<br /><br />   Cuando comenzamos a hacer guerra espiritual, debemos recordar que los adversarios con quienes luchamos son Satanás y sus demonios, no sangre y carne: es decir, no son otras personas. Probablemente nuestra mayor guerra es la que hacemos contra nosotros mismos, el conflicto que nace de comparar el lugar donde estamos espiritualmente con aquel donde consideramos que deberíamos estar.
 <br />Podemos lidiar, pensando que debimos haber alcanzado más de lo que hemos logrado en la vida; sentir que hemos fracasado en lo financiero y otras cosas más. Pero la realidad es ésta: No cambiaremos nada frustrándonos o peleando. Sólo Dios puede pelear nuestras batallas y triunfar. Estas luchas son diferentes, pero no dejan de ser batallas y deben ser manejadas de la misma forma que se maneja el resto de ellas.
Se hace muy difícil llegar al punto donde podamos ser honestos con nosotros mismos acerca de nuestras faltas y pecados, nuestras incapacidades y fragilidades. Y a la vez saber que estamos bien con Dios, porque Jesús nos hizo perfectos cuando se entregó, murió y se levantó de los muertos por nosotros. Quiénes somos en Cristo es diferente de lo que hacemos, y una cosa no se debe confundir con la otra.
La salvación es la más grande de nuestras bendiciones. Aunque creo que muchos cristianos irán al ciélo sólo porque han nacido de nuevo, pero que nunca disfrutarán del viaje, pues no aprendieron a disfrutar ni de sus propias vidas ni de Dios.
La razón por la que nunca disfrutan de Dios, es porque sienten que Dios no está complacido con ellos, y que hasta está enojado por sus flaquezas. Luchan continuamente consigo mismos.<br />Nosotros podemos ser cambiados mientras adoramos y contemplamos a Dios; no en cómo nos vemos a nosotros mismos, lo que destacaría nuestras muchas flaquezas, sino en cómo lo vemos a Él.
Yo anhelo cambiar y estoy segura de que usted también lo desea. Quiero ver cambios en mi conducta. Quiero tener un continuo progreso. Por ejemplo, tener más estabilidad emocional, una mayor medida de amor cristiano, y todo lo demás que constituye el fruto del Espíritu. Quiero ser amable y benigna con las personas, aunque no me sienta bien o no tenga un día particularmente bueno.
 
Aun cuando las cosas se tornen contra mí y nada me salga bien en la vida, quiero seguir siendo una persona estable y reflejar el carácter de Cristo Jesús. (No podemos hacerlo en nuestras fuerzas, pero se nos ha dado al Espíritu Santo para auxiliamos en nuestro empeño de ser como Jesús. Recuerde que nosotros nada podemos hacer.
Mediante el poder del Espíritu Santo que está en nosotros, podemos ser capaces de reflejar dulzura, bondad y amabilidad, aunque las cosas no sean como esperamos. Somos capaces de mantener la calma cuando todo a nuestro alrededor parece darse vuelta, cuando todo parece conspirar contra nosotros para hacemos impacientar, enojar y perder la serenidad.
No malgaste su vida tratando de cobrarle a alguien lo que esa persona no podrá pagarle. Dios nos dice que Él será nuestro Defensor, Galardón y nuestra Recompensa. Inclusive, promete resarcimos de nuestros problemas pasados con doble bendición, pero debemos poner nuestra confianza en Él y no tratar de solucionar las cosas por nosotros mismos.
La cantidad de tiempo que requieren los cambios dependerá de: 1) cuánto tiempo nos tome reconocer ante Dios que tenemos el problema que Él dice que tenemos; 2) cuánto tiempo nos lleve dejar de dar excusas o de echarles la culpa a otros; 3) cuánto tiempo le demos vueltas a la situación, tratando de cambiarla nosotros mismos; 4) cuánto tiempo pasemos estudiando Su Palabra y adorando.
Él hará un buen trabajo si nos ponemos en Sus manos.
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                <pubDate>Wed, 04 Jan 2012 12:48:11 -0200</pubDate>
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                    <item>
                <title><![CDATA[Haga su parte - @joyce-meyer]]></title>
                <link>https://sermonescristianos.net/joyce-meyer/blog/396/haga-su-parte</link>
                <guid>https://sermonescristianos.net/joyce-meyer/blog/396</guid>
                <description><![CDATA[

Por la fe, Dios está obrando, y usted verá resultados maravillosos, pero debe dar vuelta al proyecto de su perfección completamente hacia Él.<br /><br />   Antes de que podamos disfrutar cualquier verdadera victoria sobre el pecado y experimentar un cambio en nuestro comportamiento, debemos aprender que sólo Dios puede cambiarnos (vea Gálatas 3:2-5).<br />No podemos perfeccionarnos, y cuando tratamos de hacerlo, lo único que conseguimos es frustrarnos.
Dios nos ha llamado a la perfección y nos ha dado corazones perfectos, pero es una obra que conlleva un proceso y que requiere fe, paciencia y tiempo. Al enfrentar la verdad, admitamos nuestras fallas, depositemos nuestra fe en Dios para que nos cambie y veamos así resultados; pero debemos confiar en su tiempo. Las cosas no siempre ocurren cuando a nosotros nos parece que deberían.
Somos socios de Dios y tenemos que cumplir nuestra parte del trato. Nuestra responsabilidad es creer y obedecer cualquier instrucción específica que Dios nos dé; su parte es hacer trabajar las cosas buenas que Él ha puesto dentro de nosotros, para que salgan y puedan ser vistas y disfrutadas por los demás y nosotros mismos. Cuando caemos en las "obras de la carne" (nuestra energía tratando de hacer el trabajo de Dios), nos frustramos. Dios mismo se frustra, se opone y nos opone resistencia, hasta que nos humillamos y nos apoyamos por completo en Él (vea 1 Pedro 5:5). Me llevó mucho tiempo, pero finalmente aprendí que cada vez que me sentía frustrada era porque había dejado de confiar en Dios y había vuelto a confiar en mí para lograr cualquier cosa que fuese necesaria en ese momento.
Recibimos a Cristo totalmente por fe, y así es como debemos vivir. Nos damos cuenta de que necesitamos cambiar, y a menudo nos decepcionamos con nosotros mismos -y hasta nos sentimos condenados- cuando no lo hacemos. Pero estaremos mucho mejor si depositamos toda esa energía que solíamos utilizar en tratar de cambiarnos en la oración, y confiamos en Dios y en que Él hará lo que haga falta.<br /><br />   Por la fe, Dios está obrando, y usted verá resultados maravillosos, pero debe dar vuelta al proyecto de su perfección completamente hacia Él. ¡Deje que Dios sea Dios en su vida! En vez de decir: "¡Nunca voy a cambiar!", diga: "Dios está obrando en mí, a medida que confío en Él, y creo que me está mejorando cada día más. Dios me está fortaleciendo en mis debilidades, y me está ayudando a dejar mis malos hábitos".
]]></description>
                <pubDate>Wed, 14 Dec 2011 10:11:28 -0200</pubDate>
            </item>
                    <item>
                <title><![CDATA[Arraigados en amor - @joyce-meyer]]></title>
                <link>https://sermonescristianos.net/joyce-meyer/blog/297/arraigados-en-amor</link>
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                <description><![CDATA[

La fruta podrida proviene de raíces podridas, y la fruta buena proviene de raíces buenas.<br /><br />Como seres humanos somos creados por Dios para ser felices y sentirnos bien con nosotros mismos. De hecho, debemos sentirnos bien con nosotros mismos o, eventualmente, desarrollaremos cierta forma de conducta descontrolada que produzca ese sentir que anhelamos.<br /><br />Por ejemplo, una persona que es adicta a las drogas, probablemente comenzó a usarlas porque el dolor era tan intenso que sólo así podía aliviarlo, aunque fuera temporeramente. Lo mismo sucede con la bebida.<br />    <br /> <br />Muchas personas también usan la comida como alivio. Si no podemos sentirnos bien en nuestro interior, entonces nos vemos tentados a hacerlo por medios externos.<br /><br />Es importante que nos demos cuenta que nuestra conducta proviene de algún lugar. Una persona violenta es de esa manera por alguna razón. Su conducta es la fruta mala de un árbol malo con raíces malas. Usted puede estar toda la vida tratando con los síntomas externos, pero la fruta mala se manifestará en donde-quiera, si la raíz no es eliminada. El principio nunca falla--la fruta podrida proviene de raíces podridas, y la fruta buena proviene de raíces buenas.<br /><br />En mi vida había una gran cantidad de frutas malas. Regularmente experimentaba ataques de depresión, pesimismo y autocompasión. Tenía un espíritu controlador y una actitud imperiosa. Era dura, severa, rígida, legalista y dictaminadora. Era una persona rencorosa y temerosa--especialmente de ser rechazada. Era una persona por dentro y otra por fuera.<br /><br />Parecía que era una persona confiada, pero tenía una autoestima muy baja. Así que mi llamada 'confianza' no estaba basada en lo que yo era en Cristo, sino en la aprobación de los demás, en mi apariencia y logros, y otros factores externos.<br /><br />Aún así, hacía creer que todo estaba bien. Trabajaba arduo para tratar de compor-tarme correctamente. Parecía que no importaba qué tipo de mala conducta tratara de cambiar, otros problemas surgían por otros lados. Mi vida era parecida a un terreno lleno de malas hierbas. Me mantenía sacando lo que se veía de mis problemas, pero no estaba llegando a la raíz profunda. La raíz estaba viva y se mantenía produciendo una nueva cosecha de malas hierbas.<br /><br />No me daba cuenta cuán miserable era hasta que empecé a pasar tiempo en la Palabra y comencé a experimentar sanidad emocional. Tuve que dejar de estar pretendiendo y enfrentar la verdad. Mi pasado yo no lo podía cambiar y era injusto hacer sufrir a los que estaban a mi alrededor por algo que ellos no hicieron. Tuve que seguir la amonestación de Pablo a los colosenses: "...arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias" (Col 2:7).<br /><br />Usted necesita examinar cuidadosamente sus propias raíces. Si son desagradables, dañinas o abusivas, no se desanime; usted puede ser desarraigado del mal terreno y transplantado en el buen terreno de Jesucristo, para que así pueda estar arraigado y cimentado en Él y en su amor.<br /><br />¿Alguna vez ha abierto su refrigerador y notado un mal olor? Algo se ha dañado, pero para encontrar lo que es, necesita sacar todo para fuera. El mismo principio apli-ca a su vida personal. Si tiene problemas emocionales, pudiera ser que hay algo dañado dentro de usted. Tendrá que buscar para llegar a la fuente del problema y removerlo para que así todo vuelva a estar fresco.<br /><br />Recuerde, el desarraigar puede ser doloroso. El ser replantado y volver a echar raíces fuertes es un proceso que requiere tiempo y esfuerzo. Mi oración por usted es la que hizo Pablo por los efesios: "Para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender... cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios" (Ef 3:17-20).<br /><br />Joyce Meyer es una maestra de la Palabra y la autora de varios éxitos de ventas como lo son: Controlando sus emociones, la serie ¡Ayúdenme! y La batalla es del Señor.
]]></description>
                <pubDate>Fri, 01 Jul 2011 10:32:08 -0300</pubDate>
            </item>
                    <item>
                <title><![CDATA[Vasos consagrados - @joyce-meyer]]></title>
                <link>https://sermonescristianos.net/joyce-meyer/blog/295/vasos-consagrados</link>
                <guid>https://sermonescristianos.net/joyce-meyer/blog/295</guid>
                <description><![CDATA[
Nos convertimos en vasos útiles cuando nos  consagramos enteramente para Dios. 
La Biblia se  refiere a nosotros  como vasos de barro, frágiles, humanos (vea 2 Co 4:7). Como  se forma la  vasija en la rueda del alfarero, así mismo nosotros somos hechos  del  barro (vea Is 64:8). Dios formó a Adán "del polvo de la tierra"  (Gn  2:7) y el Salmo 103:14 expresa, "Porque él [Dios] conoce nuestra   condición; se acuerda de que somos polvo".    A pesar de que somos débiles  e  imperfectos, cuando llenamos nuestras vasijas (nosotros mismos) con la  Palabra de Dios, nos  convertimos en recipientes de su bendición, listos  para ser llenados para su  uso. Todos somos valiosos para el  Señor--¡Dios aún puede usar vasijas rotas! 
 Cuando Él llamó a Jeremías,  le dijo, "Antes  que te formase en el vientre te conocí, y antes que  nacieses te  santifiqué, te di por profeta a las naciones". Como Jeremías,  podemos  ofrecer la verdad de Dios a la gente dondequiera que vayamos. 
 Pero primero debemos estar  enteramente  consagrados a Dios. En 2 Timoteo 2:21 se declara, "Así que, si  alguno  se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil   al Señor, y dispuesto para toda buena obra". 
 Una clave importante para  que sea-mos vasos  útiles es controlar nuestras lenguas. El Salmo 50:23 nos  dice, "El que  sacrifica alabanza me honrará; y al que ordenare su camino,  le  mostraré la salvación de Dios". 
 ¿Sabe qué sucedería si cada  día le damos nuestras bocas a Dios para que  sólo salgan de nuestros labios  palabras que le glorifiquen? El Salmo  34:13 nos advierte, "Guarda tu  lengua del mal, y tus labios de hablar  engaño". Dedique su boca a Dios y  úsela solamente para aquello que le  place a Él--para alabanza y adoración,  edificación y exhortación, y dar  gracias. Ponga sus labios en el altar cada  mañana. Déle su boca a Dios  orando su Palabra: "Señor, abre mis labios, y  publicará mi boca tu  alabanza" (Sal 51:15). <br /> Mucha gente quiere recibir  de Dios, pero no están dispuestos a darse  ellos mismos por completo a Él. La  parábola de los talentos nos  instruye a usar lo que Dios nos da para expandir  el Reino del Maestro  (vea Mt 25:14-30). 
 Haga un compromiso nuevo de  ser un dador e invertir su tiempo y dinero,  y darse usted mismo en la obra del  Señor. No permita que el diablo le  susurre y le inhiba dar porque usted tenga  deudas y obligaciones que  cumplir, cosas por las cuales usted se preocupa.  Jesús nos exhorta a no  estar preocupados o ansiosos por nada, porque Dios  conoce nuestras  necesidades y promete cuidar de nosotros (vea Mt 6:25-34). 
 Proverbios 3:9-10 declara,  "Honra a Jehová con tus bienes, y con las  primicias de todos tus frutos; y  serán llenos tus graneros con  abundancia, y tus lagares rebosarán de  mosto". Pablo declaró que los  creyentes en Macedonia no sólo dieron su dinero,  sino también se dieron  ellos mismos al servicio del Señor (vea 2 Co 8:1-5).  Pablo también dio  su vida en el servicio al pueblo de Dios. 
 Alguien necesita su vida  hoy. Ofrézcase usted mismo(a) a Dios, y deje  que Él le muestre quién necesita  ser servido o ministrado por Él.  Bríndele todo su ser, todo lo que espera ser,  todos sus sueños,  visiones, esperanzas y deseos. Hágalo a Él dueño de todo y Él  le  demostrará su poder a través de su vida. 
 Cuando ministro, yo comparto  con la gente cosas sobre mi familia. Les  hablo de nuestros fracasos y también  de nuestras victorias. Comparto  nuestros testimonios para ayudar a que otros  puedan tener vidas  victoriosas también. 
 Si nunca ha dedicado su vida  al servicio del Señor, usted se está  perdiendo una gran aventura. Diariamente  usted necesita entregarse por  completo a Dios. Diga: "Señor, yo soy  tuyo(a). Quiero ser un vaso  perfecto para tu uso. Dedico mi vida a tu servicio.  Te entrego mis  manos, mi boca, mi mente, mi cuerpo, mi dinero y mi tiempo. Haz  conmigo  lo que quieras hacer hoy".<br /> Joyce Meyer  es una maestra de la Palabra  y  la autora de varios éxitos de ventas como lo son: Controlando sus  emociones,  El desarrollo de un líder, la serie ¡Ayúdenme!, La batalla  es del Señor y  Conozca a Dios íntimamente.
]]></description>
                <pubDate>Mon, 27 Jun 2011 10:38:56 -0300</pubDate>
            </item>
                    <item>
                <title><![CDATA[Es adicto a la aprobacion? - @joyce-meyer]]></title>
                <link>https://sermonescristianos.net/joyce-meyer/blog/292/es-adicto-a-la-aprobacion</link>
                <guid>https://sermonescristianos.net/joyce-meyer/blog/292</guid>
                <description><![CDATA[

La única forma de salir del cautiverio es comenzar a buscar de la aprobación de Dios en vez de la del hombre.<br /><br />Por Joyce Meyer<br /><br /><br />Una epidemia de inseguridad le roba la felicidad a mucha gente en la sociedad actual y causa grandes problemas en las relaciones. Sé bien cual es el efecto de la inseguridad en la vida de la gente, porque lo he experimentado. Sé lo que le ocasiona a la persona. Quienes han sido heridos profundamente ­como resultado de haber sufrido abusos o rechazo de forma severa, como me sucedió­ buscan tener la aprobación de los demás para tratar de compensar el sentido de rechazo y baja autoestima.<br /><br />Esas personas sufren por esos sentimientos, y tienden a buscar la aprobación de las demás para evitar el dolor. Se sienten abatidas si alguien parece no aprobarlas de alguna manera o por alguna razón, y se ponen ansiosas por la desaprobación hasta tanto sientan que son aceptadas de nuevo.<br /><br />Derivan su sentido de valor basándose en la aceptación de los demás en vez de la esencia de quienes son. Es por eso que algunas personas se convierten en adictas a la aprobación, por necesitar siempre de la aceptación de los demás para sentirse feliz y seguros.<br /><br />Estas son personas controladas por su adicción. La aprobación se torna en algo que piensan no podrían vivir sin ella. Si la tienen, son felices y se sienten bien de sí mismas; pero si no la tienen, se deprimen y ponen graves.<br /><br />Quienes son adictos a buscar la aprobación de los demás tienen preocupaciones anómalas y, continuamente, se preocupan por lo que los demás piensen de ellos.<br /><br />Como cualquier otro adicto, las personas inseguras necesitan de alguien que les reafirme o asegure que todo marcha bien y son aceptados. La aprobación externa que buscan les dicta el comportamiento. Buscan conseguir una aprobación o un elogio y se sienten bien por un momento, pero hallan después que necesitan unos cuantos más.<br /><br />No hay una cantidad de aprobaciones específica que los mantenga con seguridad total. No obstante, nadie tiene que sufrir de inseguridad. Existe una cura para la adicción a la aprobación, y surge de la revelación que recibimos de la verdad del amor incondicional de Dios. La Biblia nos dice: "Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres" (Juan 8:32). Sólo una cosa nos hará libres, y esa es la verdad. Sin embargo, es lo que más trabajo nos da para lidiar. No nos importa enfrentar la verdad de las demás personas, pero cuando se trata de enfrentar la nuestra, eso ya es otro asunto.<br /><br />La libertad verdadera nunca llega hasta tanto nos damos cuenta por completo que no tenemos la necesidad de luchar para conseguir del hombre lo que Dios nos da gratuitamente: amor, aceptación, aprobación, seguridad, valor y apreciación.<br /><br />Fue muy difícil para mí tener que enfrentar mi inseguridad y decir: "Soy insegura, no me gusta mi persona, y necesito la ayuda de Dios para sanar en esta área de mi vida". Pero tuve que pasar por el dolor de enfrentar la verdad y el cambio, y eso me trajo libertad. Si me hubiese negado a enfrentar la verdad, aún estuviese en cautiverio, tratando de agradarle a los demás.<br /><br />La única forma de salir del cautiverio es comenzar a buscar de la aprobación de Dios en vez de la del hombre. Dios quiere que nuestra seguridad provenga de Él, no de las cosas o los demás.<br /><br />Él es nuestro refugio, nuestra torre fuerte, nuestra fortaleza, quien nos sostiene en momentos de tribulación y es nuestro escondite (ver Sal. 9:9; 31:4; 32:7; 37:39; 46:11). Nuestro valor, apreciación, aceptación y aprobación provienen de Dios. Siempre y cuando tengamos esas cosas, tenemos las cosas más valiosas del mundo.<br /><br />Le insto a que evite distraerse y dirija su mirada hacia Jesús, "el autor y consumador de la fe [suya]" (Heb. 12:2). Se elevará hacia nuevos niveles de libertad, y se tornará en la persona segura y madura para lo cual fue creada: para caminar con la seguridad de saber quién es en Cristo. 
]]></description>
                <pubDate>Fri, 10 Jun 2011 09:38:39 -0300</pubDate>
            </item>
                    <item>
                <title><![CDATA[Nuevos comienzos - @joyce-meyer]]></title>
                <link>https://sermonescristianos.net/joyce-meyer/blog/272/nuevos-comienzos</link>
                <guid>https://sermonescristianos.net/joyce-meyer/blog/272</guid>
                <description><![CDATA[Por Joyce Meyer<br /><br />
<br /><br />
Los nuevos comienzos son una maravillosa bendición de Dios. Están llenos de promesas, libres de problemas, y tienen un gran potencial.<br /><br />
<br /><br />
Cada día es una oportunidad para cerrar la puerta al pasado y experimentar un nuevo comienzo. Aún el hecho de que Dios dividió los días en segmentos de 24 horas es una evidencia de que nosotros necesitamos comenzar vez tras vez de manera regular. Siempre hay un nuevo día, un nuevo mes y un año nuevo. Pero a fin de que nosotros podamos hacer un buen uso de estos nuevos comienzos, nosotros debemos precisamente decidir eso. Qué mejor tiempo para decidir sino es el primer mes del Año Nuevo.<br /><br />
<br /><br />
Quizás has tenido problemas con depresión, ira o amargura. O quizás tú estás como yo estaba –relaciones y circunstancias pasadas te han agotado, y tú continúas cargado con las cenizas. Estas son heridas profundas de lastimaduras que no nunca han sido curadas. Por años yo estaba creyendo por la vida abundante que Dios me prometía, pero no estaba muy dispuesta a entregar las cenizas de mi pasado en intercambio por esta vida abundante. Mis cenizas consistían en cosas del pasado como odio, amargura y falta de perdón hacia personas que me habían herido, así como también actitudes negativas, queja y lástima de mí misma. ¿Qué estás amontonado entre tus cenizas?<br /><br />
<br /><br />
¿Estás batallando con culpa y condenacion? ¿Te sientes mal por algo que tú hiciste hace muchos años, o por algo que pasó ayer? No importa cuánto tiempo haya pasado, el pasado continúa siendo el pasado. Lo que has hecho está hecho, y solamente Dios se puede hacer cargo de eso ahora. Tu parte es admitir tu error, arrepentirte, recibir el perdón de Dios y seguir adelante. En Lamentaciones 2:22,23 el profeta Jeremías nos anima con las noticias de que las misericordias de Dios son nuevas cada mañana. Yo estoy tan contenta por el hecho de que Dios manda diariamente un paquete nuevo de misericordia –nosotros podemos decidir tener un nuevo comienzo ¡cada día!<br /><br />
<br /><br />
Ya sean heridas del pasado, o luchas con sentimientos de culpa o condenación, o simplemente áreas de tu vida que quieres cambiar, yo creo que la revista de este levantará en ti una expectativa por las buenas cosas que Dios tiene para tu vida en el horizonte.<br /><br />
]]></description>
                <pubDate>Mon, 16 May 2011 10:12:49 -0300</pubDate>
            </item>
                    <item>
                <title><![CDATA[Disfrute la vida diaria - @joyce-meyer]]></title>
                <link>https://sermonescristianos.net/joyce-meyer/blog/254/disfrute-la-vida-diaria</link>
                <guid>https://sermonescristianos.net/joyce-meyer/blog/254</guid>
                <description><![CDATA[Todos nos hemos sentido decepcionados en algún momento, de hecho, sería raro que pasemos una semana sin experimentar algún tipo de desánimo. Son muchos los cristianos van por la vida devastados. Eso sucede porque no han aprendido a lidiar con el problema.<br /><br />
<br /><br />
<br /><br />
 La voluntad de Dios no es que uno viva el día de hoy ni cualquier otro día, desalentado, devastado u oprimido. Tan pronto como uno se sienta desalentado debe resistir al diablo y poner su esperanza y confianza en Jesús, uno puede vivir en su paz y su gozo.<br /><br />
<br /><br />
Parte del ministerio de Jesús en la tierra era ir bajo la unción del Espíritu Santo, liberando a los oprimidos por el diablo. Este mismo poder esta disponible para nosotros hoy día. A través de Jesús, podemos batallar contra los intentos del enemigo de abrumarnos. Si no lo reprendemos, él tratará de destruirnos.<br /><br />
<br /><br />
Cuando el enemigo nos ataca, debemos mantenernos espiritualmente sintonizados de tal manera que podamos discernir lo que está tratando de hacer y echarlo atrás. Con el poder que Jesús nos dejó disponible, no le queda otro remedio más que salir corriendo. Deuteronomio 30:19 nos enseña que tenemos una alternativa:”A los cielos y la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia”,<br /><br />
El gozo y la felicidad nacen de adentro.<br /><br />
<br /><br />
Cada día podemos escoger entre estar llenos de miseria o tener el gozo del Señor. Podernos ya sea escoger si vamos a escuchar al diablo y permitirle que nos haga sentir miserables, o si lo vamos a resistir para vivir en la plenitud de vida que Dios ha provisto para nosotros.<br /><br />
<br /><br />
Necesitamos tomar el Reino de Dios —la riqueza, paz y gozo que se mencionan en Romanos 14:17—Tan pronto se sienta desanimado, detenga al diablo. Debemos pelear la. “buena batalla de la fe” (1 Tim 6:12) en nuestra lucha diaria contra el enemigo, así como en nuestra mente v corazón.<br /><br />
<br /><br />
He aprendido seis estrategias que necesitamos usar para derrotar a Satanás:<br /><br />
<br /><br />
1.- “Piense con empuje y dinamismo. No se siente a esperar a que sus problemas desaparezcan. Planifique y haga una estrategia, como si se prepararse para una batalla, sobre cómo derrotar al enemigo.<br /><br />
<br /><br />
2.- Ore fervientemente. Hebreos 4:16 nos instruye a acercarnos al trono de Dios confiada y audazmente. ¡Eso quiere decir agresivamente! No sea tímido con Dios. Confíe y dígale lo que necesita.<br /><br />
<br /><br />
3.- Hable sin temor. I Pedro 4:11 nos dice. “si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da”. Como hijos de Dios, debemos tener una voz espiritual contra las fuerzas del mal.<br /><br />
<br /><br />
4.- Dé en abundancia. La manera en que damos es la manera en que recibimos (lea Lc. 6:38).Ninguna ofrenda es muy pequeña ni muy grande. Dé como Dios da.<br /><br />
<br /><br />
5.- Trabaje atentamente. Todo lo que nuestras manos toquen, debe ser con esfuerzo y empeño (vea Ec 9:10). No afronte las tareas con temor y deseos de escapar, Deje que el Espíritu termine la labor.<br /><br />
<br /><br />
6.- Ame incondicionalmente. Como hijos de Dios, debemos amar a los demás como Dios nos ama, y eso significa de una forma sacrificada.<br /><br />
Usted puede aprender a defenderse contra la desilusión al enfocarse en Dios, meditando en sus promesas, confesando su Palabra, a sí como presentando su situación ante El. No importa lo que haya perdido o lo mal que se sienta, usted tiene la capacidad de dirigir sus pensamientos hacia lo positivo o lo negativo.<br /><br />
<br /><br />
Haga un inventario de lo que ha dejado, no de lo que ha perdido. Esto hace que mantenga su mente en el presente, donde Dios está. Recuerde. Jesús se llamó a si mismo el “Yo Soy “, no el “Yo era” ni el “Yo seré”.<br /><br />
<br /><br />
El está aquí para usted. ¡Hoy es el día en que usted puede tener gozo]]></description>
                <pubDate>Mon, 25 Apr 2011 09:24:19 -0300</pubDate>
            </item>
        
    </channel>
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