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        <title><![CDATA[@Tommy Tenney - escritos]]></title>
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                <title><![CDATA[Un guerrero sorprendente - @tommy-tenney]]></title>
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                <description><![CDATA[

Del congreso “Hechos 29″ tomamos esta plenaria de Tommy Tenney.<br />1 Timoteo 4:12
Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza.
No dejes que otras personas utilicen tu juventud como una excusa. Fíjate en la música popular, piensa en la edad de esos músicos, son jóvenes y cuando se vuelven exitosos, el mundo los mira. Dicen que les va bien, porque son jóvenes, pero cuando están en la iglesia, dicen que no pueden por su juventud. Pero eso será quitado hoy de tu vida para que seas exitoso en tu familia, grupo, colegio o universidad; porque si alguien más ya lo hizo, tú también lo puedes hacer. Las armas de nuestra guerra son espirituales, pero pueden derribar murallas.
Te voy a contar la historia de una jovencita que nunca disparó un arma, o tiró una lanza, nunca supe si se montó en algún caballo, pero era una conquistadora. Peleó una batalla, sus victorias no empezaron cuando tenía 40 años. Aunque no estamos seguros de la edad de Ester cuando fue llevada al palacio del rey, muchos piensan que tenía unos 17 ó 18 años.
Satanás no le pone importancia a la fuerza de los jóvenes, y quiere que tú creas que eres débil, pero hoy te digo que eres victorioso y fuerte. Tú solamente tienes que predicar, no necesitas un dominio total de la lengua, sólo párate y habla, no te intimides por el hecho que alguien más lo hace mejor, Dios tiene un don para ti. Tal vez te puedas sentir como el guerrero inesperado, poco común; pero piensa que el regalo más grande que se ha hecho en la tierra no le llegó a un apóstol, sino que a una virgen llamada María. El no escogió a alguien de 30 años, sino a una adolescente. Jesús le nació a una persona que era joven, el ángel le dijo: “Eso Santo que va a nacer de ti”. Y hoy te digo: “Algo santo nacerá de ti también”, tal vez una canción que impacte al mundo.
Estoy predicando a deportistas de élite mundial, a jóvenes que van a ser súper estrellas del fútbol, a jovencitas que van a guiar a miles de grupos de células, puede ser en música, avivamiento o películas, pero lo cierto es que eres un guerrero inesperado, un poco inusual en el Reino de Dios.
La vida no había sido fácil para Ester, perdió a su madre y a su padre. Algunos de ustedes han pasado por tiempos muy difíciles también, han enfrentado rechazos de su familia, pero ahora están aquí, en el palacio del Rey. No importa tanto lo que ya pasaste, no dejes que tu pasado influya en tu futuro; no dejes que el dolor de tu pasado te detenga. Si tú le agradas al Rey, no importa a quién no le caes bien; la única opinión que es importante, es la de El.
Durante esta etapa, ni siquiera le llamaban Ester, sino Hadasa, porque ese era su nombre cuando era joven. Pero al entrar al palacio del rey, su destino cambió radicalmente. Cuando lees la Biblia, te das cuenta que a las personas se les conocía con un nombre, pero después de tener un encuentro con el Señor, les ponían otro.
Llegó el día que una pobre niña entró a las puertas de un palacio como una campesina, pero tuvo un encuentro con el rey y salió del palacio como reina; ella entró en pobreza y salió próspera.
Esther 2:7-8
Y había criado a Hadasa, es decir, Ester, hija de su tío, porque era huérfana; y la joven era de hermosa figura y de buen parecer. Cuando su padre y su madre murieron, Mardoqueo la adoptó como hija suya. Sucedió, pues, que cuando se divulgó el mandamiento y decreto del rey, y habían reunido a muchas doncellas en Susa residencia real, a cargo de Hegai, Ester también fue llevada a la casa del rey, al cuidado de Hegai guarda de las mujeres. Y cuando llegaba el tiempo de cada una de las doncellas para venir al rey Asuero, después de haber estado doce meses conforme a la ley acerca de las mujeres, pues así se cumplía el tiempo de sus atavíos, esto es, seis meses con óleo de mirra y seis meses con perfumes aromáticos y afeites de mujeres,
Quiero que notes que eran jóvenes. Ester fue escogida como reina; ella era judía, el rey no era de Israel, sino de Persia. Es como que una niña de Guatemala se convirtiera en la reina de Inglaterra; esto sería un milagro, porque para ser la reina de Inglaterra, tendrías que ser inglesa. Llevaron muchas niñas, pero ella fue la elegida. Después de que se convirtió en reina, se dio cuenta que realmente era una guerrera. Amán era un guerrero y había usado su espada en muchas batallas, él estaba determinado a matar a todos los judíos, y la única que estaba en la posición de salvarlos era Ester.
El rey vio su corazón, que había valentía, pureza; él no miraba su falta de experiencia, la edad o la fuerza. La unción no conoce tu edad; ella fue escogida por Dios, fue posicionada en un lugar de poder y prestigio.
Jesús está buscando a aquellos que son fuertes en carácter, en pureza, y si logra ver lo que hay dentro de ti, entonces El te escogerá, y te pondrá en un lugar de prestigio e integridad. ¿Te puedes resistir a ser bendecido? ¿Pasarás la prueba del éxito? La Biblia dice que ella era una mujer hermosa, pero no utilizó su belleza para cosas malas. No malgastes tus virtudes en cosas que no son agradables a Dios. El coraje no es la ausencia total del temor. La valentía es la que te da fuerza para poder seguir. Lo único que va a salvar al pueblo es que yo vaya delante de la presencia del Rey. En ese tiempo, si iba sin ninguna explicación, era motivo para que la mataran, Ester arriesgó su vida.
Tú has venido al Reino para este tiempo, es tu tiempo. Tú darás el avivamiento en tu colegio, en las artes y los medios, la música, no dejes que nadie utilice tus fuerzas. Cuando Ester entró a ver al rey, lo hizo para convencerlo de que salvara a su pueblo.
Ester entra para ver al rey, y la Biblia dice que él la vio y la amó. Le preguntó qué era lo que quería. Ella lo invitó al banquete, junto con Amán, el rey no se opuso. Al momento del banquete, llegó su enemigo, pero Ester no se sintió intimidada por él. La presencia de problemas en tu vida, no debe afectar la presencia del Rey. Trae tu problema delante de El.
No es fortaleza de mente, ni física, es una relación con el Rey, porque si tú tienes una relación con El, no habrá nada que te haga daño. No es con fuerza, ni con poder, es con su Santo Espíritu.
No tienes que dejar que ningún enemigo afecte tu relación con tu Rey, aun cuando esté sentado en tu misma mesa. Ester era una guerrera, sabía cómo entrar a la presencia del rey. El Señor está buscando jóvenes dispuestos a traer avivamiento a su nación, a toda su generación, porque saben levantarse con poder y no abandonarán su propósito.
¡Levántate y sé un guerrero!
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                <pubDate>Fri, 25 Jan 2013 14:33:57 -0200</pubDate>
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                <title><![CDATA[Servicio de atencion a Dios - @tommy-tenney]]></title>
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Por Tommy Tenney
Si usted puede atender a un hombre a quien puede ver, hay potencial para servir a Dios a quien no puede ver, y para aprender cómo atender al Espíritu Santo. <br />Hace poco tuve una de las peores experiencias de mi vida, ya que me convertí en la víctima de la “atención” de una mujer que se las daba de mesera, y que en realidad se fastidió cuando yo entré.
 
La atención, y en realidad estoy siendo muy amable al llamarla así, fue tan mala que finalmente le pregunté a la mesera:<br />– Señora, ¿sabe usted quién paga su salario?<br />Sonrió con sorna, volteó los ojos, y respondió:<br />– Mi jefe.<br />– No –le dije–, es gente como yo la que paga su salario.
Esperé hasta que finalmente bajó sus ojos para mirarme, y entonces le dije:<br />– Señora, usted no tiene ni idea de mi capacidad para cambiar su futuro. Podría hacer que tenga un día muy feliz. Usted no sabe a quién sirve todos los días y su jefe no es quien paga realmente su salario. Si los clientes no reciben una buena atención aquí, dejarán de venir. Entonces, ¿qué va a hacer usted?
La mesera nunca comprendió lo que quería decirle, y muchos cristianos nunca “lo captan” tampoco. Piensan que la Iglesia está dedicada a ellos y así la convierten en “clubes bendíceme” glorificados, en tanto que Dios piensa que la Iglesia es un “club para bendecirlo a Él”.
Las mejores experiencias de comer fuera incluyen dos componentes sobresalientes, sin los cuales la experiencia no es tan agradable: buena comida y un buen mesero. Los buenos meseros se adelantan a las necesidades de los clientes con tanta eficiencia que ni siquiera uno tiene que pedirles algo. No importa si el problema tiene que ver con volver a llenar los refrescos, cubiertos o servilletas que se caen al piso, o presentar a tiempo la cuenta; se preocupan por todo.
De eso se trata un buen servicio de adoración. Al Señor le encanta venir a los servicios cuando nosotros adivinamos de antemano sus más mínimos deseos y antojos. Se deleita al vernos buscar con todo cuidado la dirección del Espíritu Santo en toda parte del culto. Si no tenemos cuidado, podemos presuntuosamente llamarlo un “buen servicio”… cuando ni siquiera somos buenos meseros.
Si nos olvidamos que todo tiene que ver con Dios, regresamos al mito de que la Iglesia tiene que ver solo con nosotros, y entonces en realidad jamás lograremos entrar y nos perderemos por completo su propósito. La versión más corta de todo esto es que necesitamos un cambio de perspectiva.
Al tener un encuentro con la presencia de Dios, los problemas que parecían tan grandes como para bloquear la luz de la esperanza, de súbito parecen ser tan pequeños que han perdido su poder para paralizar y controlar su vida. ¿Cambiaron los problemas? No. Lo que cambió fue su perspectiva. Ahora usted los ve desde la perspectiva eterna del cielo, como siempre Dios quiso que los viera.
Es eso lo que hace la adoración. Sus problemas no son demasiado grandes, tal vez su adoración es demasiado chica. ¿Cuán grandes son sus problemas? Es tiempo de “extender sus alas” en la presencia de Dios y volar por encima de ellos. Si pudiera ascender lo suficiente, sus problemas se harán pequeños y menos significativos. ¿Por qué? Su Padre celestial jamás quiso que morara en el ámbito terrenal, constantemente mirando sus problemas y persistiendo en ellos. Usted fue hecho para los lugares celestiales.
La única manera de obtener una perspectiva celestial es servir a Dios con su adoración. En otras palabras, usted debe aprender cómo atender a la presencia de Dios. Si no puede atender a un hombre a quien puede ver, ¿cómo puede atender a un Dios a quien no puede ver?
¿Qué sucedería si aprendiéramos a disfrutar de la presencia del Señor realmente sirviéndolo? ¿Hay alguna manera de medir el potencial del poder sobrenatural de Dios puesto en libertad en su pueblo? Para que una ciudad reciba una visita divina, ¡alguien debe aprender cómo atender al Espíritu Santo!
Tomado del libro: Los captores de Dios de Editorial Peniel
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                <pubDate>Wed, 19 Dec 2012 14:03:53 -0200</pubDate>
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                <title><![CDATA[Las apariencias enganan - @tommy-tenney]]></title>
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Tommy Tenney
 
Cómo lo que parece ser una tormenta se llega a transformar en un día de sol. Dios, a través de su Palabra, nos revela que hay salida, que no se olvidó de nosotros y que no todo está perdido.
¿Ha tenido alguna vez una noche tan “mala” que podría referirse para siempre a ella con la simple frase “aquella noche”? Bueno, “aquella noche” para la reina Ester (Ester 6:1) fue realmente mala porque ella había tenido la esperanza y había planeado una solución para su problema; había logrado acceso al rey, había creado la atmósfera, y para el final de la noche, sus circunstancias no habían cambiado.
Tal vez usted haya visto sus circunstancias alineadas en su contra. Hizo todo lo que sabía hacer: fue a la iglesia, oró, incluso se arrodillo en el altar. Dio más en la ofrenda, ayunó, e hizo todo lo que sentía que debía hacer, pero sus circunstancias no cambiaron. <br />La fe no es realmente probada durante un servicio de adoración, mientras estamos en la presencia del Rey. Nuestra fe será probada después del servicio. Es lo que hacemos después de la iglesia, después de la salvación, después de que hemos hecho todo y aparentemente nada ha cambiado.
La situación de Ester, después de que arriesgó su vida al entrar en la presencia de un rey implacable, su enemigo todavía existía, sus poderes estaban intactos, sus planes activos. Él estaba listo para ejecutar un asesinato legalizado contra cada judío en el Imperio Persa.<br />Por eso sé que esa fue una mala noche para Ester. El primer banquete concluyó aparentemente sin haber logrado nada. Yo creo que ella estaba totalmente consciente de que los planes de su enemigo aún estabas vigentes. Ella sabía que el rey no estaba al tanto de la situación desesperada que ella y su tío enfrentarían si el complot de Amán de erradicar a los judíos tenía éxito.
A pesar de todos los esfuerzos de Ester, nada funcionó; entonces Ester invitó al rey y a Amán a otro banquete la noche siguiente. ¡Pero nada obraba a favor de Ester! Todos los planes de Ester parecieron ser en vano. Aquella iba a ser una noche muy mala.<br />Cuando todos se fueron del banquete, la Biblia declara definitivamente: “Aquella noche el rey no podía dormir”.<br />Tan intenso era su odio contra Mardoqueo, que Amán aparentemente se quedó levantado toda la noche de “aquella noche” para construir un elemento de ejecución para el padre adoptivo de Ester. De ese modo podría estar listo y esperando para la acción antes de que pudiera ir a la mañana siguiente a peticionar ante el rey la ejecución.
Mientras que Ester daba vueltas en la cama, alternando entre oraciones de desesperación e inútiles intentos de conciliar el sueño, Amán felizmente ingeniaba el fallecimiento de Mardoqueo. Mientras tanto, la Biblia nos dice que: “Aquella noche el rey no podía dormir”<br />Quizás para ayudar a vencer su insomnio divino, el rey pidió que alguien le leyera las crónicas de la corte (Si hay algo que lo haría quedarse dormido, con seguridad, eso era leer las crónicas reales).
El siervo leía en tono monótono, mientras que el supremo monarca persa miraba el cielorraso. De repente, su atención se detuvo en un párrafo que describía las obras de un escriba real llamado Mardoqueo. Este hombre había sabido de un complot para asesinar al rey, tramado por dos de sus propios sirvientes.<br />Mardoqueo había reportado las noticias a la reina Ester y ella certificó la validez del informante y de ese modo quedó registrado en el diario real.<br />– ¿Qué honor o reconocimiento ha recibido Mardoqueo por esto? –preguntó el rey. Cuando supo que no se le había hecho nada, el rey actuó inmediatamente.
Usted puede estar atravesando una mala noche o tal vez una mala semana, amigo, pero cobre ánimo. Solo porque está pasando por un tiempo de insomnio, eso no significa que tenemos un Rey que está roncando. La Biblia dice: “Jamás duerme ni se adormece el que cuida de Israel”. Cuando usted enfrenta una crisis tipo “aquella noche” que le roba el sueño, recuerde que su Rey también está bien despierto.<br />¿Y qué hacen los reyes cuando no pueden dormir? Revisan los anales. Y vemos que recompensa demorada no es recompensa denegada.
Lo que Ester no sabía era que aunque Amán pudo no haber dormido, tampoco el rey lo había hecho. “Aquella noche el rey no podía dormir…”. Aún cuando Amán ingeniaba la ejecución de Mardoqueo, un rey insomne revisaba las crónicas y descubría las buenas obras de Mardoqueo. <br />Dios siempre revisa los registros y Él siempre planea una recompensa. Recuerde: Cuando los planes de Amán se toparon con los del rey, entonces lo que el rey ha planeado en secreto es revelado en público.
Ester 6:1 comienza con: “Aquella noche…”. Pero Ester 8:1 comienza con: “Ese mismo día…”. No siempre es una mala noche: muchas veces parece una mala noche. Una mala noche puede transformarse en un buen día si la fe no ha desmayado. Usted puede sentir que ha pasado por un mala semana o un mal mes, pero recuerde: ¡Su Rey todavía está despierto! “Por la noche durará el lloro y a la mañana vendrá la alegría”.
Cuando todavía el rey estaba analizando la recompensa que podía darle a Mardoqueo, apareció Amán para pedir la cabeza de este. Según la Biblia, el rey le hizo una pregunta al acusador de Mardoqueo: “¿Cómo se debe tratar a un hombre a quien el rey desea honrar?” Entonces Amán dijo para sí: “¿A quién va a querer honrar el rey sino a mi?”<br />Amán no podía creer que le hayan dado “carta libre” para cumplir su propio sueño. A medida que seguimos leyendo, descubrimos que la respuesta de Amán fue pedir el manto real, el caballo del rey y “la corona real que está puesta en su cabeza”.
Amán comenzó “ese día” con grandes esperanzas. Pero los planes de Amán se chocaron de frente con los del rey y las cosas cambiaron para siempre. <br />¿Puede imaginarse la escena? Justo cuando Amán había comenzado a decir: “Ahora, su majestad, acerca de Mardo…”, recibió una interrupción abrupta de parte del rey. Este monarca insomne tenía un reconocimiento real que hacer.<br />Habiendo escuchado el plan soñado de Amán, el rey respondió: “¡Esa es una excelente idea!”.<br />– Amán toma mi caballo y mi capa y mi corona. Haz absolutamente todo lo que has dicho… –Amán baja la cabeza en falsa modestia mientras se infla de orgullo en expectación de ser tan grandemente honrado– …a Mardoqueo, el que se sienta a la puerta.<br />¡Lo que Ester, y quizás Mardoqueo, pensaron que sería un mal día, se transformó en un buen día!
 
A veces nos deprimimos, viendo cómo nuestro enemigo acumula cosas, pero ¿pudiera ser que según los planes del Rey, el enemigo no estuviera acumulando para sí mismo? ¿Y si simplemente está acumulando y cuidando las cosas nuestras hasta que llegue nuestro turno?<br />Dios sí puede obrar en la oscuridad (de hecho, Él hace su mejor trabajo en nuestras horas más oscuras). Ciertamente Él puede cambiar nuestra “mala noche” por un día bueno. Los hizo con Ester, ¡lo hará con usted también!
Tomado del libro: Cambie una mala noche por un buen día de Editorial Peniel
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                <pubDate>Fri, 07 Dec 2012 16:20:54 -0200</pubDate>
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                <title><![CDATA[Elige una relacion intima por sobre el respeto distante - @tommy-tenney]]></title>
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Tommy Tenney
Dios llamaba al pueblo a una intimidad, y ellos corrieron en la dirección contraria.
La iglesia hoy ha llegado a la mitad en su viaje a través del desierto. Estamos acampando al pie del Monte Sinaí, así como los hijos de Israel en el libro de Éxodo. Es obvio que hemos alcanzado el punto donde vamos a tener que tomar una decisión. ¿Seguiremos o escaparemos?
El señor trajo a los descendientes de Abraham al pie del Monte Sinaí, pero no fue fácil. Cuando la multitud de personas necesitaban comida, Dios quiso que lo buscaran por pan, pero en lugar de eso, regañaron a Moisés y le dijeron cuán bueno era estar en Egipto, el lugar de la esclavitud.
 <br />Lo mismo ocurrió cuando hubo escasez de agua. En lugar de pedirle a Dios o creer en su abundante provisión, arrinconaron inmediatamente a Moisés para quejarse y recordarle los “buenos días pasados” en Egipto.
Dios tenía algo mejor para los hijos de Israel, pero fue como si hubiera pensado, “si solo puedo hacer que pasen esta montaña, entonces puedo tener esperanza de llevarlos todo el camino”.
La triste y desafortunada verdad del Libro de Éxodo es que ese diverso grupo de personas que Dios trajo al Monte Sinaí no fue el grupo de personas que hizo atravesar el río Jordán hacia la tierra prometida.
Algo sucedió en la montaña. Dios los llamó e hizo de ellos una nación por primera vez en la historia. Los llamó a un lugar – un lugar de bendición y un lugar de cambio – y ellos no quisieron ir.
No caiga en la trampa de pensar que ese “lugar” era meramente un punto físico en el mapa, porque esas personas ya estaban deambulando a través del desierto.
Su bendición no consistía de algún lugar real, aunque la tierra prometida era parte del paquete pactado. Dios los llamó a una tierra prometida por Él. Los llamó a un lugar de pacto, un lugar de intimidad con su Creador que no fue ofrecido a ningún otro pueblo sobre el planeta en ese tiempo.
Este es el secreto del lugar secreto. ¡Nosotros pensamos que la idea de un “reino de sacerdotes” es una idea exclusivamente del Nuevo Testamento o cristiana, pero era también el plan original de Dios para Israel!
Y moisés subió a Dios; y Jehová lo llamó desde el monte, diciendo: Así dirás a la casa de Jacob, y anunciarás a los hijos de Israel: Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mí.
Ahora pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra.<br />Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Éstas son las palabras que dirás a los hijos de Israel. (Éxodo 19:3-6).
Aunque la primera generación de israelitas reunidos alrededor de la montaña creería a los espías temerosos y retrocedería ante la tierra prometida por temor, la verdadera causa de su fracaso se encuentra justo allí al pie del Monte Sinaí. Dios quería que todos los israelitas se acercaran a Él en la montaña, pero a ellos esto no le agradó.
Todo el pueblo observaba el estruendo y los relámpagos, y el sonido de la bocina, y el monte que humeaba; y viéndolo el pueblo, temblaron, y se pusieron de lejos. Y dijeron a Moisés: habla tú con nosotros, y nosotros oiremos; pero no hable Dios con nosotros, para que no muramos.
Y moisés respondió al pueblo: No temáis; porque para probaros vino Dios, y para que su temor esté delante de vosotros, para que no pequéis.<br />Entonces el pueblo estuvo a lo lejos, y Moisés se acercó a la oscuridad en la cual estaba Dios. (Éxodo 20:18-21).
Ellos vieron los relámpagos y escucharon los truenos, y retrocedieron con temor. Huyeron de la presencia de Dios en lugar de buscarlo como hizo Moisés. No estaban felices con el estilo de liderazgo que Dios había elegido.
Dios no podía deponer su identidad como el Dios Todopoderoso sola para agradar al hombre, y no lo hará tampoco hoy. De modo que el resultado final de su huída de la intimidad santa ese día fue que murieron antes de que ellos o sus hijos entraran en la tierra prometida. Prefirieron el respeto distante por sobre una relación íntima.
No era el plan original de Dios que la primera generación de israelitas muriera en el desierto. Dios quería llevar al mismo grupo de personas a quienes sacó de la tierra de esclavitud hacia la tierra de promesa. Quería dar a su nueva nación de antiguos esclavos su propia tierra y heredad, pero no la tuvieron a causa del temor y la incredulidad.
Su condena fue sellada cuando miraron a través del Jordán la tierra prometida y retrocedieron, pero comenzó realmente cuando retrocedieron de la presencia de Dios en la nube sobre el Monte Sinaí. Fue allí que ellos huyeron de Dios y demandaron que Moisés se colocara entre ellos y Dios.
La iglesia ha sufrido del mismo problema desde entonces. A menudo preferimos que un hombre se coloque entre nosotros y Dios. Tenemos un temor carnal inspirado del infierno, a la intimidad santa con Dios.
Las raíces de este temor se remontan al Jardín del Edén. Adán y Eva se escondieron con vergonzoso temor, mientras Dios anhelaba una dulce amistad.<br />Hoy enfrentamos el mismo desafío que los hijos de Israel hace miles de años: ¿Escapar o entrar? ¿Entrar a dónde? A la presencia de Dios.
Dios llamaba al pueblo a una intimidad, y ellos corrieron en la dirección contraria. Le dijeron a Moisés “…no hable Dios con nosotros, para que no muramos” (Éxodo 20:19).
Entendían que solo las cosas que se asemejaban a las características de Dios como estaba descrito en los Diez Mandamientos, podían permanecer para vivir en su presencia. Al escaparse, ellos decían: “Mira, no queremos vivir de esa manera.
No permitas que Dios nos hable ahora”. Todo lo que Dios quería que hicieran cuando le dio a Moisés los Diez Mandamientos, era arreglar sus hechos para que Él pudiera hacer más que solo mirarlos desde lejos.
Dios quería caminar con ellos una vez más en el calor del día desértico. Quería sentarse con ellos y abrir su corazón en íntima comunión. Nada ha cambiado, mi amigo. Nuestra respuesta conveniente es: “Por favor, Dios habla con nosotros, ¡incluso si por hacerlo morimos!”
Creo que la iglesia está parada en una encrucijada crítica hoy. Por un lado podríamos decir: “Hemos llegado demasiado lejos como para volvernos ahora”. Pero también podríamos decir: “Estamos realmente cansados.
Queremos sentarnos aquí por un momento”. La verdadera pregunta es: “¿Qué dice Dios?” Yo creo que Él quiere que entendamos dónde estamos en este momento. Quiere que nos extendamos y recibamos todo lo que Él tiene para darnos hoy.
Usted y yo vamos a hacer una de estas dos cosas desde este momento en adelante:
1. Creceremos en una relación con Él, sin importar lo que nos cueste, o regresaremos de donde hemos venido y nos convertiremos en personas conductoras de programas, de reuniones, organizaremos comités eclesiásticos, haremos todas las cosas “buenas” que las “buenas personas” se supone que hacen.
Terminaremos por mirar cariñosamente hacia ese momento de decisión y diremos: “Aquellos fueron los días”.
No se usted, pero yo no quiero envejecer y mirar con pesar a algunos días y decir: “OH, aquellos fueron días grandiosos”. ¿Por qué debería hacerlo cuando tengo que entender que con Dios puedo vivir en el tiempo presente? Puedo caminar en la frescura de lo que Él tiene para mi cada día.
Si me atrevo a seguir a Dios hoy, entonces mañana podré ser capaz de mirar hacia atrás y decir: “recuerdo aquellos años; ¡eso fue antes de que tuviéramos el gran avivamiento de la presencia de Dios!”
Francamente, nuestro futuro depende de nuestra actitud en esta hora de decisión. Si nuestra decisión es: “Bien, lo hemos hecho bastante bien”, entonces esto es probablemente todo lo que haremos.
Pero nuestros futuros serán totalmente diferentes si decimos: “Gracias, Señor…pero ¿dónde está el resto? ¡Tiene que haber más! ¡Muéstrame tu gloria!”
Necesitamos aprender de los acontecimientos en el Monte Sinaí. Primero de todo, Dios reveló en el Monte Sinaí que Él quería comenzar a tratar con el pueblo directa y personalmente. Hasta ese día Moisés siempre había transmitido a los israelitas todo lo que Dios decía.
Ese fue un tiempo de transición, un período en el cual Dios decía: “Está bien, es tiempo de crecer. Quiero hablarles directamente a partir de ahora, como una nación completa de sacerdotes santos.
No quiero más que tengan intermediarios. Amo a Moisés, pero no quiero tener que hablar a través de él para llegar a ustedes. Quiero tratar con ustedes directamente como nación, como mi pueblo”.
Desdichadamente, los israelitas sufrieron del mismo problema que muchos cristianos hoy. Nos hemos convertido en adictos a la unción, la palabra transmitida por medio de una buena predicación y enseñanza.
Muchos de nosotros nos hemos convertido en “bebes de pecho” que queremos sentarnos en bancos con almohadones en un edificio con aire acondicionado y climatizado, donde alguien más dijera con anterioridad lo que Dios tiene para decir, y luego lo regurgite a nosotros en una forma media digerida.
La solución es el hambre y desesperación por Dios mismo sin intermediarios. Necesitamos orar: ¡Dios, estoy cansado de que otras personas te escuchen! ¿Dónde está la traba de mi armario? ¡Voy a encerrarme hasta escucharte por mí mismo!”
Dios está cansado de tener relaciones lejanas con su pueblo. Estuvo cansado de ellas hace miles de años, en los días de Moisés, y está cansado de ellas hoy.
Él realmente quiere tener intimidad, encuentros cercanos con usted y conmigo. Quiere invadir nuestros hogares con su permanente presencia, de una manera que hará que cada visitante comience a llorar con asombro y adoración en el momento que entre.
Tanto como puedo decirle, solo hay una cosa que lo detiene. Dios no va avenir a donde no encuentre hambre. Él busca al hambriento. Hambre significa que usted está insatisfecho con la manera que ha sido, porque lo forzó a vivir sin Dios en su plenitud.
Dios solo viene cuando usted está preparado para volver con todo a Él. Dios regresa para recobrar su Iglesia, pero usted tiene estar hambriento. ¿Cuán hambriento está?
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                <pubDate>Mon, 03 Dec 2012 09:51:54 -0200</pubDate>
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                    <item>
                <title><![CDATA[El poder del servicio - @tommy-tenney]]></title>
                <link>https://sermonescristianos.net/tommy-tenney/blog/437/el-poder-del-servicio</link>
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                <description><![CDATA[

Por Tommy Tenney y David Cape<br />Jesús hacía su más importante trabajo mientras se sentaba a los pies de las personas y compartía una comida.<br /><br /> <br />Él no tuvo una oficina dorada en el piso 77 de un edificio en la zona comercial de Jerusalén; y hasta donde sepamos, no tuvo escritorio, ni secretaria o casa propia siquiera. Él tendía a conducir muchos de sus asuntos de familia alrededor de la mesa de comer. 
 <br />Una vez sus doce discípulos vinieron a cenar y, aunque se acordaron de dejar sus sandalias fuera, traían suficiente polvo del camino y partículas de estiércol de asno y de camello en los pies como para hacer que la habitación tuviera una fragancia especial. Jesús debe de haber observado dos problemas relacionados más: parecía que allí no había ningún sirviente disponible para realizar el lavatorio de pies; y ninguno de los discípulos parecía aquella noche estar dispuesto a tomar una iniciativa desinteresada.
Eso significó que Jesús fue confrontado por la dualidad de los problemas de la contaminación de corazones manchados por el orgullo y la de los pies sucios– en una de las noches más importantes de su ministerio. Alguien tendría que hacer algo para restaurar una atmósfera apropiada en ese lugar. Desde la perspectiva del Señor, la solución era sencilla. Limpiaría ambas suciedades de inmediato por medio del poder del servicio: [Él] se levantó de la cena, y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó. Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido.
¿Cómo pudo el hijo de dios descender a un nivel tan bajo? Pedro, el que había reconocido la deidad de Jesús antes que ningún otro del grupo, sencillamente no podía entender cómo el Hijo de Dios pudiera haber descendido a un nivel tan bajo hasta el punto de lavar el estiércol de asno de los pies de sus propios discípulos. Pedro no era un experto en la esfera de la ley, pero su lógica hizo que pensara: ¡algo no se ve bien en este cuadro!
¿Dónde están los sirvientes cuándo uno los necesita? Los otros discípulos podían quedarse sentados allí y permitir que eso ocurriera– ¡pero Pedro no! <br />El discípulo más locuaz decidió volver a poner de nuevo amablemente a Jesús en su lugar. (La primera vez, Pedro intentó quitarle a Jesús la idea de morir en la cruz y fue reprendido.) Le preguntó a Jesús si Él realmente quería lavarle los pies, en espera de que el Señor se diera cuenta de la indirecta. Cuando Jesús le dijo algo acerca de entender después, Pedro tomó la ruta directa por la que más se le conocía: “Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Jesús le respondió: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo”. 
Jesús parecía tomar muy serio el lavatorio de pies, pero tengo que confesar que yo era como Pedro en lo que se refiere a esa actividad. Entonces Dios usó mi caja de lustrar zapatos para enseñarme una lección inolvidable en la esfera del servicio. 
Hace varios años, cuando era yo pastor de una iglesia, tuve que tomar una decisión que hirió los sentimientos de un caballero de mi congregación. Este hombre era honrado y quería hacer lo correcto; pero en aquella circunstancia, sus acciones estaban equivocadas. Después que hice el necesario ajuste de rumbo, mi relación con ese hombre permaneció tensa y difícil. Había yo hecho todo lo posible por intentar restaurar la paz entre nosotros, pero nada parecía funcionar. Por último, le presenté el asunto al Señor.<br />Él me dijo: isé un siervo! El Señor me dijo exactamente lo que yo no quería oír; me dijo: ¡Sé un siervo! 
Hice todo lo que pude por convertirme en un siervo, pero nada de lo que hice contribuyó a que este hombre cambiara de actitud. Fue entonces cuando el Señor se hizo presente y me recordó acerca de la importancia de lustrar zapatos. Viajar es una parte necesaria de mi ministerio, así que tengo que pasarme mucho tiempo en los aeropuertos.
De vez en cuando me hago lustrar los zapatos en los sillones de limpieza de calzado de los principales aeropuertos, por lo que un día me decidí a preguntarle a uno de los limpiabotas cuánto ganaba. No me sorprendió que por respuesta obtuviera yo una sonrisa, por lo que decidí sacar un estimado yo mismo. <br />Si el hombre se ocupa de 6 clientes por hora a US$5 cada uno, entonces gana $30 por hora. Si trabaja cinco días a la semana y toma dos semanas de vacaciones todos los años, ¡entonces él y su caja de limpiabotas generan al año $60.000 en ingresos brutos!
Cuando le mencioné mi descubrimiento a algunos de los adolescentes de la iglesia y sugerí la limpieza de calzado como una manera seria de generar dinero durante el verano, uno de ellos expresó el mismo sentimiento que la mayoría de los creyentes tienen hacia el servicio. Dijo: ¡Yo no voy a lustrar zapatos!
 
Entonces el Señor me tocó con el codo y me preguntó: ¿Lo harías tú, Tommy? En mi libro El equipo soñado por Dios: Llamamiento a la unidad compartí lo que ocurrió después. Entonces Dios trajo a mi memoria el hombre cuyos sentimientos había yo herido antes. El Señor me dijo: ¡entonces límpiale los zapatos! Me costó bastante trabajo decidirme a hacerlo. 
El domingo siguiente llevé a la iglesia mi equipo de lustrar calzado. En el proceso de predicar, le pedí a ese caballero que pasara al frente de la congregación y que se sentara allí mientras yo predicaba. Mi sermón abordaba el lavado de pies; mi texto era el de Juan capítulo 13. Yo contemporicé el lavado de pies con la limpieza de calzados. Mientras predicaba, le limpié los zapatos. Me quité la chaqueta, me metí la corbata en la camisa y lustré sus zapatos en tanto que predicaba.
Él y yo sí sabíamos lo que pasaba aunque la congregación en su totalidad no lo supiera. Según lustraba yo sus zapatos, empecé a llorar y luego él también. Tan pronto como fue ejemplificado el espíritu de servicio, se movió el Espíritu Santo. Fue quebrantado el espíritu de antagonismo. Las personas empezaron a alinearse para lustrarse los zapatos unas a otras. Sacaban sus pañuelos para limpiar los zapatos. Lágrimas calientes salpicaban zapatos sucios. Un espíritu de unidad se apoderó de nuestra iglesia. Ocurrió un gran avivamiento.
 <br />¿Cuánto tiempo ha pasado desde que usted envainó su espada y tomó una toalla? El reino de Dios es edificado por siervos. Empiece a limpiar las suciedades de los pies de su hermano. Si Él lo hizo, ¡debemos hacerlo también! Pongamos en práctica el servicio. No olvidemos que el símbolo de su reino es una toalla.
El poder secreto de la toallaEl secreto de la verdadera autoridad en la tierra a pesar de ser tan mal entendido como lo es una toalla y no una espada. Debe llegar a ser nuestra arma primordial predilecta contra los enemigos terrenales según reservamos la espada para usarla contra los principados y poderes terrenales que operan a través de las personas.
Jesús nunca atacó a los individuos; Él trató directamente con el poder detrás de ellos. Cuando Jesús le dijo a Pedro: “¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres” Él miró más allá de Pedro y se dirigió a la verdadera fuente motivadora.
Jesús esgrimió la espada de Dios rápidamente contra la mentira de Satanás, pero no le hizo daño a Pedro. Las acciones del Señor en el incidente con Pedro ilustran el versículo en el libro de Hebreos que dice: “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón (Hebreos 4: 12)
Jesús nunca reprendía al pecador, pero era rápido y cortante cuando se trataba del espíritu de hipocresía que opera a través de personas religiosas. Él estaba presto a reprender las acciones de los religiosos farisaicos, mientras que nosotros somos raudos a reprender a los pecadores. Es ese un ejemplo del uso de la espada de la Palabra de Dios en la esfera equivocada. Jesús se hizo siervo de los pecadores en tanto que mantenía su rango de Señor y Rey sobre los espíritus inmundos que operan a través de huestes humanas.
Es importante que hagamos esa distinción. Las personas no son nuestras enemigas; Dios nos envió a servir a las personas así como nuestro Señor nos sirvió a nosotros. Es hora de que envainemos nuestra espada y tomemos una toalla. La toalla es el símbolo de nuestro Salvador en la tierra, “se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres (Filipenses 2:7). El Hijo de Dios se ciñó una toalla, les lavó los pies a sus discípulos y se convirtió en siervo de todos. Ese es nuestro modelo y la fuente de verdadera grandeza. Si nuestro Señor echó mano de la toalla, quizá sea hora de que hagamos lo mismo.
Si queremos ver que la voluntad de Dios se haga en esta esfera como se hace en las regiones celestes, entonces debemos despojarnos de nuestra pretensión religiosa y humillarnos. Debemos hacernos siervos a fin de suplir las necesidades de los que nos rodean. Al combinar el uso apropiado de la toalla de siervo en la esfera terrenal con el de la espada en la esfera celestial, ¡veremos al infierno sufrir grandes derrotas, desmembraremos el reino de tinieblas de Satanás y arruinaremos las puertas mismas del infierno en tanto que remembramos el cuerpo de Cristo.
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                <pubDate>Wed, 04 Apr 2012 09:42:39 -0300</pubDate>
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                <title><![CDATA[Transformados por la Presencia - @tommy-tenney]]></title>
                <link>https://sermonescristianos.net/tommy-tenney/blog/369/transformados-por-la-presencia</link>
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Hay poder en la presencia de Dios. Y ahí, mi amigo, es donde comienza el proceso de restauración.
Algunas personas apenas pueden tolerar a Dios, incluso cuando el coro está cantando y la luz del sol entra a través de las ventanas con vidrios de colores. Miran sus relojes, doblan las hojas con los anuncios de la iglesia, y dicen:<br />– Muy bien, apurémonos y terminemos con todo esto. Vamos a terminar con el sermón y a almorzar a horario.
Parecen no disfrutar el estar en la presencia de Dios. Muchas de estas personas son buena gente que se consideran buenos cristianos, pero tengo algunas preguntas verdaderas acerca de esta actitud. ¿Cómo es posible que digamos que queremos ir al cielo y pasar una eternidad haciendo lo que aparentemente no disfrutamos hacer durante al menos una hora en la Tierra?La presencia de Dios raramente desciende donde se prefiere una “adoración por el carril rápido del cristianismo”.
 
Estoy tratando de decir esto de la manera más diplomática posible, pero La Biblia dice que la adoración será nuestra actividad principal y nuestro mayor gozo en el cielo. ¿Sabe por qué? La adoración es el arte de saber cómo estar en la presencia de Dios. Su fruto es el gozo de tan solo estar allí.Algunas personas están tan distraídas que nunca se dan cuenta cuando la presencia de Dios invade una habitación o una reunión.
 
Son tan descorteses espiritualmente hablando, que nunca lo reconocen y apenas pueden esperar a deshacerse de Él para que las cosas vuelvan a su miserable versión que llaman “normal”.¡Es posible dejarse atrapar tanto por las cosas de la iglesia que fracasamos en reconocer que Él está presente en nuestras reuniones!¿Alguna vez ha ido a una fiesta donde los invitados estaban más interesados en asegurarse de que la fiesta estuviera bien organizada que en reunirse, saludar y disfrutar con las personas presentes? Todos somos propensos a este tipo de cosas.
 
¡La adoración es la única parte de nuestro servicio de la que Dios obtiene algo! Si a estas alturas está preocupado por su herencia, respire profundamente y continúe leyendo. No me importa que me citen textualmente, pero no me citen erróneamente.Demasiadas buenas personas tomaron la actitud de decir: “Puedo llegar tarde a la iglesia. Sí puedo perderme la adoración, pero llegaré para la predicación”.Lo que realmente decimos es: “Puedo perderme la parte de Dios, pero estaré allí para mi parte”.Dios no aprende nada de nuestras predicaciones.
De hecho, Dios nunca ha obtenido una mísera “revelación” o “recordatorio” de la enseñanza de una persona –y eso incluye los mejores mensajes de Billy Graham, Charles Spurgeon, Martín Lutero, Pedro, Juan o Pablo el apóstol–.Ningún ser humano jamás ha enseñado o enseñará algo a Dios. Somos incapaces de ayudar a Dios, o de hacer que Él haga algo. ¿Puedes imaginarte a Dios codeando a Miguel o a Gabriel y decirles: “Alcánzame una lapicera o una pluma.
 
Quiero anotar eso… ¡no lo sabía!”?Muy bien, entonces, ¿para qué nos preocupamos en enseñar y predicar?.El propósito de predicar y enseñar es levantar adoradores. Es equiparnos para el trabajo en el ministerio, no solamente proveer trabajo para algunos ministros.No estoy tratando simplemente de enseñarle cómo decir pequeñas ecuaciones mágicas de “en el nombre de Jesús”. Si dice su nombre y desconecta su nombre de la presencia, entonces solo es como cualquier otro nombre.
 
La adoración y la oración que nace de en medio de los problemas, pueden conducirnos a la presencia de Dios, y es precisamente en su presencia donde encontramos el punto de partida para el “camino de regreso”. Sí, ¡existe el “camino de regreso”!Había otras personas llamadas Jesús durante el ministerio terrenal del Señor. Jesús –Yeshua o Jehoshua– era un nombre bastante común en aquella época. Si decimos su nombre y lo desconectamos de su persona, estamos simplemente diciendo palabras sin un efecto sobrenatural.<br />  <br /> <br />¡Cuando decimos el nombre de Jesús y tenemos una relación con Él, invocamos la presencia misma del Señor en medio de la situación!Cambie una mala noche en un buen día Solo la presencia de Dios puede transformar los mayores fracasos de la vida en los más grandes triunfos.Hay poder en la presencia de Dios. Y ahí, mi amigo, es donde comienza el proceso de restauración.
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                <pubDate>Wed, 12 Oct 2011 09:19:20 -0300</pubDate>
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