@luis-gustavo-ramirez-m-renshi
El código de la Promesa
Una mañana perfecta: el sol brilla, la suave brisa permite a las aves planear, se respira aire de tranquilidad y la gente en la calle camina: cada uno en su mundo.
Pese a lo anterior cuando nos ponemos a pensar en lo que nos falta, nos aqueja o en lo que tenemos que pagar y comparamos nuestros ingresos con nuestros gastos el panorama no es tan promisorio.
Cansados y trabajados por ello acudimos en nuestra preocupación a préstamos, tarjetas de crédito, amigos, familiares, brujos, consejeros: nos endeudamos y de último buscamos una iglesia para encontrar una solución, lo anterior es la sustancia para que personas desesperadas caigan en manos equivocadas y no sólo en chamanes y "maestros iluminados" sino en el terrible evangelio de la prosperidad...
Este "evangelio" es aquel que dice que para recibir bendición, sanidad o salir de las deudas y enriquecerse debés darle a Dios dinero o valores materiales y por supuesto: como Dios no extiende su mano para recibir lo que no ha pedido salen otros dís que representantes suyos a tomar su papel y recogen para su beneficio todo ese dinero y material.
Estos falsos representantes de Dios en la tierra se caracterizan por su apariencia de ángeles: bien peinados, cara perfecta y estirada, eternamente jóvenes, bien vestidos, sonrisa de modelo, éxito visual, escritores de nueva era, con una prosperidad abundante y con una facilidad de palabra que le venderían un ataúd al propio diablo.
Entonces el necesitado oyendo estas promesas de Dios, que han sido manipuladas a conveniencia, ven a un líder prosperado y a su alrededor unos ayudantes empresarios ricos y gente bien acomodada y, por supuesto quiere estar en esa élite y empieza a dar lo poco que tiene para recibir favor de Dios.
Pasa mucho tiempo y habiendo sembrado dinero, valores, servicio y tiempo el neófito no recibe más que palabra de esperanza y motivación para fortalecerlo y que siga dando, mientras que su situación va de mal en peor porque lo que tenía para pagar lo da a estos líderes para poder recibir.
El tercer paso sucede cuando la persona no ha recibido lo que se le ha prometido y su líder lo convence que su deprorable situación es porque no tiene fe y que tiene que creerle a Dios, entonces el fiel se obliga: ora, ayuna, sirve, da, lleva nueva gente al lugar y termina agotado emocionalmente, decepcionado y reclamándole a Dios promesas que el líder espiritual le prometió pero que Señor ni siquiera pronunció.
Y esta persona tristemente se va de la congregación sin fe, más pobre y sin esperanza y lo pero: enojado y resentido con Dios, mientras que los líderes sin preocuparse siguen encontrando ilusos para sacar dinero.
Terrible verdad? si bien es cierto que debemos ayudar de corazón a la iglesia donde nos congregamos porque hay que pagar alquiler, luz y agua y otros gastos de manutención y que es justo que un pastor o sacerdote tenga un salario (siempre que esté dedicado a la obra de consejería, evangelización, etc) también es cierto que no debe manipularse u obligarse al fiel porque este debe dar no con tristeza ni por necesidad sino de corazón ( 2 Corintios 9:7)
Amigo, amiga: el evangelio de la prosperidad es sumamente peligroso y es una bola de nieve, de él parten inventos de hombres como el proceso piramidal donde yo afilio a unos y estos a otros y estos a otros para mantener el ingreso de la empresa en constante crecimiento, salen también constantes encuentros, seminarios repetitivos y diplomados para que el participante se mantenga en el mismo nivel porque cuando quiere subir topa con techo y lo bajan por tenerle celos, soberbia o miedo a perder el puesto; en este falso evangelio las promesas del Señor Jesucristo son manipuladas y usadas a conveniencia de los líderes religiosos para enriquecerse y hacerse famosos, nada más falso porque Grande sólo es Dios.
En cambio, a la luz de la verdadera palabra y sana doctrina: Dios no necesita nada para bendecirte y sanarte, él es todopoderoso, creador, dueño y Señor de todo: su voluntad es amarte, prosperarte en todo y cuidar de vos y de tus seres amados, el te protege y te da libertad, su Palabra dice: "el que no escatimó ni a su propio hijo sino que lo entregó por todos nosotros como no nos dará también con él todas las cosas" (Romanos 8:32)
Sabés: lo único que desea Dios de vos es un verdadero arrepentimiento, que dejés los malos caminos y un corazón que le busque y tenga sed de él.
Un Padre bueno quiere siempre lo mejor para sus hijos y Dios todo lo puede para dártelo.
El Señor Jesús dijo: no son los hijos quienes atesoran para los padres, sino los padres quienes atesoran para los hijos.
No te dejés engañar, aunque en este momento estés pobre, en el desierto, enfermo o todo junto el Señor quiere sacarte de ese terrible pozo de desesperación, invitá al Señor Jesús a tu vida, su gran Amor por vos es: el Código de la Promesa, no tardés en buscarlo.
El Señor te bendiga
te saluda Luis Gustavo
